El peronismo atraviesa una etapa de reconfiguración interna y, en ese escenario, comenzó a tomar forma una nueva construcción política que busca desarrollar una identidad propia, diferenciada tanto del kirchnerismo como del armado que responde al gobernador bonaerense Axel Kicillof. Se trata del Peronismo Federal, lanzado públicamente el último 1º de mayo con dirigentes de distintas provincias y la premisa de recuperar una agenda vinculada con la producción, el desarrollo y las economías regionales.
Una de sus referentes es Victoria Tolosa Paz, diputada nacional de Fuerza Patria por la provincia de Buenos Aires y exministra de Desarrollo Social de la Nación. La legisladora mostró su acercamiento a distintos actores de la agroindustria, con una reciente recorrida por el clúster de semillas de Rojas junto a directivos de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA).
Ese vínculo con el sector agroindustrial forma parte de una estrategia más amplia que el Peronismo Federal comenzó a plasmar semanas atrás en Concepción del Uruguay, donde presentó el Programa Federal por la Competitividad Agropecuaria. Allí, sus dirigentes plantearon la necesidad de revisar algunas políticas del pasado y trazaron una hoja de ruta para pensar una alternativa de gobierno “con equilibrio fiscal, pero con la gente adentro; con un campo competitivo, más industria, más exportaciones y más desarrollo para cada región del país”.
En ese marco, Tolosa Paz dialogó con Newsdigitales sobre la agenda que este nuevo espacio político busca impulsar hacia adelante y dejó una definición que resume parte del debate que pretende dar dentro del justicialismo: “Nos pusimos el cartel de anti-campo y anti-industria, pero nosotros no somos eso” afirmó.
—Estuviste hace unos días en Rojas recorriendo el clúster de semillas junto a los directivos de ASA y te pronunciaste a favor de una ley de semillas. ¿Cómo empezó a gestarse ese acercamiento con estos sectores del agro?
—La recorrida con la gente de ASA responde básicamente a lo que planteamos con el documento que debatió el Peronismo Federal en el encuentro de Concepción del Uruguay. Fue un encuentro muy importante, donde desarrollamos algunas líneas en las que nos comprometemos como peronistas a tratar en el Parlamento, sea en esta etapa o cuando seamos gobierno, y a revisar toda la matriz que impositiva del agro.
Nos comprometimos a trabajar una ley de semillas, una ley de riego y una ley de maquinaria agrícola. Miramos un poco también la experiencia de Brasil y venimos viendo como algunas de las políticas en la Argentina, que fueron pensadas para un contexto determinado, terminan poniéndole un techo a la capacidad exportadora de un sector que necesitamos seguir mirando por la potencialidad que tiene para generar divisas, crecimiento y desarrollo.
Vemos que algunas herramientas impositivas impidieron el crecimiento y que se necesitan leyes como la de semillas, que debe sancionarse protegiendo al pequeño productor, pero reconociendo el trabajo de quienes invierten y hacen mejoramiento genético para garantizar mejores rindes.
La idea es trabajar en la ley y recoger las experiencias de algunos de los proyectos que en su momento llegaron a dictamen y quedaron ahí, guardados por la presión de algunos sectores.
—Respecto al debate sobre semillas y con la presión inicial del gobierno de Milei para avanzar con una adhesión al convenio UPOV 91, ¿coinciden con la postura de una ley de consenso como pide gran parte del sector?
—Exacto, lo vemos en esa línea. Nosotros creemos que Argentina tiene que tener su propia ley de semillas y que tiene que lograr un consenso.
Hay una mesa que empezó a ocuparse, entiendo yo, de acercar posiciones entre los productores, ASA y los sectores que están lejos en el arranque de la discusión, pero que van a tener que acercar posiciones. Todos entendemos que el hecho de no contar con una ley de semillas impide la entrada de divisas y mejoras en la exportación para grandes capitales de inversión muy importantes.
Cuando uno visita el clúster de Rojas y ve por la ruta las enormes inversiones que se han hecho en el desarrollo de sectores sumamente importantes, entonces quisimos conocer un poco más de cerca la experiencia de BASF, GEAR, de Basso o Don Mario. Son industrias nacionales, capitales nacionales que tienen inversiones en otros países y que también ven con preocupación que la Argentina no vaya generando el marco jurídico para seguir atrayendo inversiones.
Victoria Tolosa Paz en el clúster de semillas de Rojas junto a directivos de ASACreo que me sorprendió el nivel de impacto que puede tener que alguien del espacio político del peronismo camine, recorra y se comprometa a trabajar en la ley. Me llamaron de todos lados porque evidentemente es algo que se consideró como un tabú en el pasado o había una mirada muy reticente a reconocer la necesidad de avanzar.
Avanzar no quiere decir desconocer el uso de los pequeños productores. Hay que considerar en qué cantidad de hectáreas se utiliza la semilla. No es lo mismo 500 hectáreas en Pergamino, Salto o Rojas que 500 hectáreas en Santiago del Estero. Hay toda una tarea por hacer para garantizar el uso y el autoconsumo de la semilla, considerando escalas que tienen que ser bien claras.
Estamos trabajando bastante. Hay un grupo con Marcelo Lewandowski, que tiene una mirada fundamental y es senador de Santa fe y Juan José Bahillo, que fue secretario de Agricultura de la Nación, es de Entre Ríos y es un hombre de consulta. Hay un grupo grande de peronistas que queremos avanzar con esta mirada.
—Vos mencionabas esto de revisar los errores del pasado. ¿Cuál fue el clic que tuvieron ustedes para abordar el tema de las retenciones?
—Nosotros vemos que el nivel de exportación del agro tiene que estar emparentado con el crecimiento de algunas economías regionales. La reducción de las retenciones ha sido positiva, pero no es lo único.
Al maní se le quitaron retenciones y, de todas formas, es un rubro que la está pasando muy mal este año. Hay otros factores. Por eso nosotros decimos que tenemos una mirada integral. No basta solamente con bajar retenciones si, por ejemplo, no tenés garantizado el abastecimiento de fertilizantes y ocurre un conflicto internacional, suben esos insumos y te impacta de lleno en la capacidad o el ritmo para producir.
Hay un compromiso en un sector del peronismo de mirar la integralidad de lo que está pasando. No es aprovecharse de aquellos que tienen gran potencialidad para aumentar su capacidad exportadora.
Para nosotros está clara la definición de que Argentina tiene que tener un plan de desarrollo sostenible que apunte al crecimiento. La redistribución del crecimiento, bajo nuestra mirada de la justicia social, siempre va a estar presente. Pero no se puede redistribuir lo que no se tiene.
Y fuimos allí a mirar qué está pasando, cuáles son las cuestiones que afectan negativamente. Creemos que en el caso de las retenciones han tenido un efecto contradictorio.
—¿Eso implica pensar en una eliminación de las retenciones?
—Por muchos años se confió en la garantía de recaudación que te dan las retenciones y tener un Estado cómodo, porque es una forma fácil de hacerte de ese cobro. Pero necesitamos tener un Estado inteligente que pueda reemplazar ese ingreso impositivo por otra cosa.
Tiene que ver con un cambio en la matriz impositiva, que va desde trabajar un pacto fiscal para avanzar paulatinamente.
Este espacio político, con 48 diputados y casi en su totalidad en el Senado, votó el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Ahí nos comprometimos a hacer la baja de retenciones.
¿Qué pasa si tenés que extrapolar toda esa quita de retenciones que te comprometiste con la Unión Europea hacia todos los países donde exportás? ¿La Argentina puede resignar el ingreso que le dan las retenciones al agro, en materia, por ejemplo, del complejo sojero, que es el más importante para la recaudación? Sí, pero lo tiene que hacer con planificación.
Gradualmente, en cuatro años, vas a quitar las retenciones, pero tenés que definir cuál va a ser el reemplazo impositivo que no asfixie al sector. Ahí se va a tener que trabajar en un pacto fiscal con los gobernadores para volver a tener un esquema vigente.
Hay un buen documento de Fundar que es interesante porque dice que podríamos bajar las retenciones en determinado tiempo y reemplazarlas, en parte, con una mayor recaudación del impuesto a las Ganancias. También habrá que trabajar con los gobernadores en el revalúo del inmobiliario rural, que hoy nuevamente está desactualizado.
Hay todo un trabajo para hacer con los gobernadores en busca de mejorar la productividad y la competitividad del agro. Lejos de asfixiar, hay que cambiar esa lógica y trabajarlo con un acuerdo y un consenso.
Si Argentina quiere tener en los próximos 20 años un crecimiento exponencial de su matriz exportadora de la agroindustria, tiene que poner la mente en este tema. Y el peronismo no tiene que estar afuera.
—Ahí aparece también una autocrítica respecto del vínculo histórico del peronismo con el campo.
—El Peronismo Federal reconoce que desde la 125 en adelante hubo una fractura, no solamente visceral y emocional, con el sector que se denomina el campo, sino que es el campo y la industria.
Yo soy un poco más dura sobre lo que significó esa definición. Nos peleamos con todos los sectores productivos. Nos pusimos el cartel de que somos el anti-campo, la anti-industria y, en definitiva, nosotros no somos eso.
Soy peronista porque creo en la producción, creo en la industria, creo en un país que tiene que tener un Estado inteligente pensando cómo esas potencias exportadoras expanden su capacidad.
Dirigentes del Peronismo Federal en el encuentro de Concepción del Uruguay Y nos unimos a un grupo de personas que tenemos, por lo menos, esa mirada, con ganas de hacer otra cosa distinta para adelante.
Por eso te impacta que no haya muchos peronistas que se animen a escribir y decir que cerrar mercados no fue una buena idea. Con el documento de Concepción del Uruguay dejamos bastante claro nuestro posicionamiento.
—¿Se encontraron con apertura o todavía hay temor y desconfianza en el agro?
—Súper. La verdad que tengo que ser sincera: pareciera que algunos de los que estamos en este espacio, quizás por trayectoria, por posiciones, por empatía y por querer hacernos cargo de una agenda de estas características, tuvimos muy buena recepción.
Nos encontramos con gente del sector que tiene ganas de trabajar sobre problemas reales, entendiendo, por supuesto, las limitaciones y las dificultades que tiene la Argentina en el marco de un país que tiene profundas desigualdades.
Necesitamos una guía hacia adelante con certezas. Nadie sueña con que mañana te levantás, sos gobierno y quitás las retenciones. Eso no va a suceder y lo saben.
Pero sí necesitan una guía. Cuando votamos el acuerdo del Mercosur, todo el sector agroindustrial fue muy potente para pedir a los legisladores que votáramos positivo porque hay un componente claro de quitar las retenciones. Vieron que estábamos dispuestos y que dimos un paso.
Quedaron los sectores que votaron en contra, que son los que están atrás de las propuestas de Kicillof, La Cámpora y Cristina y Grabois. Son esos tres sectores que votaron en contra. Todo el resto del peronismo del bloque votó a favor.
Entonces hay una idea de que este peronismo refleja al interior. Incluso en esa votación, el “Chivo” Rossi, que tiene su propia experiencia de 2008 cuando votó a favor de la Resolución 125, ahora terminó haciéndose cargo efectivamente del daño que le ocurrió como dirigente por haber defendido la 125. Le caló profundamente por venir de una provincia que es el núcleo agroindustrial, junto con Córdoba, más importante del país.
Victoria Tolos Paz: “Nos pusimos el cartel de anticampo pero no somos eso”A veces esas experiencias muchos las hemos aprendido. Yo no estuve tan visible en aquellos años, con lo cual tengo una ventaja: no fui parte de esa construcción. No era legisladora en 2008 y no tenía cargos ni responsabilidad en esa materia. En este tiempo como legisladora me he puesto un poco más en la participación activa con sectores agroindustriales.
—¿Qué mirada tenés sobre las políticas del gobierno de Milei respecto del campo? Porque uno puede pensar en una afinidad ideológica, pero hubo también cortocircuitos, sobre todo con algunas medidas de desregulación de Sturzenegger
—Yo creo que, en el caso del “Coloso”, como le dicen a Sturzenegger, toma medidas desde un escritorio con muy poco nivel de conocimiento y de consenso sobre instituciones que siempre tienen que tener presupuestos, recursos y una mejora.
Para pensar la Ley de Semillas no se puede pensar sin el INASE como punta de lanza para poder tener un Instituto Nacional de Semillas acorde con una nueva ley. Sin eso es un disparate.
Cada área del Estado que desregula Sturzenegger le quita capacidad justamente a la Argentina que queremos construir. Y me parece que los sectores se dan cuenta.
El péndulo famoso pasa de un sector del Gobierno que tal vez no escuchó ni atendió las necesidades de la agroindustria a estos que vienen con total desconocimiento a pulverizar con un sesgo negativo sobre las áreas del Estado que tenemos que fortalecer.
Si nosotros cometimos errores, ellos los multiplican por desconocimiento y por prejuicio y porque fundamentalmente no han recorrido la Argentina. Milei es un presidente que todavía no conoce nueve provincias, que nunca las pisó. No es un decir, nunca las pisó en su vida.
Nadie puede transformar lo que no conoce y por eso me impresiona cómo se animan a tomar decisiones con un nivel de desconocimiento muy grande.
—El sector rural también reclama obras, rutas e infraestructura. ¿Cómo entra ese tema en esta agenda de competitividad?
—En el Gobierno te hablan de competitividad, de logística, de ser un país competitivo. No hay competitividad sin infraestructura y logística.
No solamente no construyeron un kilómetro de ruta, sino que han permitido en cuatro años la destrucción del sistema vial argentino. Cobrando el impuesto a los combustibles más caro del que tengamos registro, porque no solamente aumenta el impuesto, aumenta el litro de combustible para el sector productivo.
ES IMPRESCINDIBLE LA REPOSICIÓN INMEDIATA DE LOS FONDOS DEL SISVIAL
— Victoria Tolosa Paz (@vtolosapaz) August 19, 2026
El Juzgado Federal N°2 de La Plata aceptó nuestro reclamo y le exigió explicaciones al Gobierno nacional por más de $1 billón paralizado y obras clave en las rutas 3 y 5 frenadas. No son solo números: son vidas… pic.twitter.com/Z8qg3Z5Ezx
Me decían los yerbateros de Misiones que en 2023 un kilo de hoja de yerba equivalía a un litro de nafta. Hoy necesitan diez kilos de hoja de yerba para comprar un litro de combustible. Esto muestra la falta de competitividad del sector productivo producto del desastre que ha hecho el Gobierno.
Y encima, en ese aumento de costos que hace imposible la actividad productiva, al mismo tiempo se pierde competitividad logística porque ni siquiera han invertido los más de mil millones de pesos que tenían que haber ejecutado para mantener las mismas rutas que ya existían.
Ni siquiera estoy diciendo que hagan la doble vía de la Ruta 33, que va de Bahía a Rosario, ni que en cuatro años terminen la Ruta 5 a Santa Rosa para cuidar el complejo logístico de Vaca Muerta. No hay sector competitivo, ni de la agroindustria, ni de la minería, ni del boom de Vaca Muerta, sin rutas.
Todo eso empieza a calar en el humor y la bronca de los sectores que otra vez se encuentran atrapados por políticos que no dialogan, que no escuchan y que no saben lo que tienen que hacer.
Y creo que para el peronismo es una oportunidad también de hacerse cargo de esa agenda. Dejar de decir “no voy ahí porque no nos quieren”. Todo lo contrario: yo veo que hay espacio para debatir, hay espacio para construir y hay ganas de algunos de nosotros de querer representar a esos sectores.