26/10/2026 - Edición Nº1357

Internacionales

Israel vota

Netanyahu busca seguir en el poder: los apoyos y plazos que decidirán su continuidad

26/10/2026 | Tras la votación del 27 de octubre, el presidente iniciará consultas para definir quién puede formar gobierno.



Benjamin Netanyahu llegará a las elecciones israelíes del martes 27 de octubre sin tener garantizada su continuidad como primer ministro. Los ciudadanos elegirán 120 diputados, pero será la composición de la nueva Knéset la que determine quién puede formar gobierno. El procedimiento comenzará después de los resultados oficiales, previstos para el 4 de noviembre, y dependerá de los acuerdos entre fuerzas parlamentarias, no solamente del partido que obtenga más bancas.

La mayoría absoluta en la Knéset se alcanza con 61 de los 120 escaños. La cobertura del 23 de octubre mostró encuestas que asignaban 48 bancas al bloque oficialista y 54 a la oposición sionista en uno de los relevamientos. Son proyecciones anteriores a la votación: ninguna constituye un reparto definitivo ni demuestra que exista una coalición acordada.

Ubicación de la Knéset en Jerusalén, sede de las negociaciones y votaciones de investidura.

El bloque del Likud y los pasos para formar gobierno

El presidente Isaac Herzog no está obligado a encargar el gobierno al líder de la lista más votada. El procedimiento oficial de la Presidencia, complementario del explicador institucional de NewsDigitales, establece que consultará a los grupos parlamentarios y designará a un diputado dentro de los siete días posteriores a la publicación de los resultados. El elegido dispondrá de 28 días para negociar un gabinete, con una posible prórroga presidencial máxima de 14 días adicionales.

La primera opción para Netanyahu sería reconstruir un bloque alrededor del Likud. Esa combinación podría incluir a Shas, Judaísmo Unido de la Torá, Poder Judío y Sionismo Religioso, siempre que sus escaños y compromisos permitan sostenerla. Si no alcanzan una mayoría operativa, necesitaría negociar con otras fuerzas o conseguir abstenciones en la investidura. El servicio militar ultraortodoxo, los presupuestos y las competencias ministeriales son asuntos capaces de complicar esos acuerdos.

Benjamin Netanyahu e Isaac Herzog se estrechan la mano durante el encargo de formar gobierno en noviembre de 2022

Archivo de noviembre de 2022: Herzog recibió a Netanyahu cuando le encomendó formar gobierno.

Las alternativas opositoras y los plazos de negociación

Una segunda vía sería un entendimiento más amplio entre fuerzas con posiciones políticas diferentes. Para Netanyahu implicaría conseguir apoyos fuera de sus aliados tradicionales, incluso mediante un gobierno de unidad. Para sus adversarios, como Gadi Eisenkot, Naftali Bennett y Yair Lapid, el desafío sería pactar un liderazgo y un programa común. Esas combinaciones son hipótesis parlamentarias, no acuerdos anunciados; además, la política de seguridad y la relación entre religión y Estado generan diferencias importantes.

Interior de la Knéset israelí durante una sesión oficial de octubre de 2024

Archivo de octubre de 2024: una sesión de la Knéset, donde deberá presentarse el próximo gabinete.

Los partidos árabes también podrían resultar decisivos para alcanzar o bloquear una mayoría. Ra'am y la Lista Conjunta podrán competir después de que el Tribunal Supremo anulara el 2 de octubre su exclusión electoral, decisión documentada por la Biblioteca del Congreso estadounidense. Sin embargo, su participación en una alianza, su respaldo externo o sus abstenciones son decisiones distintas. No pueden sumarse automáticamente al bloque opositor.

Reunir 61 diputados proporciona una mayoría absoluta, pero no constituye una exigencia matemática para toda investidura. En junio de 2021, la Knéset aprobó el gobierno de Naftali Bennett por 60 votos contra 59 y una abstención. El precedente confirma que la votación de confianza depende de los apoyos y rechazos efectivamente expresados. No obstante, gobernar sin mayoría propia puede volver más difíciles los presupuestos y la aprobación de leyes.

Si el primer candidato fracasa, el proceso no concluye inmediatamente con nuevas elecciones. El presidente dispone de tres días para encargar la tarea a otro diputado, que contará con 28 días sin prórroga, o para comunicar que no identifica una opción viable. El segundo intento permite que un dirigente rival de Netanyahu presente acuerdos distintos, incluso si su partido no terminó primero. La decisión dependerá de la capacidad de reunir confianza parlamentaria.

La Ley Básica prevé todavía una oportunidad adicional antes de disolver el Parlamento. Ante el fracaso de las vías anteriores, al menos 61 diputados podrán solicitar por escrito, dentro de 21 días, que se encargue el gobierno a una persona determinada. Si prospera esa solicitud, habrá 14 días para formar gabinete. Sin acuerdo, la Knéset quedará disuelta y las nuevas elecciones deberán celebrarse dentro de los 90 días previstos legalmente.

La primera fecha decisiva será el 4 de noviembre, plazo oficial para publicar los resultados electorales. Después llegarán las consultas de Herzog, las recomendaciones de los bloques y la eventual presentación de un gobierno para obtener la confianza parlamentaria. Hasta entonces, el Ejecutivo saliente continuará ejerciendo sus funciones. El futuro político de Netanyahu dependerá de las bancas efectivamente obtenidas y, sobre todo, de los compromisos verificables que surjan de esas negociaciones.

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