19/10/2026 - Edición Nº1350

Agro

EXPORTACIONES

De Córdoba a Dubái: la Pyme que desafía a los quesos europeos con productos sin lactosa

19/10/2026 | Con su marca Lombarde, una pyme de Villa María busca abrir mercados con quesos de alto valor agregado



Una provoleta y una mozzarella sin lactosa elaboradas en Córdoba llegaron al exigente mercado de Dubái, uno de los sitios a los que la industria alimentaria argentina busca acceder con productos de mayor valor agregado. Detrás de esa exportación está “Capilla del Señor”, una pyme láctea de 35 trabajadores que desarrolló una línea de quesos junto al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y ahora busca ganar terreno en la gastronomía de alta gama con su marca propia, Lombarde.

Para Álvaro Ugartemendia, productor lechero de tercera generación y referente de la empresa, el envío representa mucho más que una operación comercial. Es la posibilidad de demostrar que una industria de pequeña escala puede desarrollar productos diferenciados y competir en destinos donde los consumidores suelen buscar quesos europeos.

“Es como que no se imaginan a Argentina para comprarle queso. Para ellos la mozzarella se compra de Italia y al roquefort lo traen de Francia. Sí lo piensan comprando carne, por ejemplo. La carne argentina está muy bien valorada, pero los quesos no”, explicó Ugartemendia en diálogo con NewsDigitales.

La empresa completó una primera carga destinada a Emiratos Árabes Unidos y ahora espera que los productos lleguen a los clientes del distribuidor local. El objetivo es validar el circuito comercial y logístico para después ampliar los envíos.

Pyme cordobesa desafía a los quesos europeos: vende provoleta y mozzarella sin lactosa a Dubái

“Fue todo un gran trabajo conjunto de muchos meses, hasta que pudimos lograr inscribir los productos allá en Dubái”, relató el empresario.

Una Pyme cordobesa que busca competir en las grandes ligas

Capilla del Señor tiene su planta en Villa María, Córdoba, y comercializa sus productos bajo la marca Lombarde. La empresa comenzó a funcionar en 2006, aunque su historia industrial está ligada a una trayectoria familiar mucho más extensa en la producción de leche.

La llegada a Dubái requirió completar los trámites de inscripción de los productos en Emiratos Árabes Unidos y coordinar el trabajo de distintas instituciones. La firma contó con el acompañamiento de la Dirección Nacional de Lechería, Cancillería y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), además del distribuidor Las Pampas, que comercializa productos argentinos en ese destino desde hace más de 30 años.

La primera carga permitió comprobar que los quesos podían atravesar las aduanas y los controles correspondientes y llegar en buenas condiciones. Según contó Ugartemendia, el cliente ya envió una fotografía de los productos recibidos en su depósito.

“En esta carga inicial se repartieron 1000 toneladas entre la provoleta -provolone hilado- y la mozzarella. Los dos sin lactosa, un desarrollo que hicimos durante varios meses con el INTI. Nos dio un diferencial para poder lograr la exportación de dos productos de valor agregado a ese destino”  destacó.

La carga inicial fue de 1.000 toneladas de queso sin lactosa 

El próximo paso es presentarlos a los compradores y realizar nuevos envíos para consolidar la operación. La apuesta apunta a competir con productos diferenciados, en lugar de concentrarse únicamente en los volúmenes de exportación.

“Poder entrar con productos de valor agregado también siendo una pyme, para nosotros es algo que nos llena de orgullo”, sostuvo.

El desarrollo que abrió la puerta a Dubái

La línea sin lactosa surgió a partir de una necesidad que la empresa detectó en el mercado. Durante una visita de técnicos del INTI a la planta, Álvaro Ugartemendia comentó que recibían consultas de consumidores interesados en quesos que no contuvieran lactosa.

La posibilidad de desarrollar una línea específica tomó forma a partir de ese intercambio y derivó en un trabajo técnico de cerca de un año. El objetivo era conseguir un producto de alta calidad mediante un proceso que permitiera eliminar la lactosa sin incorporar la enzima habitualmente utilizada para ese fin.

El resultado fue una línea que hoy permite a la firma atender tanto a personas con intolerancia a la lactosa como a consumidores que buscan productos diferenciados

“Yo por eso digo que es un queso inclusivo. Porque al que le gusta comer un buen queso lo pueden comer los dos. Nadie se prohíbe de nada”, explicó el empresario.

La innovación también abrió oportunidades en otros mercados. Según Ugartemendia, la empresa exportó más de 600 toneladas de quesos sin lactosa a Brasil y Perú. Además, obtuvo una medalla de plata en el World Cheese Awards con su queso Por Salut sin lactosa y recibió otra distinción en una edición anterior por su mozzarella.

Para el empresario, esos antecedentes muestran que el desarrollo no está limitado a un nicho asociado a la intolerancia alimentaria. La calidad del producto también le permite ingresar en cocinas profesionales y propuestas gastronómicas de alta gama.

“Como es un producto de alta calidad, no solamente apunta a las personas que son intolerantes a la lactosa, sino también a los que buscan un producto de calidad”, resumió.

Vietnam y Miami, los próximos destinos en carpeta

La llegada a Dubái forma parte de una estrategia comercial que incluye otros mercados. La empresa trabaja para ampliar su presencia en Estados Unidos, con la provoleta como uno de los productos que podrían abrirle las puertas de Miami. También evalúa alternativas para sumar otros quesos sin lactosa.

A eso se suma la participación prevista en actividades de promoción comercial en Vietnam. Ugartemendia destacó el trabajo conjunto con Cancillería, la embajada argentina en Hanói y organismos técnicos para acercar los productos a potenciales compradores.

“Cuando podemos coordinarnos y trabajar en conjunto, se logran cosas que realmente uno, como pyme, imaginate, decir: ‘Vamos a estar en una degustación de productos en Hanói, en Vietnam’”, celebró.

La elección de los mercados responde, además, a una decisión productiva. Mientras que América del Sur ofrece oportunidades para comercializar una variedad más amplia de quesos, la empresa busca concentrar sus desarrollos de mayor valor agregado en destinos más lejanos, donde los costos logísticos pesan más.

“Todo lo que es más lejos de América del Sur pensamos que nuestro desarrollo está en líneas de productos que tengan alto valor agregado por las distancias”, explicó.

En ese esquema, los productos sin lactosa funcionan como una herramienta para diferenciarse de otros proveedores y ofrecer una propuesta específica a clientes que buscan calidad e innovación.

De productor lechero a industrial: la historia detrás de Lombarde

La decisión de industrializar leche no surgió de un plan empresarial elaborado desde el comienzo. Álvaro Ugartemendia es la tercera generación de una familia vinculada a la producción lechera y recuerda que el proyecto nació de una preocupación concreta: el valor que quedaba en manos de la industria.

“Como productor lechero pensaba que la plata se quedaba en la industria. Entonces, en una calentura de esos años que por ahí estábamos muy mal como productores, dije: ‘O hacemos queso o vendemos el tambo’”, recordó.

La primera experiencia llegó junto a otros tres productores, cuando reabrieron una fábrica en Arroyo Algodón, Córdoba, vinculada a Natalio Alba, el icónico creador de la provoleta. El abuelo de Ugartemendia le había entregado leche a esa misma fábrica a comienzos del siglo pasado.

Álvaro Ugartemendia, productor lechero y responsable de la Pyme "Capilla del Señor"

Con el tiempo, el proyecto creció y la empresa construyó su planta en Villa María. Las primeras exportaciones llegaron en 2007, un año después del inicio de las operaciones.

Durante años, Capilla del Señor elaboró productos para las marcas propias de grandes cadenas de supermercados. Sin embargo, a partir de 2023 y 2024 comenzó a concentrar mayores esfuerzos en Lombarde, su marca insignia, con la que busca identificar sus desarrollos innovadores y productos de mayor valor.

El cambio implica también una decisión comercial: construir una identidad propia y desarrollar una relación más directa con los consumidores.

Aunque el mercado externo ocupa un lugar importante en sus planes, Ugartemendia aclara que la empresa no pretende convertirse en una firma exclusivamente exportadora.

“Nuestro foco está en el mercado interno. Tratamos primero de abastecer a nuestros clientes, buscar crecer todo lo que más podamos en el país y atender primero a nuestro mercado”, afirmó.

La integración como estrategia para crecer

Para el empresario, el desarrollo de productos innovadores depende tanto de la capacidad industrial como de la posibilidad de vincularse con instituciones y acceder a conocimientos que una pyme difícilmente podría generar por sí sola.

El trabajo con el INTI permitió desarrollar los quesos sin lactosa, mientras que la relación con el INTA abrió otras líneas de investigación. Entre ellas, un queso desarrollado para ayudar a reducir el colesterol y unos chips de mozzarella que, según explicó, permiten aportar los nutrientes equivalentes a un vaso de leche, sin necesidad de cadena de frío ni agua potable para su reconstitución.

Los productos Lombarde son reconocidos a nivel internacional 

Ugartemendia considera que esa articulación es uno de los principales activos de la empresa y destaca el acompañamiento de organismos técnicos y áreas del Estado en los procesos de desarrollo, habilitación y apertura comercial.

“Las pymes podemos hacer cosas grandes. Solamente tenemos que trabajar en conjunto, buscar integrarnos y usar todas las herramientas que hay disponibles en el Estado, que son muchas”, sostuvo.

La apuesta de Capilla del Señor combina dos objetivos: crecer en el mercado argentino con una marca propia y aprovechar las oportunidades internacionales para productos que se distinguen por su desarrollo tecnológico.

La primera exportación a Dubái puso a prueba esa estrategia. Ahora, la empresa busca que la provoleta y la mozzarella sin lactosa encuentren compradores en un mercado donde la gastronomía de alta gama puede convertirse en una puerta de entrada para los quesos argentinos.