01/11/2026 - Edición Nº1363

Opinión


Economía y poder

Riesgo país y recesión: ¿siguen sin entender la realidad o viven en Narnia?

01/11/2026 | El consumo cae, el riesgo país sube y el Gobierno sigue mirando afuera. La realidad económica no se corrige con sacrificios inútiles ni aventuras diplomáticas.

Durante esta semana, tal como explicamos en la columna Riesgo duplicado afecta al vecino de a pie, el riesgo país siguió su camino ascendente: pasó de 707 a 787 puntos básicos, con el dólar cripto y el contado con liquidación (CCL) por encima de los $1.700 en muchos momentos de la semana.

Eso significa que, mediante esas vías, las empresas se están dolarizando y saliendo del país de muchas formas, porque nadie quiere convertirse en héroe en la economía de un país que, tal como reconoció el mismo Banco Central de la República Argentina (BCRA) el jueves 29 pasado, entró en recesión técnica.

Para que ello no ocurra, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), tendría que ser superior al 8,5 % en septiembre, puesto que en julio fue del −2,9 % y en agosto, del 0,1 %, teniendo en cuenta los datos oficiales de caída del producto bruto interno (PBI) del 1,72 % en el segundo trimestre.

El consumo interno y el costo del plan económico

El problema más grande que tiene hoy nuestra patria es la falta de consumo interno y que hayan sometido a la población a un sacrificio inútil durante tres años. Ese sacrificio ni siquiera era necesario, más que para llevarnos a la versión 2.0 del plan económico de la dictadura militar, que arrasó el modelo industrializador que poseíamos en 1975.

Estos datos macroeconómicos, junto con los valores que hoy notamos en el sistema financiero y un dólar estadounidense que tiende a subir todos los días, son plenamente coherentes con el 95 % del sistema estadístico nacional. Tratan de contener al dólar en $1.500 desde el 4 de enero pasado para que no llegue a un valor aproximado de $1.800, que piden tanto desde el interior del país como desde el exterior, en un plazo tranquilo de tres meses. Por eso, posiblemente se hayan dilapidado los casi US$16 mil milones que se compraron en reservas del BCRA y que generaron este esperpento.

Pero es necesario compararlos con datos de 2023 para ver la realidad actual:

Cabe aclarar que los datos de 2026 corresponden a valores interanuales, a los efectos de mostrar un período de doce meses completos comparables.

Elecciones extranjeras y sus efectos económicos

Desde el inicio de la actual gestión, el Gobierno argentino se muestra como si fuera el gendarme del mundo, función que desde principios del siglo XX cumplía únicamente Estados Unidos. Sale por completo de la histórica tercera posición de nuestro país —la no intromisión en asuntos internos de otras naciones— e incursiona en todos los países que, según el Gobierno, son sus aliados naturales.

Así incursionó en Brasil en apoyo a la oposición. Se mete de lleno en temas con Israel mediante la única reunión bilateral que generaron en el marco de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en agosto pasado. También viaja a España a referenciarse —en un espectáculo digno de vergüenza ajena para todos los argentinos de bien que pisamos suelo argentino— en un candidato que solo le respondió con una videollamada desde su auto, ubicado en el jardín de su casa. A eso se suman, como siempre, sus «más que frecuentes» viajes a Estados Unidos.

Todo lo anterior, más allá de que en Brasil el balotaje del domingo 25 de octubre pasado, en un hecho histórico, lo ganó el oficialismo por horrores propios de la oposición y aciertos del gobierno que prosigue hasta 2030 con Luiz Inácio Lula da Silva.

En Israel, la oposición le ganó al oficialismo, con Benjamín Netanyahu a la cabeza, en cantidad de bancas del Parlamento y tiene la obligación de formar gobierno. Esa situación no ocurría desde que Netanyahu perdió en 2021, aunque luego tuvo que conformar gobierno por la caída de la alianza en diciembre de 2022.

En España, ante un presidente del Gobierno que estaba en problemas, fue a insultarlo en su propio país —lo mismo que hizo en Brasil con Lula— y ahora pareciera que el electorado está reaccionando a favor del actual gobierno.

Mientras tanto, en Estados Unidos, como consecuencia del acuerdo de intercambio de monedas (swap) otorgado por el secretario del Tesoro en octubre de 2025, cuando sus habitantes se sumían en una terrible recesión por la aplicación de la motosierra del exfuncionario Elon Musk, el gobierno también tiene muchos problemas con su electorado de cara a las elecciones legislativas de medio término del próximo martes 3 de noviembre.

Aunque todo eso sería más que una mera anécdota cuando lo llaman "la piedra movediza de Olivos", lo más importante es cómo incide este tipo de actitudes en nuestro país y su economía.

Brasil y el riesgo para el comercio argentino

Con el tema de Brasil y sus insultos al actual y futuro presidente brasileño, desde fines de julio se rompieron las relaciones diplomáticas entre ambos países y quedaron únicamente encargados comerciales.

Este miércoles 28 de octubre, desde Argentina se colaboró con la salida de Brasil del excandidato opositor Flávio Bolsonaro, vía Iguazú, Argentina, y su posterior pedido de asilo en Estados Unidos. Pareciera que se termina de romper la relación internacional entre los dos países, puesto que el Gobierno de Brasil citó a la encargada comercial argentina para dar explicaciones sobre ese tema.

Esto puede derivar en la ruptura total e incluso en la del acuerdo de negociación en monedas propias, que data de cerca de 2012 y permite que Argentina pague sus importaciones en pesos y Brasil lo haga en reales, sin necesidad de recurrir a los dólares, que son escasos en nuestro país.

Esa ruptura, además, generaría problemas de comercio exterior a las empresas argentinas, con muchas dificultades para reponer los productos importados desde Brasil, que hoy es el primer socio comercial argentino.

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