El gobierno nacional pospuso el aumento del Impuesto a los Combustibles, buscando contener el precio de la nafta, y con ello, la inflación.
La suba, que debía regir desde el domingo 1º de noviembre, fue trasladada, al menos por ahora, hasta diciembre, aliviando el bolsillo de los consumidores.
La contracara es la pérdida de recaudación del Estado, en un contexto en el que los recursos no abundan, y el cumplimiento de la meta fiscal con el Fondo Monetario Internacional luce desafiante.

La medida publicada este viernes en el Boletín Oficial da cuenta de cuál es la principal preocupación del gobierno de Javier Milei: la inflación.
No es para menos. Fue su principal promesa en las elecciones presidenciales y pareciera ser la obsesión del equipo económico.
Desde 2025, el índice interanual se encuentra estancado por encima del 30% y el índice mensual tuvo su pico más bajo hace más de un año, en junio de 2025, en 1,6%.
En el acumulado de 2026, el IPC alcanza el 23,6% y seguramente termine nuevamente en 30%.
La nafta ha sido uno de los impulsores principales de los precios en lo que va del año. Con el conflicto en Medio Oriente, el barril de petróleo se disparó de la zona de USD 60, a superar cómodamente los USD 100.

Esa presión internacional, con la eliminación del “barril criollo” por parte del gobierno de Milei, se trasladó en un gran porcentaje al surtidor.
El pase a precios local no fue completo dado que la demanda de combustibles venía muy retraída y principalmente por el poder de mercado de YPF.
La petrolera de mayoría estatal planteó un “buffer”, un acuerdo de precios con sus consumidores, en el que primero “YPF te ayuda” (no subiendo tanto el precio de la nafta) y luego ellos “ayudan a YPF” (sosteniendo el precio alto cuando la guerra pase).
Aun así, la nafta súper aumentó 34% en lo que va del año y 51% respecto a octubre de 2025. La mayor parte de esa suba se concentró en el mes de marzo, ya que luego comenzó a regir el cuasi congelamiento.
Para el gobierno de Milei, el resultado positivo en las cuentas públicas resulta “innegociable”. En consecuencia, el gasto se ajusta a medida que la recaudación cae, principalmente por el parate económico.
Además, el equipo de Luis Caputo acude a estrategias contables “creativas” para asegurarse de mostrar números positivos.
En lo que va del año, los ingresos por impuestos cedieron 4,3% interanual, y Economía ajustó otro 2,3% el gasto público, de acuerdo a los cálculos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) en base a datos oficiales del Ministerio de Economía.
Pese a la tensión en las cuentas públicas, que llevó incluso a incumplir la meta con el FMI, el gobierno decidió una vez más resignar recaudación no subiendo el Impuesto a los Combustibles, con tal de mantener contenida la inflación.
