23/09/2026 - Edición Nº1324

Internacionales

¿GIRO?

Del antiimperialismo a Trump: el chavismo abre al capital privado tras el colapso socialista

23/09/2026 | Caracas abre petróleo e inversión privada mientras recompone con Washington una relación rota por décadas.



La foto resulta poderosa precisamente porque hace pocos años habría parecido imposible. Delcy Rodríguez, formada políticamente dentro del chavismo y hoy presidenta interina de Venezuela, apareció junto a Donald Trump en Nueva York después de un encuentro a puerta cerrada en el que hablaron de energía, minería, seguridad y cooperación bilateral. Caracas lo presentó como una reunión “histórica”. La Casa Blanca había descrito previamente la cita como un pull-aside, un encuentro menos protocolar que una bilateral clásica, pero el simbolismo terminó superando al formato diplomático. 

Durante buena parte del chavismo, la identidad internacional de Venezuela se construyó en una dirección muy distinta. Hugo Chávez profundizó la relación con Irán, al que definió como “aliado estratégico”, estrechó los vínculos políticos y militares con Rusia y desarrolló una relación especialmente cercana con la Bielorrusia de Alexander Lukashenko. También hizo de Muamar el Gadafi un aliado personal y político, al punto de comparar al dirigente libio con Simón Bolívar y respaldarlo durante la crisis de 2011. El Departamento de Estado estadounidense documentó además durante aquellos años la cooperación venezolana con Irán, país clasificado por Washington durante décadas como patrocinador estatal del terrorismo. 

 


Nueva York incluye 5 distritos que se ubican donde el río Hudson desemboca en el océano Atlántico. En su centro se encuentra Manhattan, un distrito densamente poblado que se encuentra entre los principales centros comerciales, financieros y culturales del mundo. 

El giro no empezó en Nueva York

El cambio, sin embargo, comenzó antes de esa fotografía. La reforma de la legislación petrolera impulsada durante 2026 amplió el espacio para empresas privadas, incorporó nuevos modelos contractuales, permitió mayor participación privada en la comercialización del crudo y flexibilizó condiciones fiscales para atraer inversiones. Delcy Rodríguez sostiene que eso no supone una desnacionalización porque el subsuelo y los hidrocarburos continúan siendo propiedad del Estado. Pero la arquitectura operativa sí se aleja del esquema en el que PDVSA debía concentrar buena parte del control efectivo de la industria. 

Washington está interviniendo directamente en ese reformismo económico. El Departamento de Energía estadounidense anunció acuerdos con Chevron, Eni y GE Vernova, incluido un plan de más de USD 7.000 millones de Chevron, mientras el esquema creado a comienzos de año colocó ingresos petroleros venezolanos en cuentas controladas por Estados Unidos. En agosto se agregó un acuerdo sobre campos que concentran unos 65.000 millones de barriles. Caracas afirma que mantiene la soberanía sobre los recursos y habla de un programa de 25 años, mientras distintos aspectos jurídicos y contractuales del pacto continúan siendo objeto de controversia. 

El socialismo económico pierde terreno, pero no desaparece por decreto

Por eso, el dato más relevante no es que el Gobierno venezolano haya anunciado formalmente el fin del socialismo, porque no lo ha hecho. Es que varios de los instrumentos que definieron durante años al modelo económico chavista están siendo sustituidos por otros: capital extranjero, empresas privadas, contratos con operadores internacionales, flexibilización fiscal y una relación mucho más directa con el mercado estadounidense. En términos prácticos, existe un retroceso del estatismo petrolero y una transición hacia un modelo más pragmático, aunque Rodríguez siga reivindicando la propiedad estatal de los recursos. 

Ese cambio ocurre después de una experiencia económica extraordinariamente severa. El FMI estimó que el PIB real venezolano se contrajo más de 75% entre 2013 y 2021, la mayor caída registrada en casi medio siglo para un país que no estaba en guerra. El organismo señaló que la mala gestión económica aceleró y amplificó el colapso, junto con la caída de la producción petrolera y otros factores internos y externos. La apertura actual no borra esa historia ni convierte automáticamente la liberalización económica en una transformación institucional: Human Rights Watch advirtió este mes que todavía se necesitan reformas profundas y que estructuras estatales responsables de abusos permanecen intactas. 


El chavismo reduce controles y busca capital privado tras décadas de estatismo petrolero.

Trump impulsa la apertura, pero el calendario político sigue pendiente

Ahí aparece una de las contradicciones centrales de esta nueva etapa. La administración Trump ha utilizado licencias, acceso a mercados, petróleo, inversiones y control financiero para empujar cambios económicos a una velocidad que Venezuela no había experimentado en años. Pero el capítulo electoral avanza mucho más lentamente. Tras el encuentro con Rodríguez, fuentes citadas por Axios aseguraron que Trump le manifestó que Venezuela deberá celebrar elecciones, aunque no exigió una fecha. Semanas antes, el propio mandatario estadounidense había dicho que consideraba que el país todavía no estaba preparado para realizarlas. 

También existe un reloj político en Washington. Estados Unidos celebrará sus elecciones de medio término el 3 de noviembre de 2026: estarán en disputa los 435 escaños de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado. El resultado podría modificar el nivel de supervisión del Congreso, la discusión sobre sanciones, fondos y la presión política relacionada con Venezuela. No implicaría necesariamente una reversión automática de la estrategia, porque buena parte de la relación energética y diplomática actual depende de facultades del Ejecutivo, pero sí podría alterar el margen con el que la Casa Blanca desarrolla esa política. 

María Corina Machado y la gran incógnita: cuándo

Mientras Rodríguez podía fotografiarse con Trump en Nueva York, María Corina Machado seguía intentando volver a Venezuela. La dirigente opositora ha declarado que aspira a ser candidata cuando existan elecciones que considere libres y limpias y ha reclamado un cronograma electoral. Reuters informó la semana pasada sobre las dificultades para concretar su regreso y Bloomberg reportó nuevos intentos frustrados mientras Rodríguez estaba en Nueva York. Su peso como principal figura de la oposición es un elemento central del escenario, pero sin fecha electoral, reglas definitivas ni candidaturas formalizadas todavía no existe un resultado que pueda darse por anticipado. Sin embargo, todo apunta a que no habrá fuerza que pueda evitar que María Corina Machado sea presidenta de Venezuela. 

Quizás allí esté la verdadera dimensión histórica de la fotografía. Venezuela pasó de construir buena parte de su política exterior alrededor de la confrontación con Washington y de asociaciones con Moscú, Teherán, Minsk y otros gobiernos enfrentados con Estados Unidos, a buscar capital, tecnología, mercados y legitimidad precisamente mediante una relación estrecha con la administración Trump. Eso no significa que el chavismo haya desaparecido ni que Venezuela haya completado una transición democrática. Significa algo más concreto: el modelo económico original ya no funciona bajo las mismas reglas y está siendo reemplazado, desde el propio poder que lo construyó, por un reformismo que concede al mercado y al capital privado un papel mucho mayor. La incógnita que queda ya no es solamente económica. Es cuánto durará esta etapa y qué sistema político terminará acompañándola.