El regreso de María Corina Machado a Venezuela, confirmado este domingo 25 de octubre de 2026, provocó una reacción inmediata entre sus aliados políticos españoles. Santiago Abascal, presidente de Vox, celebró públicamente que la dirigente opositora pudiera encontrarse nuevamente en su país después de casi diez meses en el exterior y numerosos intentos frustrados de retorno. El líder español vinculó su presencia con la posibilidad de celebrar elecciones libres y reclamó garantías para su seguridad personal. El pronunciamiento constituye un nuevo capítulo de una relación política que no comenzó con esta noticia, sino que se ha desarrollado a través de encuentros, declaraciones institucionales y actividades internacionales impulsadas durante varios años por Vox y sus organizaciones vinculadas. El regreso de Machado ofrece ahora una oportunidad para examinar los resultados y el alcance de ese acompañamiento.
El eurodiputado Hermann Tertsch, integrante de Vox y vicepresidente del grupo Patriotas por Europa, también expresó su satisfacción con el retorno de Machado. A través de sus redes sociales celebró que la opositora estuviera nuevamente en su patria y presentó el acontecimiento como otro avance hacia el final del predominio chavista. Posteriormente, durante una entrevista con NTN24, sostuvo que la presencia de Machado en territorio venezolano podía contribuir a acelerar las conversaciones sobre la democratización del país. Sus declaraciones reflejan una posición mantenida durante años desde el Parlamento Europeo, donde Tertsch ha defendido el reconocimiento del liderazgo opositor, denunciado violaciones de derechos humanos y reclamado una postura más exigente frente al Gobierno de Nicolás Maduro. No obstante, reconoció desconocer los detalles operativos que hicieron posible el regreso de la dirigente.
El vínculo entre Vox y María Corina Machado tiene uno de sus antecedentes más importantes en la Carta de Madrid, promovida por la Fundación Disenso, organización vinculada al partido español y presidida por Abascal. Machado figuró entre los primeros firmantes de este documento, concebido como una declaración de principios para articular posiciones comunes entre dirigentes políticos iberoamericanos y europeos. La iniciativa reunió a personalidades como Javier Milei, Giorgia Meloni y José Antonio Kast alrededor de planteamientos relacionados con la soberanía, el Estado de derecho y la oposición a los proyectos políticos asociados con el Foro de São Paulo y el Grupo de Puebla. A partir de este espacio surgió una red internacional de cooperación política que proporcionó a Machado contactos y plataformas para difundir la situación venezolana fuera de sus fronteras. El alcance de esa cooperación constituye uno de los elementos que explican la continuidad de su relación con los dirigentes de Vox.
La crisis posterior a las elecciones presidenciales venezolanas del 28 de julio de 2024 amplió la dimensión institucional de ese respaldo. El 6 de septiembre, durante un encuentro de Foro Madrid celebrado en Buenos Aires, Abascal participó en la aprobación de una declaración que reclamaba reconocer a Edmundo González Urrutia como presidente electo y respetar la voluntad expresada por los votantes venezolanos. Semanas después, el Parlamento Europeo otorgó el Premio Sájarov a González Urrutia y Machado, una candidatura respaldada por distintas familias políticas europeas, incluido el grupo Patriotas por Europa, al que pertenece Vox. En diciembre, Tertsch y Jorge Buxadé protagonizaron una protesta política durante una visita del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero al Parlamento Europeo, cuestionando su relación con el chavismo y recordando que Machado no podía asistir personalmente a recibir el reconocimiento europeo.
¡Qué alegría que María Corina Machado se encuentre en Venezuela! @MariaCorinaYA Su presencia es la mejor garantía de una transición ordenada hacia unas elecciones libres. El PSOE y Sánchez tienen motivos para estar preocupados, cada vez estamos más cerca de conocer todas sus corruptelas y la responsabilidad criminal de Zapatero. Por eso es imprescindible proteger su vida y su seguridad, por todos los operadores criminales que quieren acabar con ella porque conocemos las maneras del PSOE, excesivas incluso para un clan de narcos.
— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) October 25, 2026
La concesión del Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado permitió observar otra expresión pública de ese respaldo. Abascal celebró la decisión del Comité Noruego del Nobel, describió a Machado como amiga y aliada y vinculó el galardón con la defensa de los derechos democráticos en Venezuela. El reconocimiento fue recibido favorablemente por otros sectores de la política española, incluido el Partido Popular, pero Vox lo incorporó también a las actividades de su red internacional. Esa continuidad resulta significativa para comprender la relación: el partido español no limitó su posicionamiento a los procesos electorales venezolanos, sino que mantuvo iniciativas durante la clandestinidad de Machado y posteriormente durante su estancia en el exterior. Para sus representantes, el liderazgo de la dirigente venezolana estaba relacionado tanto con el reconocimiento de los resultados electorales de 2024 como con la necesidad de celebrar nuevos comicios bajo garantías institucionales.
La Fundación Disenso impulsó además una iniciativa audiovisual dedicada a la trayectoria de Machado: el documental María Corina: La Conquista de la Libertad. La producción fue presentada en Oslo en diciembre de 2025, durante las actividades que acompañaron la ceremonia del Nobel, con participación de Jorge Martín Frías y Hermann Tertsch. Posteriormente se organizaron nuevas exhibiciones, entre ellas una celebrada en Málaga el 27 de febrero de 2026, con representantes de Vox y de Vente Venezuela. El documental reconstruye la actividad política de Machado y recoge testimonios de dirigentes venezolanos exiliados, con el propósito declarado de dar mayor visibilidad internacional a su trayectoria. Durante la presentación malagueña, Tertsch la definió como una heroína de la libertad y destacó el trabajo de las organizaciones que habían contribuido a mantener la cuestión venezolana en los debates políticos europeos.
María Corina Machado ha llegado a su patria. Está siempre donde tiene que estar. Otro paso hacia la libertad. Otro paso para cerrar para siempre el negro capítulo de la historia de Venezuela del narcosocialismo. ¡Enhorabuena venezolanos! https://t.co/huBlafrD3L
— Hermann Tertsch (@hermanntertsch) October 25, 2026
El 12 de marzo de 2026, Machado se reunió en Santiago de Chile con una delegación de Vox y de la Fundación Disenso integrada por Hermann Tertsch, Jorge Martín Frías y Eduardo Cader, director de Foro Madrid. El encuentro tuvo lugar durante las actividades relacionadas con la investidura presidencial de José Antonio Kast y permitió abordar los obstáculos que enfrentaba el proceso de transición venezolano. Según las comunicaciones difundidas por los organizadores, los representantes españoles expresaron su disposición a mantener la cooperación política con Machado y su equipo. La reunión mostró que la relación había adquirido una dimensión regional, con contactos entre organizaciones europeas y dirigentes latinoamericanos. Esa articulación no significaba que Vox tuviera capacidad directa para determinar las decisiones de Venezuela, pero sí le permitía promover posiciones comunes y mantener canales de interlocución con distintos actores internacionales.
Un mes después, el 17 de abril de 2026, Abascal recibió personalmente a Machado en la sede de la Fundación Disenso, en Madrid. El encuentro fue especialmente significativo porque ambos pudieron expresar públicamente los objetivos de su relación. El presidente de Vox destacó la trayectoria de la dirigente venezolana y defendió que su regreso seguro, la liberación de los presos políticos y la celebración de elecciones constituían prioridades del proceso de transición. Machado, por su parte, agradeció expresamente el apoyo de Vox y de Disenso desde las primeras etapas de su lucha, incluso cuando existían dudas sobre la posibilidad de conseguir un cambio político. Sus palabras documentaron un reconocimiento directo de la dirigente hacia esas organizaciones. El encuentro también permitió comprobar la coincidencia de ambos sobre la importancia de reconstruir instituciones que garanticen derechos políticos, participación ciudadana y seguridad para los venezolanos que permanecen dentro y fuera del país.

La relación entre Machado y Vox también ha estado marcada por sus diferencias con el Gobierno español de Pedro Sánchez. Durante su visita a Madrid, en abril, la dirigente venezolana decidió no reunirse con el presidente del Ejecutivo, aunque este había manifestado públicamente su disposición a recibirla. Machado explicó que no consideraba conveniente ese encuentro en las circunstancias existentes y cuestionó que España no hubiese asumido un papel más destacado en favor de su propuesta de transición. Vox ha utilizado esas diferencias para denunciar la actuación del PSOE y, especialmente, la mediación desarrollada por José Luis Rodríguez Zapatero en Venezuela. Este domingo, Abascal volvió a formular acusaciones contra ambos dirigentes y reclamó proteger la integridad física de Machado. Se trata de afirmaciones y denuncias políticas del dirigente de Vox, cuya formulación no permite dar por acreditadas responsabilidades penales. El Gobierno español, por su parte, sostiene que no reconoció la reelección de Maduro y reivindica tanto su política de acogida de opositores como su apoyo a una salida electoral negociada.
El retorno de Machado introduce ahora una nueva etapa en la relación entre la oposición venezolana y sus aliados internacionales. Su presencia en el país puede facilitar contactos políticos, actividades públicas y conversaciones sobre las condiciones de una eventual convocatoria electoral, aunque todavía existen obstáculos institucionales y de seguridad. Para Vox, el acontecimiento representa la continuidad de una posición expresada en documentos, reuniones, iniciativas parlamentarias y actividades de difusión desde hace varios años. Esa trayectoria explica el tono de satisfacción utilizado por Abascal y Tertsch, así como la atención que ambos prestan a los próximos movimientos de la dirigente venezolana. Sin embargo, no se ha documentado una intervención operativa de Vox en su entrada al país. La cuestión central para los meses siguientes será determinar si el regreso puede traducirse en garantías verificables para la participación de todas las fuerzas políticas, la liberación de los detenidos por motivos políticos y la celebración de elecciones libres.