El Programa Mundial de Alimentos actualizó este 25 de septiembre su respuesta en Nepal con drones de carga para alcanzar comunidades aisladas tras las inundaciones de agosto. La primera ronda combinó drones, camiones y helicópteros y llevó 127 toneladas de alimentos a más de 15.500 personas. El organismo reserva estos equipos para la última milla, cuando una ruta o un puente dejan de ser utilizables.
La necesidad sigue concentrada en Rasuwa, donde la crecida destruyó carreteras, puentes, centrales y aldeas. El PMA registra más de 1.400 muertos y miles de desaparecidos, mientras la autoridad nacional de desastres publicó el 24 de septiembre un nuevo parte de búsqueda, rescate y alivio. News Digitales ya había seguido la emergencia desde la identificación de víctimas y la búsqueda de desaparecidos.
Cada dron puede transportar hasta 100 kilos de suministros por misión y dejar raciones directamente en campos o patios. La carga incluye arroz, lentejas, aceite y sal. El esquema comienza donde debe detenerse un helicóptero o un camión y cubre el tramo bloqueado, con entregas verificables que evitan a los residentes caminatas de varias horas o días por terreno de montaña.
La tecnología no sustituye al resto de la cadena humanitaria, sino que cubre los cortes más difíciles. El circuito se apoya en el área logística de Katmandú y en instalaciones de recepción, almacenamiento y despacho en Bidur, bajo coordinación gubernamental. El objetivo del PMA es asistir con alimentos y nutrición a hasta 43.000 sobrevivientes vulnerables mediante transporte terrestre, aéreo y drones.

El límite aparece cuando la emergencia deja de ser solo un problema de transporte. El monitoreo del PMA encontró consumo alimentario aceptable en el 92% de los hogares encuestados, aunque casi todos dependen de ayuda para sus alimentos básicos. Donde los mercados funcionan se prevén transferencias monetarias; donde siguen cortados por inundaciones o puentes arrasados continuarán las raciones físicas.

El próximo paso será ampliar la cobertura sin sostener transporte aéreo donde el comercio pueda recuperarse. La ayuda financiada por Japón, Australia, Suiza, el fondo CERF de Naciones Unidas y Estados Unidos permite esa transición, mientras continúan los partes sobre acceso y daños. El dron queda así como una solución específica para conectar el último tramo que ni la carretera ni el helicóptero pueden completar.