05/11/2026 - Edición Nº1367

Internacionales

Crisis marítima

Mar Negro: al menos 30 marineros muertos o desaparecidos tras ataques a buques

05/11/2026 | Nueve buques atacados en octubre, rescates y rutas cerealeras amenazadas cerca de países de la OTAN.

El mar Negro atraviesa una nueva escalada de violencia contra la navegación comercial. Al 4 de noviembre de 2026, el balance de los ataques registrados durante 24 días de octubre incluye nueve cargueros y petroleros alcanzados por drones aéreos o navales cerca de Rumania y Bulgaria. Al menos 30 marineros murieron o permanecen desaparecidos. Los incidentes afectan a tripulaciones civiles y aumentan la presión sobre las rutas de transporte regionales.

La expansión de los ataques hacia el oeste del mar Negro coloca el conflicto cerca de países miembros de la OTAN. Rumania y Bulgaria deben responder a emergencias marítimas vinculadas con la guerra entre Rusia y Ucrania, incluso cuando los incidentes ocurren fuera de sus aguas territoriales. NewsDigitales ya examinó las medidas antidrones anunciadas por Bulgaria, pero los nuevos balances permiten dimensionar las consecuencias humanas de esta escalada.

El mar Negro conecta los puertos ucranianos con Rumania, Bulgaria y Turquía, tres integrantes de la OTAN.

Los buques hundidos y las operaciones de rescate

Uno de los episodios más graves ocurrió el 6 de octubre frente a Bulgaria. Los drones atacaron al Alfa Watan, un carguero con bandera de Togo que terminó hundido, y al Able, registrado en Palaos, que sufrió daños e incendios. La tripulación del primero fue declarada desaparecida y dos personas del segundo resultaron heridas. El Gobierno búlgaro desplegó embarcaciones militares, aeronaves y equipos de salvamento para localizar a los trabajadores afectados.

La violencia volvió a intensificarse el 13 de octubre con otros dos ataques frente a la costa búlgara. El Chelsea 3, de bandera maltesa y operación ucraniana, recibió tres impactos y sus 15 tripulantes fueron rescatados. El HS Dignity, registrado en Guinea-Bisáu, se hundió con 16 personas a bordo. Cinco sobrevivieron y once fueron declaradas desaparecidas. El registro oficial del Ministerio de Transporte búlgaro confirma que ambos barcos navegaban sin carga.


El Chelsea 3 fue alcanzado frente a Bulgaria el 13 de octubre. Sus 15 tripulantes sobrevivieron y la embarcación fue remolcada posteriormente a Burgas.

Rumania, Bulgaria y la seguridad de las rutas comerciales
 

Rumania también enfrentó operaciones de emergencia por ataques contra embarcaciones comerciales. El 5 de octubre, un incidente a unas 30 millas náuticas al sur de Sfântu Gheorghe provocó un incendio a bordo de un carguero. El Ministerio del Interior rumano confirmó el rescate de once tripulantes y la recuperación de dos fallecidos. Helicópteros y guardacostas participaron en un operativo que evidenció la dificultad de evacuar trabajadores en condiciones adversas.

Daños en el casco de un buque mercante atacado en un puerto de la región ucraniana de Odesa en enero de 2026
Imagen de archivo del 15 de enero de 2026. Un ataque con misil dañó un buque civil de bandera maltesa en la región de Odesa, uno de los principales centros portuarios de Ucrania.

El hundimiento del Contship Jet, el 28 de octubre, confirmó que el peligro continuaba hacia finales de mes. El portacontenedores de bandera liberiana fue alcanzado por tres drones navales mientras se dirigía al puerto rumano de Constanza. Sus 18 tripulantes fueron rescatados y trasladados a Varna. El barco transportaba materiales potencialmente peligrosos, por lo que las autoridades búlgaras también evaluaron posibles daños ambientales. Las inspecciones iniciales no identificaron señales de contaminación.

Las consecuencias económicas pueden extenderse mucho más allá de los buques directamente atacados. Ucrania depende de sus conexiones marítimas para transportar cereales y otros productos agrícolas hacia los mercados internacionales. La Organización Marítima Internacional considera que la guerra supone una amenaza grave para las embarcaciones y sus tripulaciones. Los riesgos de nuevos ataques pueden elevar las primas de seguros, modificar itinerarios y dificultar la contratación de transporte.

La proximidad de los ataques a territorios de la OTAN plantea un desafío jurídico y militar. Una zona económica exclusiva permite a un Estado ejercer determinados derechos sobre sus recursos, pero no equivale a sus aguas territoriales. Por eso, un ataque ocurrido en esa zona no activa automáticamente la defensa colectiva de la alianza. Sin embargo, obliga a reforzar la vigilancia, coordinar rescates y prevenir incidentes que puedan afectar directamente a sus miembros.

Bulgaria incrementó la cooperación internacional para vigilar el tráfico marítimo y detectar aeronaves no tripuladas. El Gobierno confirmó el 29 de octubre que aviones de patrulla aliados colaboraban con sus centros de mando. Una aeronave francesa había detectado drones antes del ataque al Contship Jet, lo que permitió alertar a la tripulación. También avanzaron las conversaciones con Rumania y Turquía, mientras la Unión Europea examinó alternativas para reforzar la protección de las rutas comerciales.

La prioridad inmediata es esclarecer la autoría de cada ataque y proteger a las tripulaciones que continúan navegando por la región. Aunque existen sospechas sobre la responsabilidad rusa, Bulgaria reconoció que todavía necesitaba pruebas técnicas concluyentes para identificar el origen de los drones. La investigación, la recuperación de los desaparecidos y la coordinación de sistemas de alerta serán determinantes. Sin garantías de seguridad, el comercio marítimo seguirá expuesto a nuevos episodios de violencia.