El voto de los ciudadanos árabes puede ser decisivo para formar gobierno en Israel tras las elecciones del martes 27 de octubre. El Instituto Israelí de Democracia difundió el día 23 un nuevo sondeo sobre coaliciones. Sus conclusiones colocan a Ra'am y la Lista Conjunta en el centro del cálculo parlamentario, aunque ningún partido tiene garantizada una negociación de gobierno con ellas.
La participación constituye la primera incógnita sobre el peso parlamentario árabe. En 2022 votó el 53,2% de sus electores, incluidos los drusos, frente a una concurrencia nacional superior. El mapa electoral tampoco es uniforme: Galilea, el Triángulo y el Néguev presentan tradiciones partidarias diferentes. Un aumento de votantes podría favorecer la representación árabe, pero no permite anticipar cuántos escaños ganará cada lista.
La criminalidad encabeza las preocupaciones de los ciudadanos árabes consultados al inicio de septiembre. En la encuesta del Instituto Israelí de Democracia, realizada del 31 de agosto al 3 de septiembre, el 53,5% la eligió como primera o segunda prioridad para decidir su voto. Otro 46% destacó el costo de vida. Respondieron 150 personas árabes, muestra que exige cautela al generalizar resultados.
Un relevamiento difundido el 23 de octubre destacó el costo de vida como principal criterio electoral árabe. La nueva encuesta, realizada entre el 18 y el 21 de octubre, incluyó 127 entrevistados en árabe y formuló una pregunta distinta. Por eso no demuestra que la inseguridad haya dejado de preocupar. Ambos estudios señalan demandas concretas sobre precios, prevención del delito y servicios públicos.

Ra'am, liderada por Mansour Abbas, mantiene abierta la vía de la participación directa en el Ejecutivo. Integró la coalición de Naftali Bennett y Yair Lapid desde 2021, precedente que convirtió la negociación con partidos árabes en una alternativa real. Para estos comicios incorporó al exlegislador judío Yoav Segalovitz como segundo candidato. Su apuesta consiste en intercambiar respaldo parlamentario por políticas dirigidas a sus comunidades.

La Lista Conjunta reúne a Hadash, Ta'al y Balad y apuesta por otra clase de influencia. La alianza encabezada por Yousef Jabareen contempla apoyar determinadas votaciones o sostener desde fuera a un eventual gabinete contrario a Netanyahu, sin integrarlo necesariamente. Los desacuerdos sobre seguridad, identidad nacional y política hacia los palestinos dificultan una coalición formal. Por ahora, la cooperación sigue siendo hipotética.
Las listas árabes podrán presentarse a las elecciones porque el Tribunal Supremo anuló sus exclusiones el 2 de octubre. También permitió que Ofer Cassif continuara como candidato, mientras Sami Abu Shehadeh retiró su postulación antes de un fallo personal. La decisión corrige el estado de la nota anterior de NewsDigitales, publicada cuando el veto del Comité Electoral todavía esperaba revisión judicial.
Las proyecciones asignan alrededor de catorce escaños a las dos listas árabes, una cifra todavía provisional. Israel elige 120 diputados y exige el 3,25% de los votos válidos para obtener representación, como explica el Parlamento Europeo. Ningún bloque aparece asegurado por encima de los 61 escaños. La posible influencia árabe depende de los resultados y de superar el rechazo a esas alianzas dentro de la oposición.

El estudio de octubre revela una distancia entre expectativas y acuerdos viables. Unos tres cuartos de los árabes consultados quieren que sus partidos participen o sostengan un gobierno desde fuera. En cambio, la mayoría judía rechaza esa colaboración, especialmente con la Lista Conjunta; entre el electorado centrista existe más apertura hacia Ra'am. Para Eisenkot, sumar escaños no bastará si sus aliados mantienen ese límite.
El escrutinio del 27 de octubre permitirá conocer si alguna fuerza reúne socios para gobernar. Si ninguna logra una mayoría, habrá negociaciones para un gabinete minoritario o incluso una repetición electoral. Ante ese escenario, el 46% de los árabes consultados prefirió otra elección y el 25% un gobierno minoritario. El resultado oficial está previsto para el 4 de noviembre, cuando podrá evaluarse el peso efectivo de ambas listas.