por Redacción NewsDigitales
Diego Cifarelli continuará al frente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) tras ser reelegido por unanimidad durante la 72° Asamblea General Ordinaria de la entidad. El dirigente iniciará así su octavo período consecutivo al frente de la organización, que reúne a empresas que representan más del 96% de la oferta de harina destinada al mercado interno y externo.
Para la nueva gestión, Cifarelli fijó entre sus principales objetivos promover la industrialización y mejorar la eficiencia de toda la cadena del trigo.
También planteó la necesidad de profundizar, junto con las autoridades, las acciones contra la evasión y el contrabando, además de fomentar buenas prácticas productivas, comerciales y ambientales.
Uno de los ejes que destacó el titular de la FAIM es la expansión de las exportaciones de harina. Según sostuvo, el acceso a los mercados internacionales puede contribuir a generar divisas, ampliar el empleo y aprovechar la capacidad industrial que actualmente permanece ociosa.
“La exportación debe ser un objetivo para toda la industria molinera ya que, entre otros beneficios, genera ingreso de divisas genuinos y mayor empleo, y su crecimiento fomentará el uso de capacidad instalada que hoy está ociosa”, afirmó Cifarelli.

La apuesta exportadora forma parte de una estrategia que busca ampliar las posibilidades comerciales de la industria molinera, al tiempo que apunta a mejorar la competitividad de los distintos eslabones de la cadena triguera.
En materia económica, Cifarelli valoró los esfuerzos del Gobierno nacional para estabilizar las variables macroeconómicas y destacó las medidas de desburocratización y eliminación de controles al comercio. También expresó su respaldo a la baja de retenciones a la exportación de trigo.
Sin embargo, advirtió que todavía quedan cuestiones pendientes para mejorar las condiciones de competitividad del sector. En particular, reclamó avanzar hacia un esquema tributario que reduzca los impuestos considerados distorsivos, evite la superposición de tributos y elimine tasas que, según señaló, no tienen una contraprestación efectiva.
Desde la FAIM sostienen que la presión impositiva de los distintos niveles del Estado afecta a toda la cadena del trigo y repercute negativamente en su capacidad para competir en los mercados internacionales.
El planteo combina así el respaldo a los cambios regulatorios impulsados por la Nación con un pedido de reformas tributarias que alcancen también a las provincias y los municipios, con el objetivo de mejorar las condiciones para la producción y la exportación de harina.