En el transcurso de 2026, el Congreso nacional volvió a poner en discusión la creación de una nueva ley de biocombustibles, con el objetivo de reemplazar o modificar el régimen establecido por la Ley 27.640. En mayo, la Cámara de Diputados analizó dos proyectos, uno impulsado por la senadora libertaria Patricia Bullrich y el otro por el justicialista Carlos Gutiérrez, mientras que en el Senado avanzó la iniciativa de la legisladora de La Libertad Avanza.
Como se recordará, el proyecto de Bullrich propone elevar el corte obligatorio de biodiésel del actual 7,5% al 10%, además de avanzar hacia un mercado más abierto y con mayor participación de acuerdos entre privados. El debate también puso sobre la mesa las diferencias entre los distintos jugadores del negocio de biocombustibles.
Por un lado, desde la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC) y sectores exportadores reclamaron modificar una legislación que consideran restrictiva para la actividad y plantearon avanzar hacia mayores niveles de mezcla.
En el otro rincón, las pymes regionales nucleadas en la Cámara de Empresas PYMEs Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (CEPREB)cuestionaron el proyecto de Bullrich porque, según sostienen, la apertura del mercado podría favorecer a las grandes aceiteras.
En las últimas semanas, las entidades pyme reclamaron llevar el corte obligatorio al 12,5% y mantener mecanismos que garanticen su participación en el abastecimiento interno. Y cuando el oficialismo buscaba cerrar un dictamen en la Cámara Alta, una nueva iniciativa frenó este escenario
El exgobernador chaqueño Jorge Capitanich presentó un proyecto para crear un Régimen de Promoción Federal para la Producción de Biocombustibles, con una vigencia de 15 años, un esquema de cortes progresivos de hasta 15% para biodiésel y 18% para bioetanol, además de cupos para pymes no integradas y el Norte Grande.
El ingreso de esta propuesta generó cruces en las comisiones y derivó en un nuevo cuarto intermedio, por lo que el tratamiento de una nueva ley continúa -por el momento- sin dictamen.
Esta semana debería definirse el ingreso de una ley al Congreso y en este contexto, los grandes jugadores del negocio -las industrias de aceite de soja y del biodiésel de soja- ratificaron su apoyo al proyecto de Ley de Biocombustibles que promueven la senadora Bullrich y el bloque oficialista.
Las industrias del aceite de soja y del biodiésel de soja ratifican su apoyo al proyecto de Ley de Biocombustibles que promueven la senadora Patricia Bullrich y el bloque oficialista.
— Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA) (@CamaraAceites) August 30, 2026
Los cambios que proponen permitirán promover un mercado transparente donde todas las empresas… pic.twitter.com/fl2Y9y3kSm
A través de un comunicado, desde CIARA-CEC señalaron que “los cambios que proponen permitirán promover un mercado transparente donde todas las empresas puedan participar, se puedan generar nuevas oportunidades de inversión y empleo, y se beneficie al consumidor de diésel, especialmente crítico para la producción agropecuaria dado su alto uso. No es viable excluir al biodiésel de la ley y dejar únicamente al bioetanol”.
La entidad recordó que Argentina es el primer exportador mundial de aceite de soja a precios competitivos “y un jugador internacional con una gran capacidad industrial instalada en biodiésel que hoy casi no se usa porque no está permitido abastecer al mercado interno”.
Los exportadores recordaron que mientras los países competidores tienen cortes en biodiésel que arrancan en el 15%, en Argentina este porcentaje es de 7,5%. “Pedimos a los senadores de las provincias que encuentren los consensos necesarios para alcanzar un dictamen el próximo miércoles, que lleve a tratamiento para media sanción el nuevo proyecto de Ley de Biocombustibles”, advirtieron.
Y concluyeron: “Saquemos a Messi del banco para que juegue todos los partidos del torneo nacional”.