El Senado peruano puso el deterioro hospitalario en la agenda del 15 de septiembre. La Comisión en Asuntos de Gestión del Estado y Contraloría aprobó por unanimidad, con siete votos, invitar a Luis Dyer y José Chang. En Salud, Percy Osorio reclamó explicaciones por infraestructura dañada, equipos biomédicos obsoletos, camillas oxidadas y hacinamiento observados en hospitales del interior.
El cuestionamiento llega con cifras que amplían la dimensión del problema. El 8 de septiembre, Dyer informó ante Diputados que 4.393 establecimientos estaban en riesgo y que había 75 obras paralizadas; cinco dependían del Minsa y 70 de gobiernos regionales. También situó en cerca de S/ 1.230 millones necesidades de vigilancia epidemiológica y comunicaciones. Perú, además, mantiene 893 distritos bajo emergencia preventiva ante El Niño.
El problema combina mantenimiento, equipamiento y obras detenidas, tres frentes con responsables distintos. Salud reportó hospitales sin tomógrafos operativos y proyectos trabados que busca mover mediante la reorganización del Pronis, infraestructura modular y obras por impuestos. El Minsa también prevé interconectar cuatro hospitales y 41 centros de salud en una primera etapa de 100 días para reducir demoras administrativas y mejorar la continuidad asistencial.
La descentralización complica la respuesta porque la mayoría de las obras paralizadas no está bajo control directo del ministerio. Dyer recorrió hospitales como Dos de Mayo y Arzobispo Loayza, donde el Minsa reconoció necesidades de infraestructura, equipamiento y capacidad operativa. Para los pacientes, esas brechas pueden traducirse en mayor espera, menos margen ante averías y más dificultad para absorber demanda adicional durante emergencias climáticas o brotes.

La citación no equivale a una auditoría nacional que pruebe la misma gravedad en todos los hospitales del Perú. La convocatoria no identifica los establecimientos inspeccionados por Osorio ni publica la sala u hora del 15; sus observaciones deben separarse de los indicadores nacionales de Dyer. Otra invitación del Senado ya fue reprogramada el 7 de septiembre porque el ministro no pudo asistir por compromisos previos.

El punto decisivo será si la sesión convierte el diagnóstico en compromisos verificables. Salud deberá precisar qué hospitales requieren intervención urgente, qué equipos serán reparados o reemplazados, cómo se financiarán las acciones y qué parte corresponde al Gobierno nacional o a las regiones. También deberá fijar plazos frente a El Niño. La fiscalización tendrá valor si deja responsables, cronogramas y metas revisables después del 15 de septiembre.