La administración de Donald Trump tiene cinco días para impedir que una partida militar para Ucrania pierda vigencia. De los USD 400 millones aprobados por el Congreso, el Pentágono había formalizado compromisos por USD 307 millones al comienzo de esta semana y prevé colocar bajo contrato los USD 93 millones restantes antes del cierre del año fiscal, el 30 de septiembre.
Detrás de esas cifras hay material destinado al frente. Las primeras entregas comenzaron este mes e incluyen armas ofensivas y repuestos para vehículos blindados. En una guerra prolongada, mantener un vehículo operativo depende también de piezas, mantenimiento y logística, no solamente de incorporar nuevas armas.
Cumplir el plazo del 30 de septiembre no significa que todo el equipo vaya a llegar inmediatamente a Ucrania. Reuters informó que parte de las entregas podrá extenderse hasta octubre de 2029. El requisito inmediato es formalizar los contratos para evitar que los fondos expiren.
El retraso había generado críticas en el Congreso tanto entre demócratas como entre algunos republicanos. La partida había sido respaldada legislativamente y los cuestionamientos se concentraron en el tiempo que estaba tomando transformarla en contratos y material.

El límite más visible está en la defensa aérea. Una de las fuentes consultadas por Reuters aseguró que el paquete no incluye interceptores Patriot, pese a los pedidos de Kiev. Las existencias internacionales se encuentran bajo presión por la guerra en Ucrania y el conflicto entre Estados Unidos e Irán.

El próximo dato concreto será, por tanto, administrativo y militar al mismo tiempo: si Washington logra comprometer los USD 93 millones pendientes antes del martes. Para las fuerzas ucranianas, después comenzará otra espera, la que separa la firma de un contrato de la llegada efectiva de armas, equipos y piezas al terreno.