Esta semana, 5 datos económicos reflejaron la profunda crisis productiva que atraviesa la Argentina gobernada por Javier Milei. La destrucción de empleo asalariado, la suba de la informalidad, el cierre de empresas, la caída de los salarios y una inflación que vuelve a acelerarse configuran un combo que golpea de lleno al bolsillo de los argentinos.
Desde la asunción de Milei, más de 300 mil trabajadores asalariados registrados perdieron su empleo. Como contracara, crece el “refugio” en formas laborales más precarias -como el monotributo- y la informalidad ya alcanza al 43% de los ocupados. A esto se suma la desaparición de más de 24 mil empresas como empleadoras, una pérdida sostenida del poder adquisitivo de los salarios y una inflación que en marzo marcó el dato más alto del último año. Los números no solo muestran una desaceleración económica: exponen un cambio en la calidad del empleo y en las condiciones de vida, con impacto directo en millones de personas.
Desde la asunción de Milei, según datos de la Secretaría de Trabajo, se perdieron 304.322 puestos de trabajo asalariados registrados:
El descenso del último mes llevó a los puestos asalariados a romper la barrera de los 10 millones, ubicándose en 9.999.767. Se marca así un retroceso de 4 años: desde junio de 2022 los asalariados superaban los 10 millones.
La contracara de este proceso es el incremento del monotributo como ocupación principal: desde la asunción de Milei, aumentó en 157.968 personas.
Una de cada dos personas que perdieron su trabajo asalariado se refugiaron en el monotributo, dando cuenta de la precarización del mundo del trabajo: pasaron de tener un trabajo con derecho a vacaciones, aguinaldo, licencias e indemnización, a un trabajo prácticamente sin derechos
En el ámbito privado, los sectores más afectados por la destrucción de empleo son la industria (-68.858) y la construcción (-58.849).
A nivel federal, desde noviembre de 2023, sólo 2 jurisdicciones lograron incrementar el empleo asalariado privado: Neuquén (+7.306) y Río Negro (+2.425). Por el contrario, la provincia más golpeada es Buenos Aires.

La informalidad laboral creció un punto en el último año, alcanzando el 43% de las personas ocupadas en el cuarto trimestre de 2025, según datos oficiales del INDEC.
El aumento de la informalidad confirma que el crecimiento lento de la tasa de desocupación es producto de trabajadores que encuentran "refugio" en empleos precarios sin derechos.

La informalidad laboral afecta con mayor intensidad a las mujeres: 44,5% de las ocupadas lo hacen sin derechos, mientras que la tasa es del 41,8% en el caso de los varones.
Asimismo, en el análisis por franjas etarias, la informalidad es significativamente mayor entre los jóvenes hasta 29 años (58,4%) y los mayores de 65 (58%) que entre la población de entre 30 y 64 años (37,6%).
La informalidad afecta principalmente a los cuentapropistas: 63,3% trabaja de manera informal, mientras que entre los asalariados la tasa desciende al 36,3% y aún más entre los patrones (28,6%).
Además, por rama de actividad, en el servicio doméstico trepa al 78% y en la construcción al 73,8%, en comercio se ubica en 52,6% y en la industria desciende a 37,2%. La rama con menor tasa de informalidad es la de enseñanza (14%).
El nivel educativo es otro diferencial a la hora de analizar la informalidad: entre quienes tienen secundario incompleto, alcanza al 67,2% pero desciende a 16% entre quienes completaron el nivel superior.
Desde la asunción de Milei hasta enero de 2026, se dieron de baja 24.108 empresas registradas como empleadores, según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT). El dato refleja una tendencia persistente: en promedio, más de 900 empresas por mes dejaron de operar como empleadoras durante la actual gestión.
En enero de 2026, el sistema registró 1.985 empresas menos: la caída más importante del último año. Pero no fue aislada: acumula 12 meses consecutivos en baja. En 23 de los 26 meses analizados, la cantidad de empresas se redujo respecto al mes anterior.
Las empresas más afectadas (en porcentaje) fueron:

El INDEC informó que, de acuerdo a su relevamiento, los salarios registrados aumentaron 1,8% en términos nominales en febrero, perdiendo poder adquisitivo teniendo en cuenta la inflación de dicho mes (2,9%).
Tanto los del sector privado registrado, que se incrementaron 1,6%, como los públicos, que aumentaron 2,3%, empeoraron en términos reales en el segundo mes del año.
Así, los salarios registrados acumulan seis meses consecutivos de retroceso del poder de compra. Aún se ubican 8,9% por debajo en términos reales de noviembre de 2023, último mes de la gestión anterior. Desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), señalaron que de utilizarse la canasta de 2017/8 para la medición de inflación, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios registrados aumentaría a un 18,3%.
Si desagregamos por sectores, desde noviembre de 2023 a esta parte, los salarios privados registrados perdieron 3,5% en términos reales.

Muy por detrás, los salarios públicos provinciales sufrieron un deterioro de 10,3% en su poder adquisitivo.
Sin embargo, los grandes perjudicados son los estatales nacionales: sus salarios perdieron un 37,2% de capacidad de compra.
La inflación de marzo fue del 3,4% en Argentina, según informó el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos). El dato se ubicó por encima de febrero (2,9%) y constituye el índice más alto del último año. De esta manera, acumula diez meses consecutivos en que la inflación no desacelera respecto del mes previo. A su vez, fue el salto más relevante de un mes a otro (+0,5 puntos porcentuales).

Así, en el primer trimestre del año, el IPC acumula un 9,4%. En términos interanuales, el índice de precios se incrementó 32,6%.
Los precios regulados avanzaron 5,1% pero el dato preocupante es la inflación núcleo, que excluye precios regulados y estacionales. En marzo, se ubicó en 3,2%, acelerando respecto a febrero (3,1%).
Los 4 rubros que lideraron los aumentos:
La inflación no solo mide cuánto suben los precios: también funciona como referencia para actualizar múltiples variables de la economía. Así, el IPC de marzo impacta en el bolsillo de millones, definiendo aumentos de ingresos, precios y hasta el dólar.