Indonesia abrió este lunes uno de los mayores ejercicios militares multinacionales de su historia mientras intenta algo cada vez más difícil en Asia: acercarse militarmente a Estados Unidos sin romper su relación estratégica con China. El Super Garuda Shield 2026 comenzó en varios puntos del archipiélago con participación de fuerzas estadounidenses, asiáticas, europeas y oceánicas.
Las Fuerzas Armadas indonesias informaron que 4.743 efectivos de 21 países participan en 12 actividades hasta el 11 de septiembre, aunque Reuters distingue a 13 países adicionales como contribuyentes directos de tropas. Entre los participantes aparecen Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Australia, Canadá, India, Reino Unido, Francia, Alemania y otros socios.
La dimensión militar es considerable. Los entrenamientos incluyen saltos aerotransportados, operaciones de infiltración, guerra en la selva, maniobras navales, defensa cibernética y disparos de misiles Stinger. Según las Fuerzas Armadas indonesias, Estados Unidos también desplazó sistemas HIMARS y aviones C-17 para las maniobras.
Pero el ejercicio adquiere otra dimensión por el momento político en que se realiza. Es el primero desde que Washington y Yakarta firmaron en abril una nueva asociación de cooperación en defensa, mediante la cual Estados Unidos apoyará programas de modernización militar y entrenamiento de las tropas indonesias.
El movimiento no supone que Indonesia haya entrado definitivamente en el campo estadounidense. El presidente Prabowo Subianto mantiene la tradicional política exterior indonesia de no alineamiento y ha defendido relaciones funcionales con las dos grandes potencias. Este mismo agosto, Yakarta acordó profundizar sus vínculos militares con China durante una visita de los ministros chinos de Defensa y Exteriores.

Ese doble movimiento convierte al Super Garuda Shield en algo más que unas maniobras militares. Indonesia está intentando aprovechar la competencia entre Washington y Pekín para modernizar sus Fuerzas Armadas sin quedar subordinada a ninguno. En un Indo-Pacífico donde cada alianza adquiere una lectura geopolítica, Yakarta parece apostar por una tercera vía: entrenar con EEUU, cooperar con China y conservar margen para decidir por sí misma.