Un sector del peronismo eligió Entre Ríos, una de las provincias donde la agroindustria tiene mayor peso económico y social, para abrir un debate que durante años resultó incómodo. Reunidos en Concepción del Uruguay, dirigentes del denominado PJ Federal presentaron una agenda para la competitividad agropecuaria que incluyó una revisión crítica de algunas políticas aplicadas al sector durante gobiernos anteriores.
La convocatoria reunió a referentes como Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz, Juan Manuel Olmos y el intendente de Pilar Federico Achával. Se trata del espacio que se presentó en sociedad el pasado 1° de Mayo en Parque Norte y que incluye a otros dirigentes como la exministra de Trabajo Kelly Olmos y el dirigente de la CGT Jorge Sola.
El nuevo frente – con dirigentes con pasado albertista- busca construir una referencia propia dentro del peronismo, diferenciada tanto del kirchnerismo duro como del sector alineado con Axel Kicillof.
Más allá de las propuestas vinculadas a infraestructura, logística, semillas, innovación y agregado de valor, hubo una definición política que sobresalió sobre el resto. "Debemos aprender de los errores del pasado. Las restricciones sobre el trigo y la carne no bajaron el precio al consumidor y dañaron a dos producciones centrales de la economía nacional", sostiene el documento consensuado durante el encuentro.
La frase puede leerse como algo más que una definición técnica. Constituye una revisión poco frecuente dentro del peronismo sobre herramientas de intervención estatal que durante años fueron defendidas como mecanismos para desacoplar precios y proteger el mercado interno.
A casi dos décadas del conflicto por la Resolución 125, el espacio decidió volver sobre uno de los capítulos más sensibles de la historia reciente del peronismo. Aquel enfrentamiento de 2008 marcó un quiebre entre buena parte del kirchnerismo y el sector agropecuario, una fractura que todavía condiciona buena parte de las discusiones vinculadas al campo.
La autocrítica sobre las restricciones a la carne y al trigo parece tener dos destinatarios. Hacia afuera, busca reconstruir puentes con productores, economías regionales y sectores agroindustriales que durante años mantuvieron una relación conflictiva con buena parte del peronismo.
Pero también constituye un mensaje hacia adentro. Cuando el documento sostiene que determinadas intervenciones terminaron perjudicando a la producción sin generar beneficios duraderos para los consumidores, abre una discusión sobre algunas de las herramientas que durante años formaron parte del consenso interno del espacio.
La señal adquiere relevancia en momentos en que otros sectores del peronismo también buscan reposicionarse frente a la agenda agropecuaria. En los últimos días, el kirchnerismo impulsó a través del PJ Nacional un debate sobre el futuro del INTA centrado en la innovación tecnológica, el federalismo y la defensa de los organismos científicos frente al ajuste del gobierno nacional.
Sin cuestionar esa agenda, el sector reunido en Entre Ríos decidió enfocarse en otro plano: competitividad, presión fiscal, infraestructura, financiamiento, tecnología y condiciones para aumentar la producción.
Uno de los puntos más relevantes del documento es la decisión de incorporar las retenciones a una discusión más amplia sobre competitividad.
"Nos comprometemos a discutir una reforma integral de costos e impuestos distorsivos en el sector agropecuario", señala el texto.
La definición no implica un planteo de eliminación inmediata de derechos de exportación, pero sí introduce un cambio de enfoque respecto de una mirada histórica sobre el intervencionismo en el sector para garantizar equilibrio social y recursos fiscales.
"La Argentina necesita dejar de pensar a la agroindustria como una fuente extraordinaria de recursos para cubrir desequilibrios coyunturales y empezar a verla como una palanca estratégica para el desarrollo nacional. El equilibrio fiscal se alcanzará potenciando su crecimiento", sostiene el documento.
La frase resume buena parte de la revisión que intenta instalar este sector del peronismo: el crecimiento de la producción, y no la mayor presión tributaria, como camino para generar divisas, empleo y recursos fiscales.
La elección de Concepción del Uruguay tampoco parece casual. La ciudad se encuentra atravesada por la crisis de Granja Tres Arroyos, la principal empresa avícola del país, cuya situación mantiene en vilo cientos de puestos de trabajo y se convirtió en uno de los principales focos de preocupación económica de la región.
En ese contexto, el documento insiste en la necesidad de fortalecer el agregado de valor, la industrialización de la producción primaria y las economías regionales, una mirada que busca diferenciarse de lo que consideran una tendencia a la primarización de la economía durante la gestión de Javier Milei.
¿Llegó la autocrítica?: una pata del peronismo habla del “error” de las retencionesLa defensa de una nueva ley de semillas que promueva la innovación sin afectar el acceso de los productores, el impulso a una ley de riego, la mejora de la infraestructura logística y el respaldo a organismos técnicos como el INTA y el CONICET forman parte de una agenda orientada a aumentar la competitividad sin resignar desarrollo territorial.
El encuentro de Entre Ríos dejó algo más que una serie de propuestas para el sector agropecuario. También mostró a un espacio político que intenta abrirse paso dentro del peronismo a partir de una agenda centrada en la producción, la competitividad y el desarrollo federal.
La revisión de las restricciones a la carne y al trigo, la discusión sobre las retenciones y la reivindicación del agro como motor de crecimiento económico aparecen como parte de una estrategia más amplia. No sólo buscan acercarse a uno de los sectores más dinámicos de la economía argentina. También pretenden instalar una conversación interna sobre qué modelo de desarrollo deberá ofrecer el peronismo si aspira a volver al poder.
Y en esa discusión, una de las más sensibles desde la crisis de la 125, el vínculo entre el peronismo y el campo vuelve a ocupar un lugar central.