Daniel Noboa difundió este sábado 29 de agosto las primeras imágenes de José Serrano dentro de la cárcel de máxima seguridad El Encuentro y resumió el traslado con una sola palabra: “Hecho”. El exministro del Interior durante el gobierno de Rafael Correa aparece rapado, vestido con el uniforme naranja penitenciario y bajo custodia de agentes tácticos, después de haber sido deportado desde Estados Unidos y trasladado durante la madrugada al penal ubicado en Santa Elena.
Serrano arribó cerca de la medianoche al aeropuerto José Joaquín de Olmedo, en Guayaquil, esposado de manos y pies, después de permanecer alrededor de un año bajo custodia migratoria estadounidense. La Fiscalía ecuatoriana aceleró esa misma noche los procedimientos para hacer efectiva una orden de prisión preventiva que estaba vigente desde octubre de 2025, dentro del proceso por el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio.
La Fiscalía investiga al exministro como presunto autor mediato del asesinato de Villavicencio, cometido el 9 de agosto de 2023 después de un acto político en Quito. De acuerdo con el dictamen acusatorio, Serrano habría participado presuntamente en la estructura mediante aportes de recursos y entrega de información relacionada con desplazamientos y seguridad del candidato. Su defensa rechaza las acusaciones y ha pedido su sobreseimiento. Serrano no ha sido condenado por este caso y conserva la presunción de inocencia mientras avanza el proceso.
Noboa había anticipado el regreso del exfuncionario con otro mensaje en el que lo llamó el nuevo “huésped” de El Encuentro y agradeció la cooperación de Estados Unidos. También lanzó una advertencia dirigida al expresidente Rafael Correa, quien permanece fuera de Ecuador. La llegada de Serrano se convirtió así en un nuevo episodio de la confrontación política entre el Gobierno de Noboa y el correísmo, mientras Washington aseguró que Estados Unidos no funcionará como refugio para personas reclamadas judicialmente en otros países.

El traslado también tiene un componente jurídico todavía sin aclarar. En mayo de 2026, una jueza de inmigración estadounidense negó a Serrano el asilo, pero le concedió protección bajo la Convención contra la Tortura, una medida que en ese momento impedía devolverlo a Ecuador ante el riesgo alegado de sufrir torturas o malos tratos. Su familia sostuvo posteriormente que esa protección debía impedir la deportación.

Las autoridades estadounidenses no han explicado públicamente hasta ahora qué resolución modificó o dejó sin efecto aquella protección y permitió que Serrano fuera enviado finalmente a Ecuador. Mientras esa cuestión permanece abierta, el exministro pasó su primera noche en El Encuentro y quedó a disposición de la justicia ecuatoriana. Las fotografías difundidas por Noboa convierten su encarcelamiento en uno de los gestos más visibles de la ofensiva del Gobierno contra figuras vinculadas al antiguo aparato político del correísmo.