El líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, lanzó este domingo uno de sus mensajes regionales más explícitos desde que asumió el poder: pidió a los gobiernos musulmanes, y particularmente a los del Golfo, identificar a su “verdadero enemigo” y actuar unidos. El llamamiento fue difundido con motivo de la Semana de la Unidad Islámica.
El contenido religioso del mensaje es evidente, pero su destinatario político resulta todavía más relevante. Khamenei puso expresamente el foco en los gobiernos de Asia occidental y del Golfo Pérsico, una región donde Irán necesita reconstruir relaciones mientras continúa enfrentado militarmente con Estados Unidos. Reclamó cooperación, defensa mutua y el abandono de las divisiones dentro del mundo musulmán.
El planteamiento apunta a una cuestión estratégica. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin y otros Estados del Golfo mantienen relaciones de seguridad de distinta intensidad con Estados Unidos. Para Teherán, reducir la cooperación de esos países con Washington sería probablemente mucho más valioso que cualquier declaración simbólica de solidaridad islámica.
Por eso Khamenei vinculó directamente las divisiones regionales con los intereses de los adversarios de Irán y utilizó la situación palestina como ejemplo de las consecuencias de la fragmentación. Reuters señala además que durante el actual conflicto Irán ha atacado instalaciones estadounidenses y otras infraestructuras ubicadas en Estados del Golfo, lo que hace particularmente difícil transformar el discurso de unidad en confianza política inmediata.

La oportunidad elegida terminó siendo especialmente significativa. Horas después del mensaje, fuerzas estadounidenses volvieron a atacar territorio iraní y destruyeron dos lanzadores en la isla de Larak, en el estrecho de Ormuz. Fue el primer ataque estadounidense conocido contra Irán desde finales de julio.

El desafío de Khamenei es así más complejo que convocar a una “unidad musulmana”: necesita convencer a las monarquías del Golfo de que su seguridad puede separarse de la protección estadounidense precisamente cuando la guerra vuelve a acercarse a sus costas. Su mensaje puede leerse como una ofensiva diplomática para impedir que el aislamiento militar y económico de Teherán termine convirtiéndose también en aislamiento regional.