Brasil cerró septiembre de 2026 con una deuda bruta equivalente al 82,9% del PIB. El Banco Central publicó la cifra el 29 de octubre y precisó que el pasivo asciende a 11,1 billones de reales. Aunque el porcentaje no varió respecto de agosto, los intereses nominales acumulados durante doce meses alcanzaron el 8,99% del PIB, una carga que amplió el déficit total del sector público.
La deuda se mantuvo estable durante septiembre, pero aumentó 4,3 puntos del PIB desde enero. La deuda neta, que descuenta determinados activos públicos, llegó al 70% del producto. Ambas son medidas del endeudamiento acumulado, distintas del resultado fiscal de cada período. El tema ya figuraba entre los desafíos económicos del próximo gobierno, pero el reporte agrega una medida actualizada del costo financiero.
El resultado primario compara los ingresos y gastos públicos sin sumar los intereses de la deuda. En septiembre, ese saldo fue negativo en 5.500 millones de reales, frente a 17.500 millones en el mismo mes de 2025. En los doce meses terminados en septiembre, el déficit primario acumulado alcanzó 70.100 millones de reales, equivalentes al 0,52% del PIB. Esa mejora mensual no mide por sí sola el costo de financiar el endeudamiento.
Cuando se incorporan los intereses nominales, el déficit total resulta considerablemente mayor. En doce meses, esos intereses sumaron 1,205 billones de reales, el 8,99% del PIB, y el déficit nominal ascendió a 1,275 billones, equivalentes al 9,51%. La diferencia permite distinguir tres conceptos: deuda como saldo acumulado, déficit primario como desequilibrio antes de intereses y déficit nominal como desequilibrio que también considera el costo financiero.

Los intereses devengados durante septiembre llegaron a 107.500 millones de reales. Un año antes habían sido 84.700 millones, una diferencia asociada al mayor volumen de deuda, la evolución de la inflación y el menor resultado favorable de las operaciones de protección cambiaria. Estas operaciones, denominadas swaps, permiten cubrir riesgos del tipo de cambio y afectan el cálculo de intereses. Son cifras contables del sector público consolidado, no exclusivamente pagos presupuestarios de efectivo.
El porcentaje de deuda sobre el PIB depende tanto de los pasivos como del tamaño de la economía. En septiembre, los intereses aportaron 0,8 puntos porcentuales a la deuda bruta, mientras los rescates netos de títulos y el aumento del PIB nominal descontaron 0,4 puntos cada uno. Así se explica la estabilidad del 82,9% mensual. No significa que los intereses hayan desaparecido ni asegura una reducción sostenida del endeudamiento.
El 8,99% del PIB en intereses no representa el mismo porcentaje del presupuesto federal. El indicador registra intereses nominales devengados por todo el sector público consolidado, mientras el presupuesto de la Unión tiene otra cobertura y reglas de caja. Comparar ambas cifras como si fueran una sola partida distorsionaría su alcance. Para evaluar la presión sobre las cuentas hay que observar conjuntamente el saldo primario, el costo financiero y la trayectoria de la deuda.
El proyecto presupuestario de 2027 prevé un superávit primario de 18.600 millones de reales. El Ministerio de Hacienda calcula además que el 91,7% del gasto primario estará comprometido en obligaciones previstas. El superávit proyectado es anterior a los intereses, y su cumplimiento dependerá de los ingresos y gastos efectivos. La propuesta debe completar su discusión en el Congreso Nacional, que puede introducir modificaciones.

La rigidez presupuestaria limita la capacidad de reasignar recursos entre políticas públicas. El proyecto de 2027 contempla 272.200 millones de reales para salud, 141.200 millones para educación y 133.800 millones para inversiones, pero estas cifras no describen cuánto se ejecutará finalmente. Las decisiones sobre tributos, gasto y financiamiento pueden modificar el resultado primario; la evolución de tasas, inflación y deuda también influirá sobre los intereses contabilizados.
El próximo informe mensual permitirá comprobar si la deuda continúa estabilizada y cómo evolucionan los intereses. En paralelo, el trámite del presupuesto de 2027 determinará qué objetivos de ingresos y gastos quedan aprobados. El balance de septiembre deja una conclusión específica: el déficit primario se redujo respecto de un año atrás, pero los intereses elevaron el desequilibrio nominal hasta el 9,51% del PIB, una diferencia central para evaluar las cuentas brasileñas.