La Organización Mundial de la Salud actualizó el 2 de octubre sus Global Health Estimates y situó a la enfermedad de Alzheimer y otras demencias como la quinta causa de muerte mundial en 2023, frente al puesto 19 en 2000. La nueva serie indica que las muertes por demencia se triplicaron en ese período y alcanzaron 2,1 millones en 2023.
El cambio de escala importa porque la demencia no termina en la estadística de mortalidad. La OMS estimaba 57 millones de personas viviendo con demencia en 2021 y casi 10 millones de casos nuevos por año. NewsDigitales ya abordó cómo el Alzheimer altera memoria y autonomía; la nueva estimación suma la presión sobre hogares, servicios sanitarios y sistemas de cuidados.
La demencia es un síndrome causado por distintas enfermedades y lesiones del cerebro, y el Alzheimer representa entre 60% y 70% de los casos. A medida que progresa, puede aumentar la necesidad de ayuda diaria, supervisión y atención médica. La OMS calcula que su costo económico mundial fue de USD 1,3 billones en 2019 y que cerca de la mitad correspondió al cuidado informal.
Esa carga se distribuye de manera desigual. La OMS señala que 66% de las muertes por Alzheimer y otras demencias en 2023 correspondieron a mujeres, mientras ellas concentran alrededor de 70% de las horas de cuidado informal. Cuando la atención depende de familiares sin remuneración, también reduce tiempo de trabajo, aumenta gastos y eleva el estrés físico y psicológico de quienes cuidan.

La comparación necesita cautela metodológica. La OMS advierte que sus estimaciones 2000-2023 incorporan cambios de datos y métodos, por lo que no deben compararse directamente con series anteriores. Una ficha previa de la OMS mostraba a la demencia en otro puesto y no debe mezclarse con esta serie. Aquí el resultado es claro: pasó del lugar 19 al quinto y las muertes globales se triplicaron.

El siguiente desafío es traducir esa tendencia en capacidad de respuesta. La OMS extendió hasta 2031 su plan mundial sobre demencia, con ejes en diagnóstico, atención, reducción de riesgos y apoyo a cuidadores. La mayor mortalidad y la asistencia prolongada presionan también a la atención primaria, los servicios comunitarios, las residencias, la protección social y los programas de respiro para las familias.