El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas llegó este sábado 31 de octubre de 2026 sin una renovación aprobada para la MINURSO. La sesión del viernes terminó con dos proyectos rechazados, uno estadounidense y otro ruso, mientras el mandato vigente vence al concluir la jornada. La falta de prórroga no supone una retirada instantánea, pero obliga a resolver la continuidad jurídica de sus operaciones en el territorio.
El proyecto de Estados Unidos reunió once votos favorables, pero Rusia ejerció su derecho de veto. La votación cerró con un voto contrario y tres abstenciones. Después, la propuesta rusa obtuvo tres respaldos, once abstenciones y el voto negativo estadounidense, sin alcanzar los nueve apoyos necesarios. El resultado dejó a la misión ante su primer vencimiento sin renovación acordada en esta ronda.
La MINURSO está desplegada en el Sáhara Occidental desde abril de 1991. Fue creada para supervisar un alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario y preparar una consulta sobre el futuro del territorio. El referéndum nunca llegó a celebrarse y el cese de hostilidades se quebró en 2020, aunque la operación continuó observando incidentes y facilitando contactos para reducir tensiones.
Washington no proponía solamente extender por un año el trabajo de la misión. Su proyecto también buscaba rebautizarla como Misión de Naciones Unidas en el Sáhara Occidental, suprimiendo la referencia al referéndum, y revisar su estructura y recursos. Además, situaba el plan marroquí de autonomía bajo soberanía de Rabat como base de las negociaciones, una definición cuestionada por Rusia y el Polisario.

Moscú defendió una prórroga de doce meses sin modificar la denominación ni las tareas centrales de la MINURSO. Su representación ante la ONU consideró que el proyecto estadounidense adelantaba una respuesta sobre la soberanía antes de conseguir un acuerdo entre las partes. La diferencia no era únicamente administrativa: ambos textos planteaban distintas maneras de mantener el despliegue y encauzar la negociación territorial.
La regla de votación explica el bloqueo de los dos proyectos. Las resoluciones sustantivas necesitan al menos nueve apoyos y ningún voto negativo de los cinco miembros permanentes del Consejo. El texto estadounidense superó el umbral numérico, pero cayó por el veto ruso; la propuesta de Moscú ni siquiera obtuvo la mayoría requerida. Por eso, el voto contrario de Washington no fue el único motivo de su fracaso.
El territorio sigue incluido en la lista de descolonización de Naciones Unidas desde 1963. Marruecos administra la mayor parte del Sáhara Occidental y defiende una autonomía dentro de su soberanía, mientras el Frente Polisario sostiene el derecho a decidir entre opciones que incluyan la independencia. La disputa también influye en las relaciones exteriores: Colombia, por ejemplo, modificó recientemente su reconocimiento diplomático sobre el territorio.
La incertidumbre afecta también a los saharauis que viven desde hace generaciones en campamentos próximos a Tinduf, Argelia. La asistencia humanitaria depende de programas especializados y no desaparece automáticamente con el vencimiento de la MINURSO. Sin embargo, un eventual repliegue prolongado reduciría la capacidad de observación internacional, de información sobre incidentes y de apoyo a tareas relacionadas con explosivos y minas.

El vencimiento de un mandato no equivale a que los vehículos y observadores abandonen el territorio de inmediato. Una modificación o retirada requiere decisiones operativas sobre personal, instalaciones, equipos y seguridad, además de nuevas definiciones institucionales. Por ahora, no se ha confirmado una resolución posterior que autorice la continuidad del despliegue desde noviembre. Presentar como consumado su desmantelamiento anticiparía una decisión todavía pendiente.
La próxima decisión corresponde nuevamente a los quince miembros del Consejo de Seguridad. Para evitar una interrupción prolongada deberán negociar otro texto que consiga nueve votos sin un veto permanente y resolver qué funciones conservará la misión. Mientras tanto, el enviado personal de la ONU mantiene abierta la búsqueda de una salida política aceptable para las partes, con efectos directos sobre la seguridad del territorio y sus habitantes.