16/10/2026 - Edición Nº1347

Internacionales

Revolución automotriz

Elon Musk hizo volar al Tesla Roadster: ¿será este el verdadero futuro de los autos?

16/10/2026 | Tesla combinó tecnología espacial y automotriz en un deportivo que desafía los límites del transporte.



Elon Musk volvió a desafiar las expectativas de la industria automotriz. El 15 de octubre de 2026, Tesla presentó un Roadster capaz de elevarse del suelo, girar en el aire y aterrizar de manera controlada, durante una demostración realizada en las instalaciones de SpaceX en McGregor, Texas. El vehículo ascendió por una rampa hasta quedar invertido, se desplazó con las ruedas hacia arriba y posteriormente ejecutó una maniobra aérea mediante propulsores. La presentación convirtió una idea asociada durante décadas con la ciencia ficción en una demostración tecnológica, aunque todavía no representa el nacimiento de un automóvil volador autorizado para circular por las ciudades.

La apuesta adquiere un significado particular dentro de la trayectoria de Elon Musk, quien ha construido buena parte de su estrategia empresarial alrededor de proyectos considerados difíciles de materializar. El primer Tesla Roadster, comercializado desde 2008, ayudó a demostrar que un automóvil eléctrico también podía ofrecer prestaciones deportivas. Una década después, SpaceX envió un ejemplar de ese modelo al espacio durante el vuelo inaugural del Falcon Heavy. Ahora, ambas compañías vuelven a encontrarse en un proyecto de ingeniería que combina propulsión, diseño automotriz y sistemas de control. Durante la presentación oficial, Musk planteó que el nuevo Roadster podría convertirse, a largo plazo, en el único automóvil de Tesla destinado a ser conducido manualmente.

 


El principal hangar de desarrollo y pruebas de cohetes de SpaceX se encuentra en sus instalaciones de McGregor, Texas.

Cómo funciona el Tesla Roadster que combina tecnología de SpaceX

La innovación más llamativa se encuentra en un sistema de propulsión que utiliza gas comprimido a elevada presión, en lugar de recurrir a la combustión de un cohete convencional. Lars Moravy, vicepresidente de Ingeniería de Tesla, explicó que el prototipo incorpora dos depósitos con una capacidad conjunta de 600 litros y diez boquillas de propulsión. Los dispositivos permiten generar impulsos en distintas direcciones y controlar determinados movimientos del vehículo. Durante otra prueba, Tesla mostró una aceleración de cero a 96,6 kilómetros por hora en apenas 0,81 segundos. Se trata de resultados presentados por el fabricante, que todavía necesitan una evaluación independiente bajo condiciones normalizadas para establecer su rendimiento reproducible.

Sin embargo, el elemento con mayor potencial de aplicación automotriz podría encontrarse debajo de la carrocería. Tesla desarrolló un sistema de ventiladores que extrae aire de la parte inferior del vehículo y genera una fuerza de succión capaz de mantenerlo adherido a una superficie, incluso cuando circula invertido. Según Moravy, el mecanismo puede producir una fuerza equivalente a dos veces la gravedad, aumentando considerablemente la adherencia disponible. A diferencia de determinadas soluciones aerodinámicas tradicionales, cuya efectividad crece con la velocidad, este sistema puede generar apoyo adicional incluso a velocidades reducidas. Su aplicación futura podría beneficiar a los vehículos deportivos en curvas y maniobras exigentes, aunque todavía deben estudiarse su consumo energético, mantenimiento, ruido y comportamiento sobre carreteras irregulares.

Tesla presentó tres configuraciones con capacidades diferentes. La versión Performance está concebida para circular por carretera y promete acelerar hasta 96,6 kilómetros por hora en menos de 1,6 segundos; la Thrust incorpora propulsores adicionales y anuncia un tiempo inferior a 0,9 segundos. La variante más extrema, denominada Rocket, dispone de una sola plaza, incorpora propulsores para maniobras aéreas y se ofrecería únicamente por invitación. Esta última no cuenta actualmente con autorización para circular por vías públicas. La diferenciación resulta esencial: el prototipo que realizó las acrobacias no representa necesariamente las capacidades de todos los Roadster que Tesla pretende comercializar.

Elon Musk enfrenta el desafío de convertir una demostración en un producto

La presentación también reabre un interrogante sobre los compromisos industriales de Tesla. El Roadster de segunda generación fue anunciado en 2017 con una producción inicialmente prevista para 2020, pero el proyecto acumuló sucesivos aplazamientos. Musk señaló ahora 2028 como horizonte para iniciar la fabricación, sin confirmar precios definitivos ni garantizar las entregas. La compañía acepta reservas que, según la configuración, pueden exigir adelantos de decenas o cientos de miles de dólares. Su contrato oficial de reserva establece que esos pagos son reembolsables antes de formalizar la compra, pero no generan intereses ni constituyen una garantía de entrega. El desafío comercial consiste en transformar el interés provocado por una demostración en producción efectiva.

Las restricciones legales representan otra dificultad considerable. En Estados Unidos, los automóviles destinados a circular por vías públicas deben cumplir los estándares federales de seguridad administrados por la NHTSA. Para las aeronaves eléctricas de nueva generación, la Administración Federal de Aviación dispone de procedimientos específicos de certificación y normas operativas. La clasificación de un vehículo capaz de desplazarse tanto sobre ruedas como por el aire dependería de su diseño y de las operaciones previstas. Una demostración de vuelo no equivale a obtener autorización para transportar personas por el espacio aéreo. También quedarían pendientes cuestiones relacionadas con seguros, responsabilidad por accidentes y condiciones de operación, problemas regulatorios que NewsDigitales ya examinó al abordar la circulación de vehículos autónomos en Argentina.

A estas exigencias se suma una pregunta fundamental: ¿puede trasladarse una tecnología diseñada para pruebas controladas a los desplazamientos cotidianos? Un vehículo que utiliza propulsores necesita gestionar el ruido, las turbulencias, la energía almacenada y la seguridad de personas cercanas. La incorporación de depósitos de alta presión también plantea exigencias de protección y mantenimiento. El futuro de la movilidad no depende únicamente de conseguir que un automóvil despegue, sino de establecer si puede hacerlo repetidamente, con pasajeros, bajo condiciones meteorológicas variables y sin incrementar los riesgos para terceros. El Roadster demuestra una capacidad experimental significativa, pero todavía no existe evidencia pública suficiente sobre su funcionamiento prolongado en entornos urbanos.

¿Los autos voladores son el futuro o Elon Musk prepara una revolución diferente?

La industria aeronáutica ya explora alternativas que permiten comparar la propuesta de Musk con soluciones orientadas al transporte real de pasajeros. La NASA investiga sistemas de movilidad aérea avanzada, incluidos vehículos eléctricos de despegue vertical, conocidos como eVTOL, que podrían conectar aeropuertos, ciudades y regiones cercanas. La FAA adoptó en 2024 normas específicas para determinadas aeronaves de sustentación motorizada y desarrolla criterios para construir vertipuertos. Estas iniciativas buscan establecer rutas, infraestructura, requisitos de seguridad y operaciones supervisadas. A diferencia del Roadster, su objetivo principal no consiste en demostrar prestaciones extremas, sino en crear servicios de transporte aéreo que puedan operar de manera regular y regulada.

La demostración del Roadster permite interpretar una dimensión más amplia de la estrategia tecnológica de Musk. Mientras Tesla desarrolla el robotaxi Cybercab y sistemas de conducción automatizada, SpaceX aporta experiencia en propulsión, materiales resistentes y control de movimientos. Esa convergencia podría facilitar avances en diferentes industrias, incluso si los automóviles voladores nunca llegan a convertirse en medios de transporte masivo. Sin embargo, la propia documentación de Tesla aclara que su sistema Full Self-Driving supervisado todavía requiere atención humana y no convierte al automóvil en completamente autónomo. El verdadero legado del Roadster podría ser acelerar tecnologías que posteriormente se incorporen a otros vehículos, como ocurrió con distintas innovaciones probadas inicialmente en modelos deportivos. La próxima evaluación llegará cuando Tesla presente unidades de producción, ensayos independientes y autorizaciones concretas. Musk ha demostrado que puede convertir una visión extraordinaria en un prototipo funcional; ahora deberá comprobar si esa innovación puede transformarse en una solución industrial sostenible.


Elon Musk hace volar al Tesla Roadster y abre un nuevo debate sobre el futuro de los autos.