La titular del INADI estaba comiendo a media cuadra de Plaza de Mayo cuando fue interrumpida. La respuesta de la exdiputada.

Mientras se encontraba comiendo en un restaurante en la esquina de Hipólito Yrigoyen y Bolivar, frente a la Plaza de Mayo, Victoria Donda fue “escrachada por un hombre que pasaba por esa lugar. El momento fue grabado y compartido en TikTok, plataforma desde la que se difundió a otras redes sociales, en especial Twitter.

Como se ve en la filmación de un poco más de 20 segundos, la titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) estaba comiendo junto a otra mujer en el local gastronómico London City, que se caracteriza por su cocina de estilo europea, y se encuentra frente al Cabildo.

La exdiputada ocupaba una mesa junto a la ventana que daba a la vereda, por lo que cuando el hombre se percató de su presencia, no dudó en utilizar su celular para grabarla y compartir la filmación en la famosa red social.

Mirá a quién tengo acá eh, mirá a Vicky Donda”, señaló mientras se acercaba al vidrio del restaurante para captar la imagen de la funcionaria oficialista, quien sólo optó por voltearse e ignorarlo. La grabación obtuvo más de 100 mil reproducciones en un día y en Twitter superó las 135 mil vistas.

A su vez, en el video se escucha cómo, irónicamente, le repite el término “Nac & Pop” (Nacional y Popular) y la cuestiona: “¿Qué pasa mi amor, qué te tapas? Mirá, ahí está su cara”.

Luego, el hombre dirige la cámara al slogan del local y añade: “Mirá, un lugar british (británico) y Nac & Pop”. Y antes de irse, le dedica nuevamente unas palabras a la ex legisladora: “¡Ey, Vicky! ¿Lindo Londres, no?”.

La respuesta de Donda

Luego de haber sido increpada por un hombre, y de viralizarse en las redes, la titular del Inadi respondió las agresiones a través de un documento.

Violencia sin revés.

Sobre los discursos de odio, las causas y consecuencias de la violencia naturalizada que soportamos día a día.

El odio no tiene un solo tipo de emisor ni de receptor; puede emerger en todas las personas, en distintas circunstancias, por distintos motivos. Ese odio que no tiene nombre, tampoco tiene clase. Y la violencia y el odio van de la mano. El odio puede parecer un sentimiento abstracto, pero distintos momentos de la historia muestran cómo es un caldo de cultivo para la violencia directa, verbal y física, que puede llegar en casos extremos hasta la violencia institucional y el terrorismo de Estado.

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Acostumbramos a asociar los discursos de odio únicamente a la discriminación, la estigmatización y la violencia directas. Sin embargo, la deshumanización también es una de las causas de la aparición de estos discursos; la deshumanización de la persona a la que se quiere deslegitimar, anular, degradar. Solo en una concepción de un otro deshumanizado es que se puede ser capaz de difundir falsedades, violar la intimidad, “escrachar” y faltar el respeto, acciones que solo tienen el propósito de intentar herir y violentar a quien es víctima de ellas.

Se trata de entender cómo se conduce el odio, el cual nunca es inocente. Quien lo ejerce trata de dirigir intencionalmente las repercusiones a su propio favor. No hay evento, por insignificante y simple que sea, que en el objetivo de denigrar represente un obstáculo. En ese camino, las redes y los medios de comunicación tienen representantes que día a día los alimentan y mantienen con vigencia.