La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, recibió este miércoles 2 de septiembre en el Palacio de Miraflores al secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, en una jornada que confirmó la aceleración de la apertura energética venezolana hacia compañías occidentales. Durante la visita se concretaron acuerdos con Chevron, Eni, GE Vernova y otras compañías para aumentar la producción de petróleo y recuperar infraestructura energética, pocos días después del pacto que otorgó a Washington derechos sobre unos 65.000 millones de barriles de reservas venezolanas.
Uno de los anuncios de mayor peso fue el de Chevron. La compañía estadounidense informó que sus empresas conjuntas en Venezuela invertirán más de USD 7.000 millones durante los próximos cinco años y buscarán elevar la producción hasta aproximadamente 600.000 barriles diarios. Los nuevos términos amplían su presencia en la Faja Petrolífera del Orinoco e incorporan las áreas Carabobo 1 y Carabobo-2-South-A a sus proyectos. Chevron calcula costos totales inferiores a USD 20 por barril.
La visita de Wright ocurre apenas días después del acuerdo anunciado por la Casa Blanca sobre 17 campos petroleros con aproximadamente 65.000 millones de barriles de reservas probadas. Las autoridades venezolanas concedieron a North American Blue Energy Partners (NABEP) derechos de operación por 100 años. A cambio, NABEP otorgó a la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Guerra estadounidense una participación accionaria del 35% en su empresa matriz, mientras el Departamento de Estado recibió el derecho a adquirir al costo el 20% de la producción y preferencia de compra sobre el 80% restante.
Wright aclaró desde Caracas que el Gobierno estadounidense no será el operador directo de los yacimientos y que la producción continuará en manos de compañías privadas. El secretario aseguró que Venezuela ya supera los 1,2 millones de barriles diarios y proyectó más de 1,5 millones durante el primer semestre de 2027 y más de 2 millones al cierre de la década. Reuters sitúa actualmente la producción venezolana cerca de 1,25 millones de barriles diarios, todavía lejos de los aproximadamente 3 millones alcanzados a finales de la década de 1990.
Empieza Chevron firmando. pic.twitter.com/2kLZHBtWhm
— Javier Negre (@javiernegre10) September 2, 2026
La jornada en Miraflores también amplió el mapa de inversiones más allá de Chevron. Eni acordó un contrato de 25 años para desarrollar Junín 5, uno de los grandes bloques de crudo pesado de la Faja del Orinoco, con unos 35.000 millones de barriles de petróleo certificado in situ, según el Departamento de Energía estadounidense. GE Vernova, por su parte, suscribió un acuerdo para recuperar y ampliar el sistema eléctrico, con la meta de incorporar un gigavatio de nueva capacidad durante los primeros 24 meses y otros cinco gigavatios en los cuatro años siguientes.
El cambio de fondo no está únicamente en el tamaño de los acuerdos, sino en el intento de reconstruir la confianza de los grandes inversionistas después de décadas de nacionalizaciones, sanciones y deterioro de la infraestructura petrolera. Chevron permaneció en Venezuela mientras ExxonMobil y ConocoPhillips se retiraron después de las expropiaciones de 2007, y estas últimas todavía mantienen cautela. El encuentro entre Rodríguez y Wright coloca ahora a la energía como eje de la nueva relación entre Caracas y Washington, pero el verdadero examen será transformar las concesiones y compromisos multimillonarios en producción efectiva, infraestructura y seguridad jurídica para inversiones de largo plazo.