Flávio Nantes Bolsonaro nació el 30 de abril de 1981 en Resende, estado de Río de Janeiro, y es el hijo mayor del expresidente brasileño Jair Bolsonaro. Abogado de formación, comenzó su carrera institucional en 2002, cuando tenía apenas 21 años y consiguió una banca en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro. Desde febrero de 2003 hasta comienzos de 2019 ejerció cuatro mandatos consecutivos como diputado estadual, una experiencia que le permitió construir relaciones políticas, conocer los mecanismos de negociación parlamentaria y consolidar una base electoral propia. Aunque su apellido fue determinante para alcanzar notoriedad pública, su permanencia durante dieciséis años en la política regional demuestra que su trayectoria institucional precede ampliamente a la llegada de Jair Bolsonaro a la Presidencia en 2019.
Durante su etapa como legislador, la seguridad pública, la defensa de las fuerzas policiales y las posiciones sociales conservadoras se convirtieron en los principales ejes de su actividad política. También participó en debates relacionados con la administración penitenciaria, el funcionamiento del Estado y las políticas públicas regionales. Su carrera incluyó una experiencia electoral menos favorable: en 2016 se presentó como candidato a alcalde de Río de Janeiro por el Partido Social Cristiano, pero terminó en cuarto lugar durante la primera vuelta. Aquella derrota mostró las dificultades para trasladar su respaldo legislativo a una competencia ejecutiva. Sin embargo, dos años después conseguiría una victoria mucho más significativa, impulsada tanto por su trayectoria regional como por el crecimiento nacional del movimiento político encabezado por su padre.
En 2018, Flávio Bolsonaro fue elegido senador por Río de Janeiro con aproximadamente 4,38 millones de votos, coincidiendo con la victoria presidencial de Jair Bolsonaro. Su llegada al Congreso Nacional en febrero de 2019 representó un salto decisivo en su carrera: pasó de discutir problemas regionales a intervenir directamente en decisiones relacionadas con legislación penal, economía, seguridad y funcionamiento institucional. Durante sus años en el Senado asumió responsabilidades en la Comisión de Seguridad Pública y participó en iniciativas vinculadas con el sistema penitenciario y el combate contra la criminalidad. Entre sus antecedentes legislativos destaca su actuación como relator de la reforma que restringió las salidas temporales de determinados presos, convertida en la Ley 14.843 de 2024. Esa especialización constituye una de las principales credenciales con las que intenta presentarse ante un electorado preocupado por la inseguridad.
Su importancia dentro del Partido Liberal creció paralelamente a las dificultades políticas y judiciales enfrentadas por Jair Bolsonaro. Flávio se consolidó como defensor del legado presidencial de su padre, interlocutor parlamentario y dirigente capaz de mantener relaciones con diferentes sectores del Congreso. Aunque comparte las principales posiciones conservadoras del bolsonarismo, ha buscado desarrollar una imagen pública más orientada a la negociación institucional. Esa diferencia responde también a una necesidad electoral: el respaldo de los votantes identificados con Jair constituye una base considerable, pero conquistar una mayoría nacional exige convencer a ciudadanos independientes y establecer acuerdos con partidos que no pertenecen al núcleo histórico del movimiento. Su estrategia consiste en preservar los principios políticos que lo hicieron conocido sin reproducir necesariamente todas las formas de confrontación que caracterizaron la presidencia paterna.

La candidatura presidencial de Flávio adquirió especial relevancia después de que Jair Bolsonaro fuera declarado inelegible por el Tribunal Superior Electoral y posteriormente condenado por el Supremo Tribunal Federal por su participación en una tentativa de golpe de Estado. La imposibilidad del expresidente de competir nuevamente abrió una disputa por la continuidad de un movimiento que modificó profundamente el equilibrio político brasileño desde 2018. La elección de Flávio como candidato del Partido Liberal respondió a la combinación de reconocimiento nacional, continuidad familiar y experiencia parlamentaria. Su compañero de fórmula, Alfredo Gaspar, diputado federal y exintegrante del Ministerio Público de Alagoas, aporta un perfil vinculado con la seguridad y el combate contra la corrupción. La candidatura representa así una apuesta por mantener la identidad del bolsonarismo y, al mismo tiempo, presentarlo como una alternativa capaz de recuperar el Gobierno mediante las urnas.
La trayectoria del senador también estuvo atravesada por investigaciones judiciales que forman parte de su historial público. La más conocida fue el denominado caso de las rachadinhas, relacionado con presuntas devoluciones irregulares de parte de los salarios de colaboradores de su antiguo despacho parlamentario. En mayo de 2022, el Tribunal de Justicia de Río de Janeiro rechazó la denuncia después de que decisiones de tribunales superiores invalidaran elementos probatorios utilizados en la investigación. Flávio siempre negó haber cometido irregularidades y su defensa sostuvo que el proceso carecía de fundamentos válidos. Sin embargo, corresponde distinguir entre el rechazo de una acusación por problemas procesales y una sentencia que resuelva el fondo de todos los hechos investigados. Esta precisión resulta indispensable para evitar tanto la presentación de sospechas como delitos demostrados como la interpretación de resoluciones judiciales más allá de su verdadero alcance.

La primera vuelta presidencial del 4 de octubre de 2026 situó a Flávio Bolsonaro por delante de Luiz Inácio Lula da Silva, pero sin alcanzar la mayoría absoluta necesaria para conquistar la Presidencia. Según los resultados difundidos por el Tribunal Superior Electoral, el candidato del Partido Liberal obtuvo aproximadamente 56,1 millones de votos, equivalentes al 47,03% de los sufragios válidos, mientras Lula alcanzó cerca de 53,9 millones y el 45,16%. La diferencia inferior a dos puntos porcentuales abrió una segunda vuelta altamente competitiva, prevista para el domingo 25 de octubre. Para Flávio, el desafío consiste en conservar la movilización del electorado conservador, atraer a votantes de candidaturas eliminadas y ampliar su respaldo en regiones donde el Partido de los Trabajadores mantiene una presencia considerable. La participación efectiva será otro factor determinante para definir el resultado.
El verdadero desafío de Flávio Bolsonaro consiste en demostrar que puede transformar la herencia electoral de Jair en una autoridad presidencial independiente. Sus años como diputado y senador constituyen una experiencia institucional importante, pero gobernar Brasil exige responsabilidades mucho más amplias: garantizar la sostenibilidad fiscal, impulsar el crecimiento económico, responder a la inseguridad, administrar los servicios públicos y construir mayorías dentro de un Congreso políticamente fragmentado. Una eventual victoria representaría la continuidad del bolsonarismo mediante una nueva generación familiar, aunque también abriría interrogantes sobre la autonomía del futuro mandatario frente a la influencia política de su padre. A un día del balotaje, Flávio enfrenta la prueba más importante de su carrera: demostrar que el movimiento que lo llevó hasta las puertas del Palacio del Planalto puede convertirse en un proyecto de gobierno con liderazgo propio y capacidad para representar a una sociedad profundamente dividida.
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— Flávio Bolsonaro (@FlavioBolsonaro) October 24, 2026