El posible robo de millones de licencias de conducir de estadounidenses y canadienses plantea un problema mayor que una filtración convencional de contraseñas: documentos entregados para demostrar quién es una persona podrían haber terminado concentrados en un mercado clandestino diseñado precisamente para facilitar la suplantación de identidad. El FBI confirmó este miércoles que investiga el incidente.
La investigación comenzó después de que el periodista especializado en ciberseguridad Brian Krebs detectara un servicio de la dark web denominado Nexus que ofrecía búsquedas sobre enormes cantidades de documentos. Los operadores afirmaban poseer más de 153 millones de registros de licencias de EE.UU. y Canadá, aunque esa cifra no ha sido verificada como un número de personas únicas y podría incluir múltiples registros. Krebs dijo haber comprobado la autenticidad de muestras con nueve afectados.
Krebs y especialistas en seguridad encontraron indicios que apuntaban hacia IDScan.net, una compañía de Luisiana que ofrece tecnología para verificar documentos de identidad en miles de establecimientos. La empresa no ha confirmado que sus sistemas fueran la fuente de los datos y Reuters tampoco pudo establecer el origen de la filtración, por lo que esa conexión continúa bajo investigación. IDScan.net informó inicialmente que analizaba lo ocurrido.
El caso muestra el riesgo inherente a los intermediarios de verificación. Un usuario puede entregar su licencia en un hotel, alquiler de automóviles, comercio u otro establecimiento sin saber qué proveedor tecnológico procesa la imagen detrás del mostrador. Según la investigación citada por TechCrunch, entre los registros localizados había documentos pertenecientes incluso a personas de alto perfil en EE.UU., lo que añadió una dimensión de seguridad nacional al incidente.
La gravedad potencial está en la naturaleza de los documentos. Una licencia puede contener fotografía, nombre completo, domicilio, fecha de nacimiento, número del documento, firma y datos codificados, información mucho más persistente que una contraseña. El servicio clandestino Nexus también afirmaba disponer de otros documentos de identidad, registros de viaje y cientos de miles de tarjetas médicas.
Nexus desapareció de la dark web poco después de publicarse la investigación, pero eso no permite saber si las bases fueron copiadas o revendidas previamente. El interrogante que deberá resolver ahora el FBI no es solamente cuántos documentos fueron expuestos, sino si una infraestructura creada para impedir el fraude terminó convirtiéndose en uno de los mayores depósitos de identidad disponibles para delincuentes.