La Estación Espacial Internacional completó el jueves 5 de noviembre de 2026 la renovación de su sistema solar. Los astronautas Anil Menon, de la NASA, y Joshua Kutryk, de la Agencia Espacial Canadiense, instalaron y desplegaron el octavo y último panel IROSA. La caminata terminó a las 17:35 de Argentina, después de seis horas y 59 minutos. La confirmación oficial de la NASA sitúa la capacidad total de generación en aproximadamente 215 kilovatios.
El cierre del proyecto pone fin a una ampliación energética iniciada en 2021. La NASA contabiliza 18 caminatas espaciales dedicadas a preparar equipos eléctricos y colocar los ocho conjuntos desplegables. La intervención del 5 de noviembre culminó la secuencia iniciada una semana antes, cuando se incorporó el séptimo módulo. Esa etapa quedó registrada en la cobertura anterior de News Digitales, centrada en los preparativos de la última instalación.
La operación se desarrolló sobre el extremo derecho de la estructura exterior de la estación. Menon transportó el panel enrollado con ayuda de Canadarm2, el brazo robótico canadiense, mientras Kutryk se desplazó hasta el área de montaje. Como el brazo no alcanzaba directamente el punto final, los astronautas coordinaron transferencias del equipo. Después fijaron el dispositivo al soporte preparado previamente y conectaron sus circuitos al canal eléctrico identificado como 3B.
El trabajo combinó tareas de los astronautas con asistencia desde el interior y desde la Tierra. Jessica Watkins y Luke Delaney operaron Canadarm2 y ayudaron a sus compañeros con los procedimientos de salida y regreso. La Agencia Espacial Canadiense confirmó el apoyo de especialistas en Houston y Longueuil, así como la participación de Jenni Gibbons en las comunicaciones. La coordinación permitió manipular un componente voluminoso sin desplazar libremente a los astronautas.

Los ocho nuevos paneles elevan la capacidad estimada de generación de 160 a unos 215 kilovatios. La diferencia equivale a aproximadamente 55 kilovatios adicionales, que la NASA presenta como un refuerzo cercano al 30 % de la potencia disponible. No significa que la estación consuma continuamente esa cantidad: los kilovatios describen potencia, mientras que la energía efectivamente producida depende de la iluminación, la orientación de los paneles y las necesidades de los sistemas.

El sistema IROSA utiliza paneles que viajan enrollados y se extienden una vez sujetos a la estación. Su diseño reduce el volumen necesario durante el lanzamiento y aprovecha estructuras flexibles para desplegar la superficie fotovoltaica. La tecnología fue ensayada en el complejo orbital en 2017 antes de las instalaciones sucesivas. Los nuevos conjuntos complementan los paneles antiguos, sin exigir el reemplazo completo de la infraestructura que ya distribuye electricidad por el laboratorio.
La mejora energética sostiene funciones que deben continuar operativas incluso cuando la tripulación está descansando. Entre ellas figuran el soporte vital, los controles térmicos, las comunicaciones, las computadoras y el equipamiento de investigación. También favorece la continuidad de experimentos en microgravedad y la recepción de vehículos visitantes. El aumento de capacidad ofrece un margen adicional para operar esos sistemas, pero no equivale por sí solo a la aprobación de nuevas misiones o experimentos.
El refuerzo responde al desgaste acumulado por los paneles solares originales tras décadas de exposición espacial. La nueva tecnología produce electricidad adicional aunque cubra parcialmente las superficies anteriores, que siguen integradas en el sistema. Esta combinación permite aprovechar estructuras existentes y mejorar el rendimiento global sin sustituir todos los conjuntos. La operación concluye la fase de montaje de los ocho IROSA, aunque el funcionamiento de cualquier infraestructura orbital continúa sujeto a supervisión, mantenimiento y controles técnicos.
La electricidad adicional también resulta importante para la etapa final de la Estación Espacial Internacional. La NASA prevé mantener la infraestructura operativa hasta su retirada planificada alrededor de 2030 y necesita conservar sistemas críticos para una futura desorbitación controlada. Completar la renovación no adelanta esa maniobra ni constituye una orden de retirada. Se trata de asegurar recursos eléctricos para la actividad científica presente y para las condiciones de seguridad que demandará el cierre del programa.
Este viernes 6 de noviembre comenzó la revisión del equipo utilizado en la última caminata espacial. Menon y Kutryk reorganizaron trajes y herramientas en la esclusa Quest, mientras el resto de la tripulación continuó sus investigaciones y tareas de mantenimiento. El siguiente paso es supervisar el comportamiento del sistema eléctrico ya ampliado. La novedad comprobable es que la octava instalación quedó terminada y la estación dispone ahora de una capacidad estimada de 215 kilovatios.