26/10/2026 - Edición Nº1357

Internacionales

ELECCIONES PRESIDENCIALES 2026

Quién es el "general" André Janones, el estratega digital de la reelección de Lula

26/10/2026 | El diputado impulsó la movilización en WhatsApp durante el balotaje que dio a Lula un nuevo mandato en Brasil.



La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil ha situado bajo los reflectores a una figura que desempeñó un papel destacado en la movilización digital del oficialismo: André Janones, diputado federal por Minas Gerais y responsable del denominado «Ejército de Lula». Durante el discurso de celebración del domingo 25 de octubre, el presidente agradeció públicamente su participación y lo llamó «nuestro general», en referencia a la estructura de comunicación que coordinó durante la segunda vuelta electoral. El reconocimiento convirtió al parlamentario en uno de los protagonistas de la jornada poselectoral y abrió un debate sobre la creciente influencia de las comunidades digitales en las campañas presidenciales brasileñas.

André Luis Gaspar Janones nació el 5 de mayo de 1984 en Ituiutaba, Minas Gerais, y tiene 42 años. Es abogado, diputado federal desde febrero de 2019 y actualmente pertenece a Rede Sustentabilidade, formación a la que se incorporó en 2026 después de desarrollar buena parte de su trayectoria parlamentaria en Avante. En las elecciones legislativas del 4 de octubre obtuvo 78.780 votos y consiguió su reelección para un tercer mandato consecutivo. Su perfil político combina la actividad institucional en el Congreso con una presencia frecuente en redes sociales, donde ha construido una comunidad de seguidores que trasciende los canales tradicionales de los partidos.

 


Brasil es un vasto país de Sudamérica que se extiende desde la Cuenca del Amazonas en el norte hasta los viñedos y las enormes cataratas del Iguazú en el sur. 

De cobrador de autobuses a diputado federal

La trayectoria personal de Janones comenzó lejos de los principales centros de decisión política de Brasil. Durante sus estudios de Derecho trabajó como cobrador de autobuses y posteriormente ejerció actividades vinculadas a la asistencia jurídica. En 2016 intentó llegar a la Alcaldía de Ituiutaba, aunque no consiguió ganar aquella elección. Su reconocimiento nacional comenzó a crecer durante la huelga de camioneros de 2018, cuando utilizó las transmisiones digitales para comentar el conflicto y conectar con públicos interesados en las reivindicaciones sociales y económicas. Ese mismo año obtuvo una banca en la Cámara de Diputados por Minas Gerais, iniciando una carrera parlamentaria que continuó en las elecciones siguientes.

Su vinculación con Lula tampoco comenzó durante la campaña de 2026. En las presidenciales de 2022, Janones había anunciado inicialmente su intención de competir por la Presidencia, pero posteriormente retiró su precandidatura y respaldó al dirigente del Partido de los Trabajadores. Desde entonces participó en iniciativas de comunicación dirigidas a movilizar simpatizantes mediante transmisiones en vivo, publicaciones de rápida circulación y mensajes adaptados al lenguaje de las plataformas digitales. Esa experiencia ayuda a explicar su posterior protagonismo: Janones no surgió como estratega después del balotaje, sino que acumulaba varios años de participación en campañas y movilizaciones políticas realizadas a través de Internet.


André Janones pasó de diputado por Minas Gerais a coordinador de una gran campaña digital.

Cómo funcionó el «Ejército de Lula»

El proyecto que terminó por convertirlo en una figura central de la campaña fue un canal de WhatsApp denominado «Exército do Lula», creado inicialmente en abril de 2026 y ampliado considerablemente después de la primera vuelta presidencial del 4 de octubre. En aquella elección, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, mientras Lula alcanzó el 45,16%. La diferencia impulsó una reorganización de la comunicación electoral del oficialismo durante las tres semanas previas al balotaje. Janones promovió entonces la incorporación de nuevos seguidores al canal, que superó los diez millones de suscriptores el 23 de octubre y llegó a reunir aproximadamente 10,9 millones después de la votación, según los registros difundidos por la prensa brasileña.

La metodología utilizada consistía en transformar a los seguidores en participantes activos de una estrategia comunicacional. A través del canal se difundían instrucciones para compartir publicaciones, promover etiquetas en redes sociales, participar en transmisiones y asistir a convocatorias presenciales. Los mensajes eran presentados frecuentemente como «misiones», mientras Janones asumía simbólicamente el papel de general y Lula aparecía como la principal referencia política de la iniciativa. El sistema permitió concentrar instrucciones y distribuir contenidos entre millones de usuarios, aunque la cantidad de suscriptores no equivale necesariamente al número de personas que participaron activamente ni demuestra cuántos electores modificaron su voto como consecuencia de estas acciones.


El canal Ejército de Lula reunió ya más de diez millones de seguidores antes del balotaje.

Una estrategia digital que también llegó a la Justicia Electoral

El crecimiento del canal introdujo un elemento novedoso en la campaña brasileña: la coordinación de grandes comunidades políticas desde una plataforma de mensajería, con capacidad para trasladar determinadas conversaciones hacia otras redes. Las actividades incluyeron la circulación de videos, intervenciones simultáneas en espacios digitales y la participación de artistas, dirigentes e influenciadores en transmisiones relacionadas con la candidatura de Lula. Esta combinación de comunicación centralizada y participación voluntaria representa una transformación respecto de las campañas basadas principalmente en televisión, publicidad y actos partidarios. Sin embargo, su eficacia electoral concreta resulta difícil de medir, porque los resultados también dependen de factores territoriales, económicos, políticos y de participación ciudadana.

La iniciativa también originó controversias jurídicas. La campaña de Flávio Bolsonaro presentó denuncias ante el Tribunal Superior Electoral, al considerar que algunas actividades del canal podían constituir difusión coordinada de contenidos irregulares. Janones rechazó esas acusaciones y defendió el carácter legítimo de la movilización. Durante octubre se produjeron decisiones de suspensión y restablecimiento del espacio digital. El 23 de octubre, una resolución cautelar del ministro Floriano de Azevedo Marques limitó nuevas restricciones individuales por la vía administrativa y distinguió entre movilización coordinada y posibles infracciones electorales, cuya determinación requiere un procedimiento judicial específico. La controversia no debe confundirse con una declaración definitiva de responsabilidad, y sus distintos aspectos permanecían sujetos a revisión judicial.

Qué revela su protagonismo después de las elecciones

El resultado del 25 de octubre confirmó la reelección de Lula con 64.256.232 votos, equivalentes al 51,79% de los sufragios válidos, frente a los 59.826.041 votos y el 48,21% obtenidos por Flávio Bolsonaro, según el Tribunal Superior Electoral. La abstención descendió aproximadamente del 21,08% en la primera vuelta al 19,2% en la segunda. Estos datos muestran cambios entre ambas jornadas, pero no permiten establecer qué proporción puede atribuirse a la estrategia desarrollada por Janones. Su contribución verificable fue la organización de una comunidad de gran alcance y su participación directa en actividades de comunicación electoral. Para determinar efectos sobre el comportamiento de los votantes serían necesarios estudios independientes que separasen la influencia digital de las demás variables de la campaña.

El reconocimiento público de Lula plantea ahora otra cuestión: qué lugar ocuparán estas comunidades digitales una vez concluida la competencia electoral. Durante la celebración de la victoria, el presidente manifestó su interés en mantener una comunicación más frecuente con los ciudadanos y continuar utilizando el espacio organizado por Janones. Para el diputado, que simultáneamente ejercerá un nuevo mandato legislativo, el desafío será administrar esa visibilidad en una etapa distinta de la campaña. Su trayectoria ilustra cómo las plataformas digitales pueden modificar la organización de la participación política, pero también obliga a examinar sus límites, la transparencia de sus mecanismos y la necesidad de distinguir entre movilización partidaria, comunicación gubernamental e información pública. La experiencia brasileña ofrece así un caso relevante para estudiar el papel de los nuevos intermediarios digitales en las democracias contemporáneas.

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