04/11/2026 - Edición Nº1366

Internacionales

Elecciones

Una demócrata apoya al republicano Rogers y desata una crisis electoral en Michigan

04/11/2026 | Haley Stevens respaldó al republicano Mike Rogers y abrió una disputa interna a un día de las elecciones al Senado.

La congresista demócrata Haley Stevens provocó una ruptura política en Michigan al anunciar su respaldo al republicano Mike Rogers, candidato al Senado estadounidense, apenas dos días antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. La decisión, comunicada el domingo 1 de noviembre, enfrentó a Stevens con su propio partido y con Abdul El-Sayed, quien la había derrotado en las primarias demócratas. El episodio introduce una disputa interna en una contienda vinculada con el control del Congreso.

El respaldo cruzado adquirió especial relevancia porque Stevens había sido convocada a participar en un acto de unidad junto a El-Sayed. En lugar de concretar esa aparición, la legisladora acompañó a Rogers durante una actividad religiosa en Detroit y anunció públicamente su apoyo. La decisión sorprendió a dirigentes de ambas formaciones y modificó el debate durante las últimas horas de campaña. La congresista sostuvo que ya no tenía lugar dentro del equipo político del candidato demócrata.

 


Míchigan​ es uno de los cincuenta estados que, junto con Washington D. C., forman los Estados Unidos. Su capital es Lansing y su ciudad más poblada, Detroit.

Una disputa interna que terminó favoreciendo públicamente a un rival

El enfrentamiento entre Stevens y El-Sayed se intensificó por las diferencias relacionadas con Israel y el discurso político de la campaña. La congresista cuestionó un anuncio de una organización independiente que, según su interpretación, responsabilizaba a Israel por el encarecimiento de productos básicos. Stevens reclamó que El-Sayed rechazara expresamente ese mensaje. El candidato demócrata se distanció del contenido y sostuvo que su campaña no había participado en la elaboración de la publicidad.

El desacuerdo también reflejó las tensiones acumuladas durante las primarias demócratas de agosto. Stevens había competido contra El-Sayed por la candidatura al Senado y, después de su derrota, existían expectativas de que ambos dirigentes participaran en una campaña conjunta. Sin embargo, las diferencias sobre política exterior y las acusaciones cruzadas impidieron consolidar esa unidad. El apoyo posterior a Rogers transformó una disputa partidaria en un acontecimiento de alcance nacional. 


Haley Stevens apoyó a Mike Rogers y desató una disputa demócrata en Michigan ante el voto.

La reacción republicana se concentró en destacar el significado político de recibir el respaldo de una dirigente del partido rival. Rogers presentó el gesto como una coincidencia frente a expresiones que considera inaceptables dentro del debate político. Stevens aclaró que continuaba identificándose como demócrata, una posición que diferencia su apoyo personal a un candidato republicano de una renuncia formal a sus convicciones partidarias. El episodio demuestra que las discrepancias internas pueden trascender las primarias y mantenerse durante las elecciones generales.

La dirección demócrata de Michigan cuestionó abiertamente la decisión de Stevens y reafirmó su respaldo a El-Sayed. La congresista Debbie Dingell consideró que la controversia distraía la atención de los problemas económicos que preocupan a los votantes. Por su parte, dirigentes nacionales insistieron en la necesidad de mantener el apoyo al candidato oficial. La ruptura también provocó cuestionamientos entre colaboradores de Stevens, algunos de los cuales abandonaron sus funciones tras conocerse el respaldo a Rogers.

La reacción económica y electoral ante la ruptura demócrata

La controversia produjo una respuesta financiera inmediata dentro de la campaña de Abdul El-Sayed. Según información difundida por su equipo y recogida por Reuters, la candidatura recibió USD 1,2 millones durante las cuatro horas posteriores al anuncio de Stevens. Una actualización posterior elevó la recaudación del domingo a USD 2,4 millones, con más de 65.000 aportes. Las cifras muestran una movilización de donantes, aunque no permiten establecer por sí solas cómo reaccionará el electorado el día de la votación.

Una encuesta de The New York Times y Siena difundida en la recta final registró un 53% de intención de voto para El-Sayed y un 42% para Rogers. La medición constituye una fotografía de las preferencias durante el período de relevamiento y no un resultado electoral. Además, parte del trabajo de campo se realizó antes de que se conociera el respaldo de Stevens. Por eso, sus porcentajes no permiten determinar el efecto final de la ruptura sobre los votos del 3 de noviembre.


El apoyo de Stevens a Rogers agita la carrera por el Senado en Michigan a un día de votar.

La importancia nacional de Michigan se explica por el equilibrio de fuerzas en el Senado estadounidense. Los republicanos controlan actualmente 53 escaños frente a 47 de los demócratas y los independientes que integran su bloque. Michigan elige al sucesor del senador demócrata Gary Peters, por lo que su resultado tendrá consecuencias para los cálculos parlamentarios de ambos partidos. Una eventual transferencia de votos entre candidatos sería relevante, pero el respaldo de Stevens no demuestra automáticamente que sus antiguos simpatizantes seguirán su decisión.

El 3 de noviembre permitirá comprobar si la división demócrata tuvo consecuencias electorales o si permaneció limitada a las dirigencias políticas. La campaña republicana intentó convertir el respaldo de Stevens en un argumento de cierre, mientras El-Sayed mantuvo su candidatura y recibió nuevos aportes. El escrutinio determinará quién ocupará la banca de Michigan y contribuirá a definir el control del Senado. Hasta entonces, el impacto del episodio sobre el comportamiento de los votantes continúa abierto.