La presidenta Keiko Fujimori recibió este 10 de septiembre a Marco Rubio en el Palacio de Gobierno de Lima, última escala de la gira sudamericana del secretario de Estado. La agenda oficial incluyó seguridad, crimen organizado transnacional, defensa, inversiones, comercio y respuesta ante El Niño. Washington llegó con otro objetivo: ampliar su presencia económica en sectores estratégicos y competir con proyectos respaldados por China.
El encuentro ocurre después de tres movimientos que cambiaron el contexto: Chancay, la expansión de capital chino en electricidad y un memorando de inteligencia artificial firmado por Perú y Estados Unidos el 8 de septiembre. NewsDigitales ya analizó el acercamiento de Fujimori a Washington sin ruptura con Pekín. Chancay y la IA no figuraron individualmente en la agenda pública de Palacio, así que no corresponde presentarlos como acuerdos de la reunión.
El memorando de inteligencia artificial regirá tres años y cubre gobernanza, infraestructura digital, ciberseguridad, formación y participación comercial. El texto oficial incluye nube, centros de datos, redes seguras y cadenas de suministro 5G, además de cooperación entre instituciones y empresas. Los estándares, proveedores y lugares de procesamiento de datos pueden generar dependencias duraderas aun sin cláusulas de exclusividad.
Chancay concentra la dimensión logística de la competencia. La primera etapa movilizó alrededor de USD 1.300 millones y Cosco Shipping tiene un papel central en la operación. Perú sostiene que el puerto de uso público está sujeto a Ositrán; una sentencia de julio respaldó al regulador y la empresa anunció que seguiría ante el Tribunal Constitucional. La disputa combina infraestructura, control regulatorio y acceso al Pacífico.

La electricidad añade otra infraestructura sensible. En 2024, Indecopi autorizó con condiciones la compra de Enel Distribución Perú y Enel X por China Southern Power Grid International, grupo vinculado con Luz del Sur y empresas de generación. Las medidas buscaron preservar competencia y tarifas reguladas. El antecedente muestra que el capital chino excede puertos y minería, aunque no hay confirmación de que Rubio negociara electricidad durante esta visita.

El próximo indicador será contractual: inversiones, compras tecnológicas, reglas para infraestructura digital y decisiones sobre activos estratégicos. Rubio planteó antes del viaje que Estados Unidos quiere competir con inversión privada, tecnología confiable y contratos transparentes, mientras Perú mantiene vínculos comerciales decisivos con China. Lima deberá diversificar socios sin perder capacidad regulatoria. La visita confirma competencia creciente, no una sustitución de Pekín por Washington.