La Policía Nacional de Guinea Ecuatorial apuntó con rifles a migrantes deportados desde Estados Unidos dentro del Hotel Bamy, en Malabo, durante un altercado ocurrido en la primera semana de septiembre. Las imágenes muestran a Ahmed Soliman arrodillado con las manos levantadas mientras un agente le dirige el arma y otro deportado se interpone. La secuencia fue verificada por ubicación y testigos, aunque hay una discrepancia sobre si ocurrió el 3 o el 5 de septiembre.
El episodio no ocurrió hoy, 10 de septiembre, aunque volvió a circular después de nuevas publicaciones del video. El hotel funciona como lugar de retención para personas enviadas por Washington a un país del que no son nacionales. NewsDigitales ya había explicado la migración tercerizada hacia África; este caso añade una consecuencia concreta: fuerza armada dentro del alojamiento donde permanecen los deportados.
La discusión comenzó por el acceso a teléfonos celulares confiscados, necesarios para mantener contacto con familiares y abogados. Soliman empezó a grabar cuando un ciudadano cubano reclamaba la devolución de su dispositivo. Expertos de la ONU ya habían advertido que personas trasladadas desde Estados Unidos permanecían retenidas en el Hotel Bamy y que varias tenían protección contra su devolución a países donde podían sufrir tortura u otros daños graves.
El alcance del programa es mayor que este incidente. Registros especializados contabilizan decenas de traslados a Guinea Ecuatorial desde noviembre de 2025, mientras el gobierno ecuatoguineano reconoce cooperación con Estados Unidos en movilidad internacional. En el hotel convivieron personas de distintas nacionalidades y algunos grupos fueron reenviados a otros países. La custodia policial, los documentos limitados y las restricciones de comunicación elevan la importancia de la supervisión jurídica de cada traslado.
La principal cautela periodística está en separar lo visible de las denuncias todavía no comprobadas de forma independiente. El video confirma armas dirigidas hacia los migrantes y a una persona de rodillas, pero no reconstruye por sí solo todo lo ocurrido antes. Tampoco existe una explicación pública detallada de Guinea Ecuatorial sobre el operativo. Washington sostiene que las expulsiones a terceros países se realizan dentro de la legislación migratoria estadounidense.

El siguiente punto será determinar si Guinea Ecuatorial o Estados Unidos abren una revisión formal del episodio y si los deportados recuperan acceso estable a teléfonos, abogados y documentos de viaje. La atención también se concentra en Ahmed Soliman y otros retenidos con protecciones previas frente a una devolución a sus países de origen. El caso convierte un acuerdo migratorio opaco en una cuestión inmediata de seguridad física, acceso legal y responsabilidad entre dos gobiernos.