22/09/2026 - Edición Nº1323

Internacionales

ESPAÑA Y VENEZUELA

De Barajas a la ONU: la relación entre Delcy Rodríguez y Sánchez vuelve al centro

22/09/2026 | El saludo en Nueva York reactiva una historia marcada por Barajas, Ábalos, las sanciones y el nuevo diálogo.



Durante apenas unos segundos, Delcy Rodríguez recorrió este martes parte del salón de la Asamblea General de Naciones Unidas para acercarse directamente a Pedro Sánchez. La presidenta encargada de Venezuela pidió al jefe del Gobierno español que ambos siguieran hablando sobre el futuro del país y Sánchez respondió que el canal permanecería abierto porque España está comprometida con Venezuela y con la región. Fue su primer encuentro cara a cara conocido, después de dos conversaciones telefónicas mantenidas durante este año. 

La fotografía tiene una carga política particular en España porque Rodríguez no aparece por primera vez en la trayectoria de Sánchez. Su nombre quedó unido al Ejecutivo desde enero de 2020, cuando el avión de la entonces vicepresidenta de Nicolás Maduro aterrizó en Madrid-Barajas pese a que pesaba sobre ella una prohibición europea de entrada. José Luis Ábalos, entonces ministro de Transportes y secretario de Organización del PSOE, acudió al aeropuerto y mantuvo un encuentro con Rodríguez. Sánchez respaldó públicamente su actuación y sostuvo ante el Congreso que Ábalos había cumplido con su deber al evitar una crisis diplomática. 

 


La sede de la Organización de las Naciones Unidas es un complejo ubicado en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Los edificios han sido la sede oficial de las Naciones Unidas desde que fueron construidos en 1952.

El episodio de Barajas que persiguió al Gobierno

La controversia no terminó con el debate parlamentario. El Tribunal Supremo archivó en noviembre de 2020 la causa penal contra Ábalos, pero dejó asentado un elemento importante: consideró que la estancia de Rodríguez en el aeropuerto implicó una vulneración de la prohibición de entrada establecida por la Unión Europea. El tribunal concluyó, sin embargo, que el eventual incumplimiento de una decisión de política exterior europea podía generar responsabilidad política, pero no constituía por sí mismo el delito de prevaricación que se atribuía al ministro. 

El asunto recuperó fuerza cuatro años después con la investigación de la Guardia Civil sobre el caso Koldo. Un informe de la UCO incorporó un mensaje enviado por Ábalos a Sánchez el 16 de enero de 2020, antes de la llegada de Rodríguez. El ministro le informó de que la vicepresidenta venezolana quería verlo de manera discreta y Sánchez respondió "Bien". La Moncloa sostuvo posteriormente que esa respuesta no suponía autorizar el viaje y que la visita fue cancelada cuando se comprobó la existencia de las sanciones europeas. Ya en abril de 2026, Víctor de Aldama declaró ante el Supremo que Sánchez había dado su visto bueno, afirmación que atribuyó a Koldo García y a mensajes que conocía. Esa versión es una declaración de Aldama y no una conclusión judicial sobre Sánchez.


Sánchez mantiene ahora diálogo directo con Delcy pese al pasado del caso de Barajas.

De una relación indirecta a dos llamadas y una fotografía

A esa polémica se sumó este año otra derivada de las investigaciones sobre Aldama. El empresario declaró que Rodríguez le había entregado en 2020 un sobre vinculado a PDVSA y lo relacionó con una supuesta financiación del PSOE y de la Internacional Socialista. La existencia de un sobre aparece en documentación analizada por investigadores, pero las acusaciones sobre su contenido y destino proceden de Aldama y no equivalen a que esa financiación haya sido judicialmente acreditada. Rodríguez rechazó la acusación y en julio inició acciones legales para exigirle una retractación. 

Mientras esas cuestiones continuaban en España, la relación institucional cambió en 2026. Sánchez llamó a Rodríguez el 9 de enero, después de que asumiera la presidencia encargada, y le planteó el respaldo español a una transición "pacífica, dialogada y democrática"; volvió a hablar con ella el 25 de junio después de los terremotos sufridos por Venezuela. El saludo de este 22 de septiembre en Nueva York completa esa secuencia: Rodríguez buscó expresamente a Sánchez y ambos acordaron mantener el contacto. España también ha anunciado que pretende invitarla a la Cumbre Iberoamericana de Madrid de noviembre y ha pedido a la UE que reconsidere las sanciones que todavía pesan sobre ella. 


Delcy y Sánchez pasan del escándalo de Barajas a un canal político directo en la ONU.

La paradoja explica el valor político de la imagen de Naciones Unidas. En 2020, la presencia de Rodríguez en un aeropuerto español desencadenó investigaciones, enfrentamientos parlamentarios y una discusión jurídica sobre las sanciones europeas. Seis años después, sigue sancionada por la UE, pero es la interlocutora con la que Sánchez mantiene directamente un canal sobre Venezuela y a la que España pretende recibir en una cumbre internacional. El encuentro de Nueva York no resuelve las controversias anteriores ni prueba las acusaciones surgidas en las investigaciones españolas, pero sí muestra cuánto cambió la posición de Rodríguez dentro de la diplomacia española: de protagonista indirecta de una crisis política a interlocutora directa de La Moncloa.