El presidente israelí Isaac Herzog concluyó el jueves 5 de noviembre las consultas con las fuerzas elegidas para la nueva Knéset. Los representantes de partidos que reúnen 67 bancas recomendaron a Gadi Eisenkot, líder de Yashar!, mientras que los de otras 46 respaldaron a Benjamin Netanyahu. Herzog anunció que el domingo 8 pretende encomendar la formación del próximo gobierno, una decisión pendiente de conversaciones adicionales.
El resultado de las consultas modifica el escenario político posterior a las elecciones legislativas del 27 de octubre. Herzog recibió los resultados oficiales el miércoles 4 de noviembre, antes de escuchar a los partidos de la nueva Knéset de 120 integrantes. La información actualiza la cobertura anterior de NewsDigitales, centrada en las proyecciones iniciales y en las dificultades que enfrentaban ambos dirigentes para alcanzar una mayoría parlamentaria.
La diferencia de 21 recomendaciones no equivale a una mayoría de gobierno asegurada para Eisenkot. La Presidencia de Israel confirmó el reparto después de reunirse con las fuerzas de la 26.ª Knéset. Sin embargo, una recomendación permite expresar una preferencia sobre quién debería negociar primero, sin obligar a respaldar después su gabinete. El presidente debe determinar qué legislador dispone de posibilidades efectivas de formar una administración.
Eisenkot recibió recomendaciones de fuerzas que mantienen diferencias políticas significativas. Entre ellas se encuentran Yashar!, Yisrael Beitenu, Ra'am y la Lista Conjunta, cuyos representantes participaron en las consultas presidenciales. El respaldo de las agrupaciones árabes amplía sus apoyos iniciales, pero no significa que todas hayan acordado integrar una misma coalición. Las negociaciones deberán precisar si esas fuerzas participarían en el gabinete o facilitarían su investidura desde el Parlamento.
Netanyahu mantiene respaldos importantes entre las fuerzas de derecha y los partidos religiosos. Durante las consultas recibió recomendaciones de agrupaciones como Shas, Sionismo Religioso, Otzma Yehudit y Zehut, además del apoyo de su propio Likud. Sus 46 recomendaciones reflejan una base parlamentaria que todavía necesita ampliarse para sostener otro mandato. La diferencia respecto de Eisenkot tampoco determina automáticamente qué candidato puede conseguir acuerdos legislativos suficientes para gobernar.

Judaísmo Unido de la Torá introdujo otra variable al decidir no recomendar a ningún candidato. La agrupación comunicó su posición durante las consultas del jueves, sin comprometer su respaldo presidencial con Eisenkot ni con Netanyahu. Las 67 y 46 recomendaciones suman 113 escaños, siete menos que la composición total del Parlamento. Esa diferencia ilustra que el reparto de preferencias no coincide necesariamente con la futura distribución de apoyos para una investidura.
La legislación israelí concede inicialmente 28 días al diputado encargado de formar gobierno. El presidente puede otorgar prórrogas que, sumadas, no superen otros 14 días. La Knéset explica este procedimiento y establece que el candidato deberá presentar la composición del gabinete, sus principales políticas y la distribución de ministerios. Solo después de recibir la confianza parlamentaria podrá comenzar formalmente el mandato del nuevo Ejecutivo.
Los principales desacuerdos entre los partidos afectan asuntos que condicionarán la negociación del gabinete. Entre ellos aparecen la participación de las fuerzas árabes, el servicio militar de los ultraortodoxos, las políticas de seguridad y las reformas institucionales. Eisenkot necesitará compatibilizar las posiciones de sus potenciales socios, mientras Netanyahu deberá buscar apoyos adicionales. Las consultas presidenciales mostraron que existen vetos entre los bloques y también dentro de las propias alianzas políticas.

El fracaso de una primera negociación no produciría automáticamente nuevas elecciones. La Ley Básica del Gobierno contempla mecanismos para encomendar la tarea a otros legisladores y explorar acuerdos adicionales si el candidato inicialmente designado no consigue formar gabinete. Mientras no se constituya una nueva administración, el gobierno saliente continúa ejerciendo sus funciones. Esto permite mantener la continuidad institucional durante las negociaciones, incluso cuando los partidos no logran resolver inmediatamente sus diferencias.
El domingo 8 de noviembre será la próxima fecha decisiva del proceso institucional israelí. Herzog deberá comunicar a qué diputado entrega la primera oportunidad de negociar un gabinete y definir así el comienzo formal de una nueva etapa. La designación no significará una victoria parlamentaria definitiva para ninguno de los candidatos. El desenlace dependerá de los acuerdos que puedan concretarse y de la confianza de la Knéset, no únicamente de las recomendaciones recibidas.