El comercio de bienes entre Estados Unidos y Cuba aceleró con fuerza en julio de 2026. Las exportaciones estadounidenses hacia la isla alcanzaron USD 148,9 millones, frente a USD 73,2 millones un año antes, una suba interanual de 103,4%. Entre enero y julio sumaron USD 674 millones, 61,8% más que los USD 416,5 millones del mismo período de 2025.
El avance ya coloca a 2026 por encima de todo el valor exportado a Cuba durante 2024. Aquel año cerró en USD 585,4 millones, mientras 2025 totalizó USD 809,6 millones. En solo siete meses, el flujo de 2026 equivale al 83,2% de ese último registro anual. Del otro lado, Estados Unidos apenas importó USD 0,5 millones en bienes cubanos entre enero y julio.
La estadística no permite afirmar que el Gobierno cubano haya realizado todas esas compras. El Census Bureau asigna las exportaciones al país de destino donde las mercancías serán consumidas, procesadas o almacenadas, pero la tabla bilateral publicada no identifica si el comprador final es una empresa estatal, una entidad privada o algún otro actor. Además, los USD 674 millones corresponden exclusivamente a mercancías y no incluyen servicios.
El régimen de sanciones tampoco supone una prohibición absoluta de vender productos estadounidenses a Cuba. La normativa permite determinadas exportaciones y reexportaciones, entre ellas mercancías agrícolas bajo condiciones específicas, y para esos productos exige modalidades determinadas de pago o financiación. Ese marco explica cómo pueden coexistir restricciones financieras severas con un flujo comercial creciente en categorías autorizadas.

El crecimiento debe leerse con cautela porque los montos son nominales y no están ajustados por estacionalidad. Una suba mensual puede reflejar mayor volumen, precios más altos, cambios en la mezcla de productos o embarques concentrados en una fecha. Además, Washington amplió el 3 de septiembre sus sanciones sobre entidades estatales cubanas vinculadas con banca, petróleo y minería, un contexto que puede alterar canales de pago y compradores habilitados.

El próximo dato mensual mostrará si el salto de julio fue excepcional o parte de una tendencia más persistente. Para medirla habrá que observar no solo el total exportado, sino también qué productos explican el avance y cuánto corresponde a operaciones con actores privados o estatales cuando existan datos verificables. Por ahora, la conclusión sólida es más acotada: Cuba recibió más bienes estadounidenses, pero la estadística no permite atribuir todo ese gasto al Gobierno.