Xi Jinping pidió el 24 de septiembre en Washington que Estados Unidos e Irán retomen el diálogo y vuelvan al Memorando de Islamabad. El planteo se produjo durante sus conversaciones con Donald Trump en la Casa Blanca y fue difundido este viernes por el gobierno chino, que además expresó apoyo a un acuerdo integral sobre el programa nuclear y otros asuntos. Por ahora, no se anunció una nueva ronda de negociación ni una respuesta pública de Washington al pedido.
La propuesta no inaugura una posición china, pero la eleva al máximo nivel político frente al presidente estadounidense. Wang Yi ya había pedido el 16 de septiembre que Washington y Teherán regresaran al mismo marco, mientras NewsDigitales venía siguiendo el cruce entre las sanciones de EE.UU. a Irán y los intereses chinos. La diferencia ahora es que Xi incorporó directamente el expediente iraní a su conversación bilateral con Trump.
El Memorando de Islamabad ofrece una estructura ya negociada para volver a la mesa. Tras su firma en junio, Estados Unidos e Irán participaron en Bürgenstock, Suiza, de conversaciones con Pakistán y Qatar como mediadores. El esquema creó un comité de alto nivel y grupos sobre el programa nuclear, sanciones, monitoreo y resolución de disputas, además de una hoja de ruta de 60 días para intentar alcanzar un acuerdo final.
China puede respaldar ese mecanismo, pero no ocupa el mismo lugar institucional que Pakistán y Qatar dentro de su ejecución. Los documentos del proceso identifican a ambos países como mediadores y les asignan tareas de facilitación, mientras Beijing aparece como un actor diplomático con canales abiertos hacia Washington y Teherán. Su capacidad pasa por impulsar una convergencia política y reducir tensiones, no por activar unilateralmente los comités o las negociaciones previstas.

El principal límite es que el marco continúa existiendo sin haber producido todavía el acuerdo final previsto. Pakistán reconoció en julio que su implementación enfrentaba dificultades y sostuvo que el memorando seguía siendo la plantilla disponible para un retorno al diálogo. Desde entonces persisten disputas sobre sanciones, seguridad regional y el estrecho de Ormuz. El pedido de Xi puede reforzar la vía diplomática, pero necesita decisiones coincidentes de Estados Unidos e Irán para transformarse en negociación efectiva.

El próximo dato verificable será si Washington y Teherán aceptan reactivar los contactos técnicos previstos en el esquema de Islamabad. También habrá que observar si vuelven a funcionar los grupos sobre asuntos nucleares, sanciones y mecanismos de supervisión, y si Pakistán y Qatar retoman una mediación operativa. Sin esos pasos, la intervención de Xi seguirá siendo una señal diplomática relevante dentro de la cumbre con Trump, pero no constituirá por sí sola un nuevo acuerdo sobre Irán.