Los productores estadounidenses de soja llevaron pedidos concretos a la antesala de la reunión del 24 de septiembre entre Donald Trump y Xi Jinping. En la carta del 17, la American Soybean Association reclamó que China cumpla sus compromisos de compra, elimine el arancel retaliatorio del 10% sobre la soja de Estados Unidos y avance hacia una relación comercial estable para las próximas campañas.
El reclamo llega cuando la cosecha 2026 comienza a salir de los campos y necesita encontrar destino. El USDA proyecta 4.500 millones de bushels de producción y 1.690 millones de bushels de exportación para 2026/27. China sigue siendo un mercado decisivo: la ASA calcula 15,5 millones de toneladas ordenadas por compradores chinos hasta el 11 de septiembre, frente a 3,7 millones un año antes.
El principal punto de fricción es una diferencia arancelaria que altera el precio relativo entre orígenes. China mantiene un gravamen retaliatorio del 10% sobre la soja estadounidense que no aplica a Brasil ni a otros proveedores sudamericanos. La ASA sostiene que esa brecha resta competitividad a Estados Unidos y propone una junta bilateral de comercio que incluya a la soja entre los bienes no sensibles.
Para los agricultores, vender no termina en conseguir un contrato: el grano debe recorrer ríos, barcazas y terminales antes de embarcarse. Las vías interiores mueven cerca del 65% de las exportaciones estadounidenses de granos. En la semana cerrada el 12 de septiembre, 315 barcazas bajaron por el sistema fluvial y 726 fueron descargadas en la región de Nueva Orleans; el movimiento total alcanzó 435.800 toneladas.

El segundo riesgo está en los costos portuarios que podrían reaparecer durante la ventana fuerte de embarques. Estados Unidos suspendió por un año, desde el 10 de noviembre de 2025, medidas de la Sección 301 que incluían cargos a buques vinculados con China. La ASA pidió evitar que una decisión posterior encarezca o reduzca ventas agrícolas, un asunto que se suma a la agenda económica de Xi en Washington.

La reunión del 24 de septiembre dejará para el sector una lista de resultados concretos que podrán medirse después de la cumbre. Los productores observarán si se mantiene el compromiso chino de adquirir al menos 25 millones de toneladas anuales entre 2026 y 2028, si cambia el arancel del 10% y qué ocurre con los cargos portuarios. Con la cosecha en marcha, esas condiciones inciden directamente en la colocación del grano.