Según un comunicado de Elephant’s Helpers Argentina, Sharima, padecía distintas enfermedades, algunas sin diagnosticar y otras diagnosticadas, pero sin ningún tratamiento

Sharima, la elefanta que aún vivía en cautiverio en el Zoológico de Luján, que ya había sido clausurado por irregularidades, murió el sábado 9 de enero, según denunciaron organizaciones de defensa de los animales.

Las mismas detallaron que la elefanta padecía distintas enfermedades, algunas sin diagnosticar y otras diagnosticadas, pero sin ningún tratamiento que la ayudara a superarlas. Sharima era una elefante muy joven, tenía 25 años y habia llegado del Zoo de Ragunan (Indonesia) al zoológico de Luján junto a Arly, otra elefanta que murió en 2005, a los 19 años.

Pese a los esfuerzos de la Fundación Franz Weber, fue imposible el ingreso al predio de un profesional para poder hacerle estudios, guiado por los especialistas del Santuario de Elefantes Brasil y tener así un diagnóstico preciso.

“La vida que las esperaba en nuestro país fue un calvario: uso de bullhooks, cadenas, explotadas para que el público las montara para dar paseos y sacarse fotos, alquiladas para fiestas, anuncios publicitarios… Es intolerable que la única liberación de esta vida miserable les haya llegado con su muerte. Es intolerable que por años miles y miles de personas hayan sostenido con el pago de sus entradas esta crueldad. Es intolerable que por años este zoo haya sido denunciado y las denuncias se hayan archivado sistemáticamente”, sentenciaron desde Elephant’s Helpers.

Su final se precipitó el viernes, cuando cayó a la fosa que rodeaba el recinto que la alojaba, de donde intentaron levantarla con una grúa.

En su cuenta de Facebook, la fundación Elephants Helpers Argentina sostuvo que es «intolerable que la única liberación de esta vida miserable les haya llegado con su muerte» y exigieron conocer la necropsia.

sharima