El 24 de agosto de 2026, Abdullah Mustafa Khalid Alwan, conocido como Abu Bilal, derribó en Homs la pared levantada en 2011 para ocultar más de mil libros. El hombre, de 72 años, recuperó la colección junto con certificados y documentos familiares. Una entrevista difundida este 19 de septiembre confirmó su identidad y el método usado para proteger el acervo.
El gesto nació en Al Bayada, cuando Siria atravesaba protestas, operaciones de seguridad y una rápida escalada de violencia. La Comisión Internacional Independiente de la ONU documentó desde marzo de 2011 violaciones graves y sistemáticas cometidas por fuerzas estatales, además de abusos de grupos armados antigubernamentales. Alwan temía que la vivienda fuera incendiada o saqueada y convirtió una habitación en escondite.
La protección fue discreta: los libros se envolvieron con cartón antes de levantar una segunda pared, luego revocada y pintada para integrarla a la habitación. La colección reúne exégesis coránica, hadices, historia islámica y obras sociales y culturales. Bilal Alwan estudió en Al Azhar y obtuvo un doctorado en hadices, por lo que el acervo funcionaba también como archivo académico familiar.
La familia pasó después por Al Waer y el norte de Siria, mientras su casa de Homs quedó dañada y parcialmente quemada. Alwan regresó el 8 de diciembre de 2024 y esperó a reparar la vivienda antes de abrir el muro. ACNUR registraba 215.229 retornados en Homs al 9 de julio de 2026, contexto para un regreso que News Digitales ya siguió desde la transición siria.

La documentación disponible no permite afirmar que los más de mil títulos estuvieran prohibidos ni que el muro integrara una acción organizada de oposición. El inventario conocido apunta a obras religiosas, históricas y culturales; el motivo combina temor a la represión, al incendio y a la pérdida material. El muro se abrió el 24 de agosto y el video circuló masivamente entre el 16 y el 17 de septiembre.

La biblioteca sobrevivió porque la pared protegió objetos de estudio y una parte verificable de la historia doméstica de la familia Alwan. Abu Bilal manifestó que espera que los libros vuelvan a servir a jóvenes y estudiantes. Una decisión tomada en 2011 preservó durante quince años libros, certificados y documentos que permanecieron en la habitación mientras la familia se desplazaba.