Noviembre comenzó con malas noticias en el entramado productivo argentino. El modelo económico de Javier Milei muestra severos signos de deterioro, y ello se refleja en empresas que avanzan con pedidos preventivos de crisis.
Así, la conflictividad laboral se acrecienta, con trabajadores suspendidos, o forzados a aceptar retiros voluntarios, cuando no despedidos. Los casos resonantes de esta semana dan cuenta de que la crisis no afecta a un sector o rama de actividad: es transversal, es federal y no discrimina tampoco por tamaño.
Entenderlos como hechos aislados es desconocer la foto completa: un entramado productivo que se achica mes a mes desde la asunción de Milei. A julio de 2026, ya dejaron de emplear personas 32.290 empresas y perdieron su empleo registrado en el sector privado más de 265 mil trabajadores.
Las estadísticas son alarmantes: cada 4 minutos, un argentino pierde su empleo formal y cada 47 minutos, una empresa baja su persiana desde que comenzó el gobierno libertario.
La multinacional agroexportadora Bunge frenó la semana pasada la producción industrial de fertilizantes, en Campana. Sus trabajadores permanecen en la puerta de la planta, mientras avanza la vía administrativa.
Esta semana, representantes de los trabajadores y de la patronal se volvieron a ver las caras en una segunda audiencia en el Ministerio de Trabajo bonaerense, pero el encuentro no produjo avances.
El secretario adjunto de Químicos, Leandro Strachenco, en diálogo con NewsDigitales, señaló que la empresa no aportó motivos concretos del cierre, por lo que solicitaron a las autoridades la convocatoria de la Secretaría de Industria de la provincia en una nueva audiencia, que aún no tiene fecha cierta.
Para el sindicato, se trata de una maniobra: con contratados fuera de convenio están sosteniendo una parte de la planta, un sinsentido si el objetivo es cerrar.

Mientras tanto, la empresa ya abonó indemnizaciones, aunque por debajo de los montos correspondientes según el gremio. No obstante, la expectativa sigue siendo la reapertura y el sostén de los puestos de trabajo.
Strachenco indicó que el cierre de Bunge solo se explica por la política económica a nivel nacional: un dólar poco competitivo, la apertura importadora y costos energéticos disparados. Un modelo que “ayuda más a importar que a producir”.
Además, expresó su indignación con la política local, que se niega a solidarizarse con los trabajadores: los intendentes de Zárate (Marcelo Matzkin) y Campana (Sebastián Abella), ambos del PRO, no se acercaron, así como tampoco los concejales oficialistas de ninguna de las dos ciudades.
La empresa Papelera del Sur anunció el cierre definitivo de su planta en provincia de Buenos Aires. Tras más de 70 años de operaciones, dejó en la calle a 170 trabajadores, lo que impulsó la intervención de oficio del ministerio de Trabajo provincial.
Según el sindicato, la compañía justificó la decisión en la falta de rentabilidad y las dificultades para competir con productos importados. La fábrica llevaba aproximadamente siete meses sin producir, dado que su principal producto, una cartulina especial, pasó a importarse desde Brasil.
Para la ciudad, representa un golpe directo: es una de las principales fuentes de trabajo del sector privado, con salarios elevados y empleo calificado, dañando no solo a los trabajadores despedidos, sino a todo el entramado comercial de la localidad.

La empresa de tecnología para el agro despidió a 84 trabajadores en Villa Constitución, provincia de Santa Fe. Para las indemnizaciones, los cesanteados deberán esperar: la empresa busca socios para afrontar sus deudas, que incluyen también proveedores, bancos e impuestos. “Concreto algo y lo primero que hago es pagarle a la gente. Yo soy de acá de Villa”, explicó su titular, Jorge Gentili, de 80 años.
En declaraciones a la prensa, indicó que mientras el gobierno celebra una cosecha récord, los productores rurales están “fritos”, con un “dólar 30% más barato que hace un año”.
“Esperemos que cambie, esto así en algún momento irá a cambiar” indicó al explicar que conservará a un puñado de trabajadores para reinventar la compañía buscando reflotar.
🚨 “Ya no puedo seguir”: Gentec, empresa de tecnología para el agro vinculada a Plantium, despidió a 84 trabajadores en Villa Constitución, Santa Fe. A los despidos se suman varios retiros voluntarios. Su CEO, Jorge Gentili, explicó la difícil situación financiera que atraviesan. 🎥 Créditos: @sur_multimedios
— Agrofy News (@AgrofyNews) November 2, 2026
Gentili detalló que sus principales clientes de productos de innovación eran Metalfor, Pauny, AGCO y Plantium, pero dejaron de comprar, mientras la empresa seguía produciendo con expectativas de que las ventas lleguen.
Metalfor informó esta semana que solicitó la apertura de su concurso preventivo ante los tribunales de Marcos Juárez, Córdoba. Están en riesgo 600 puestos de trabajo. Por su parte, Pauny, en Las Varillas, Córdoba, adeuda un mes de salarios, retiene los aportes jubilatorios y de obra social, y acumula 146 cheques rechazados por más de $1.000 millones
