Su intención era presenciar el encuentro entre Santos y Gremio, en el estado de San Pablo y con el regreso del público, pero las autoridades le prohibieron el ingreso

Por no estar vacunado contra el coronavirus, Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, no pudo entrar a una cancha de fútbol para presenciar un partido de la primera división del fútbol de su país, lo que causó su enojo. 

Este fin de semana volvieron los hinchas a los estadios del vecino país luego de una larga ausencia por la pandemia mundial, y el mandatario no quiso perderse la oportunidad de ver uno de los cotejos más atractivos de la fecha número 25: Santos contra Gremio, dos potencias cariocas, aunque ahora luchando por la permanencia y con serios riesgos de descenso. 

El cotejo se llevó a cabo el domingo en la casa del primero, ubicado en el estado de San Pablo, y Bolsonaro se quedó con las ganas de presenciar el duelo, que terminó quedando a favor del local por 1 a 0. “Me dijeron que tengo que estar vacunado”, se quejó el presidente a través de un video en el que apareció sin el barbijo sanitario, y luego agregó, desafiante: “¿Por qué, si yo tengo más anticuerpos que con la vacuna? Solo quería ver el juego de Santos”.

Así, debió alejarse del estadio Vila Belmiro debido a su ya conocida postura antivacuna. Anteriormente ya había dejado en claro su posición en el debate y hasta llegó a manifestar que será el “último brasileño” en recibir las dosis. 

Al igual que en la Argentina, en los distintos estados brasileños comenzaron a permitir el regreso de los aficionados a los estadios con exigentes medidas de seguridad. Precisamente en San Pablo el público solo puede ingresar portando un registro de vacunas completo contra el Covid-19, con dosis única o doble, de acuerdo al fabricante.