El presidente Alberto Fernández encabezó este mediodía, junto a Jorge Capitanich, la firma de una serie de convenios para la provincia de Chaco.

El presidente Alberto Fernández y el gobernador de la provincia de Chaco, Jorge Capitanich, rubricaron este mediodía una serie de convenios que incluyen el acceso equitativo a los servicios de telecomunicaciones, la construcción de obras de infraestructura social en distintas localidades, y la toma de posesión de un ex campo de tiro en Resistencia para potenciar la integración habitacional, económica y productiva en toda la provincia de Chaco.

Desde la residencia presidencial de Olivos, y mediante una videoconferencia, el jefe de Estado volvió a cuestionar la concentración económica del país en torno a la Ciudad de Buenos Aires y sostuvo que hay que reconstruir la Argentina «con una lógica distinta». «Tengo una obsesión que me persigue y es esta Argentina injusta en la que vivimos. Una Argentina que fue pensada y diseñada por otra generación y deparó en un país muy injusto», manifestó Fernández.

«Me duele la desigualdad. Ojalá la Argentina estuviese llena de Buenos Aires, pero tenemos una sola y un país que espera. Y no puede esperar. Quiero que construyamos el país con una lógica distinta a la que tenían aquellos que construyeron el país en el siglo XIX», insistió el mandatario.

Fernández también subrayó: «hay una argentina próspera y una periférica al norte y al sur del país. Acá (en la Ciudad de Buenos Aires), el ingreso per cápita es igual al de las ciudades más ricas de Europa, y en otros lugares de la Argentina solo se parece al de las ciudades más pobres del mundo«.

En ese sentido, el jefe de Estado consideró que «vamos a ser un país desarrollado el día que quien nazca en el Chaco o en cualquier lado» tenga «la posibilidad de encontrar un trabajo, hacer su vida y morirse después de una vida feliz» en el lugar donde nació. «Cuando uno habla con cualquier persona del norte, entiende cuanta postergación han padecido. No se soporta más un sistema económico que deja al margen a tantos«, aseguró.

Y concluyó: «Mientras tengamos a los que migran de sus ciudades buscando un destino mejor en las grandes ciudades y solo encuentran marginalidad, este país no es bueno. Vamos a empezar a cambiarlo«.