27/10/2026 - Edición Nº1358

Internacionales

Llamado

Netanyahu llama a votar por todas las vías: redes, videos y megáfono en plena elección hoy

27/10/2026 | El primer ministro multiplicó sus mensajes mientras Israel registraba una participación histórica en las urnas.



El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, desplegó este martes 27 de octubre una intensa campaña de movilización electoral mediante videos, publicaciones en redes sociales, mensajes dirigidos a las familias y convocatorias públicas. Durante las elecciones para renovar la Knéset, el mandatario insistió en que los simpatizantes del Likud debían acudir a las urnas y convencer a otras personas de hacer lo mismo. La ofensiva comunicacional se produjo mientras la participación alcanzaba cifras históricas y los partidos intensificaban sus esfuerzos para movilizar a sus electores.

Uno de los mensajes más representativos de la jornada estuvo dirigido al entorno familiar de sus seguidores. Netanyahu pidió llamar a los abuelos, tíos y demás familiares para conseguir que nadie permaneciera en su casa sin votar. En una grabación difundida junto al dirigente regional Yossi Dagan, describió la elección como una disputa particularmente ajustada y reclamó la participación de todos los simpatizantes del Likud. En otras publicaciones recurrió a la expresión «Estamos en guerra por nuestra casa», presentando los comicios como una decisión trascendental para el futuro político de Israel.

 


Israel, oficialmente Estado de Israel, es un estado soberano de Asia occidental ubicado en la región de Oriente Próximo, en el Levante mediterráneo.

De las redes sociales al megáfono

La campaña también quedó reflejada en un video difundido en X por cuentas informativas internacionales, en el que Netanyahu aparece utilizando un megáfono en un espacio comercial, acompañado por personal de seguridad y varias personas. Las imágenes muestran al mandatario dirigiéndose al público directamente, en una escena que contrasta con los mensajes grabados desde espacios privados. Sin embargo, la ubicación exacta y la fecha de grabación de esa secuencia no pudieron verificarse de manera independiente, por lo que no corresponde atribuirla con certeza a una visita realizada durante este martes.

La presencia territorial complementó una estrategia digital sostenida durante toda la jornada. Vehículos identificados con el Likud circularon por Jerusalén transmitiendo mensajes electorales, mientras dirigentes de los partidos aliados intensificaron las visitas a barrios y domicilios. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, participó en recorridos puerta a puerta para promover la participación de sus seguidores. La combinación de publicaciones, contactos personales y actividades callejeras convirtió las últimas horas de votación en una operación de movilización partidaria que involucró a distintas figuras del oficialismo.

Una participación histórica aumenta la presión electoral

La insistencia de Netanyahu coincidió con una afluencia excepcional a los centros de votación. Según los datos comunicados por el Comité Central Electoral, el 66,7% de los ciudadanos habilitados había votado hasta las 18:00, hora israelí, frente al 57,7% registrado a la misma hora en las elecciones de 2022. La diferencia de nueve puntos porcentuales representó el mayor nivel de participación documentado para ese horario. El dato nacional, sin embargo, no permitía determinar qué partidos estaban recibiendo esos votos ni anticipar la futura distribución de las bancas parlamentarias.

Ante ese escenario, Netanyahu y el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, coordinaron acciones para reforzar la movilización de los votantes de derecha. Ambos participaron en una reunión con responsables de autoridades locales, mientras organizaciones y voluntarios vinculados a sus aliados desarrollaban actividades para aumentar la concurrencia. El oficialismo expresó preocupación por la posibilidad de que determinadas fuerzas de su espacio no alcanzaran el umbral electoral. La convocatoria adquirió así una dimensión que excedía al Likud, porque la capacidad de sus socios para conseguir representación parlamentaria también resultaba relevante para una eventual coalición.

Los mensajes más polémicos de Netanyahu

Una parte de los llamados del primer ministro estuvo centrada en la participación de los ciudadanos árabes israelíes. Netanyahu afirmó que la concurrencia a las urnas en determinadas localidades del Néguev superaba la de sectores judíos y advirtió a sus simpatizantes sobre las consecuencias políticas que, a su juicio, podría tener una victoria opositora. No presentó datos completos que permitieran corroborar esas comparaciones territoriales. Dirigentes árabes, entre ellos Mansour Abbas, cuestionaron sus declaraciones y lo acusaron de utilizar el temor a una mayor representación de sus comunidades para impulsar el voto de la derecha.

El mandatario también sostuvo que existían intentos de alterar la elección, aludiendo a detenciones relacionadas con sospechas de compra de votos. Las autoridades electorales confirmaron que se investigaba un episodio localizado, pero no identificaron pruebas de una operación generalizada para manipular las votaciones. Esta distinción resulta central: las denuncias formuladas por un dirigente político no equivalen a irregularidades acreditadas en todo el proceso. Mientras Netanyahu continuaba difundiendo sus advertencias, sus adversarios cuestionaban el alcance de las acusaciones y reclamaban que se respetaran los procedimientos de control electoral.

La movilización llega hasta el cierre de las urnas

La presión de las últimas horas también alcanzó a las autoridades electorales. El Likud, acompañado por otras fuerzas aliadas, solicitó ampliar el horario general de votación más allá de las 22:00 de Israel, equivalentes a las 17:00 de Argentina, argumentando que las largas filas podían dificultar la participación. El Comité Central Electoral rechazó esa extensión general al considerar que no existían circunstancias suficientes para modificar el horario establecido. No obstante, mantuvo la garantía de que quienes hubieran llegado a sus centros de votación antes del cierre podrían emitir su sufragio aunque necesitaran permanecer en la fila después de esa hora.

La jornada dejó una imagen de Netanyahu especialmente concentrado en movilizar a sus simpatizantes mediante todos los canales disponibles. Desde los mensajes familiares hasta las acciones territoriales de sus aliados, el objetivo declarado fue transformar el respaldo partidario en votos efectivos. Pero la elevada participación no establece por sí sola quién podrá gobernar: la Knéset tiene 120 escaños y una mayoría parlamentaria exige reunir al menos 61 apoyos. La composición definitiva del Parlamento y las negociaciones posteriores determinarán el alcance político de esta convocatoria, que convirtió la movilización electoral en uno de los principales acontecimientos del día.