24/09/2026 - Edición Nº1325

Internacionales

Seguridad regional

Netanyahu llevó un beeper a la ONU: el símbolo del golpe israelí contra Hezbollah

24/09/2026 | El primer ministro recordó la operación de 2024 y defendió la estrategia de seguridad israelí ante la ONU.



Benjamin Netanyahu llevó este jueves 24 de septiembre un beeper, o buscapersonas, al podio de la Asamblea General de la ONU y lo levantó mientras repasaba los golpes de Israel contra Hezbollah. El aparato remitía directamente a la operación del 17 de septiembre de 2024, cuando miles de dispositivos utilizados por integrantes del grupo libanés explotaron casi simultáneamente. Israel evitó inicialmente atribuirse el ataque, pero en noviembre de ese año un portavoz de la oficina del primer ministro confirmó que Netanyahu había aprobado la operación. 

El gesto formó parte de una defensa más amplia del balance militar israelí desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Netanyahu presentó las campañas contra Hamás, Hezbollah e Irán como una respuesta a una ofensiva regional contra Israel y utilizó los beepers como ejemplo de la capacidad de inteligencia israelí. Su intervención comenzó entre abucheos, aplausos y la salida coordinada de decenas de delegados, promovida previamente por la misión palestina ante Naciones Unidas. El primer ministro calificó a quienes abandonaron el recinto como “cobardes morales”. 

 


Israel, oficialmente el Estado de Israel, es un país en la región sur del Levante de Asia Occidental.

Por qué los beepers siguen pesando en la guerra contra Hezbollah

La primera oleada de explosiones ocurrió el 17 de septiembre de 2024. Los aparatos habían sido distribuidos dentro de la estructura de Hezbollah y fueron detonados de manera remota en distintos puntos del Líbano. Al menos 12 personas murieron, incluidos dos niños, y más de 3.000 resultaron heridas, según Associated Press. Una segunda oleada afectó al día siguiente a radios portátiles y otros equipos. La operación golpeó a miembros de Hezbollah, aunque también dejó víctimas civiles y abrió un debate internacional sobre la legalidad del método empleado. 

Para Israel, aquellos ataques formaron parte de una campaña más amplia destinada a reducir la capacidad militar de Hezbollah después de meses de fuego desde el Líbano. Netanyahu volvió a sostener este jueves que el grupo perdió buena parte de su arsenal y de su conducción, y recordó también la eliminación de Hassan Nasrallah. Esa evaluación coincide con la perspectiva que el exportavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel Roni Kaplan expuso a NewsDigitales en junio: afirmó entonces que Hezbollah conservaba alrededor del 8% del poder misilístico que tenía antes de la guerra, una estimación israelí que no constituye una medición independiente del arsenal actual. 

Una defensa de Israel frente a las acusaciones en la ONU

Netanyahu utilizó además el discurso para rechazar las acusaciones de genocidio por la campaña israelí en Gaza y las calificó como la mayor mentira del siglo. Argumentó que Israel adoptó medidas para reducir el daño a civiles y volvió al ataque del 7 de octubre, cuando combatientes de Hamás mataron a unas 1.200 personas en Israel y tomaron rehenes. La posición israelí contrasta con la de la misión palestina y de varios gobiernos que participaron del retiro de la sala y acusan al Gobierno de Netanyahu de violaciones graves del derecho internacional. 


Los beepers contra Hezbollah volvieron como símbolo del poder militar israelí.

El beeper mostró además cómo cambió la forma en que Israel presenta aquella operación. Lo que en septiembre de 2024 comenzó como una acción cuya autoría Jerusalén no confirmaba se convirtió dos años después en un símbolo exhibido por su primer ministro ante Naciones Unidas. El próximo punto verificable estará nuevamente en el terreno: el esquema diplomático abierto en 2026 entre Israel y Líbano continúa condicionado por el desarme de Hezbollah y por el retiro israelí de las áreas contempladas en los acuerdos. El dispositivo que Netanyahu levantó en Nueva York resume así su argumento político y militar: Israel considera que la presión sobre Hezbollah debe traducirse en una reducción permanente de la amenaza sobre su frontera norte.