El conflicto por la tarifa de granos en la provincia de Buenos Aires ya arroja un saldo de al menos 450 millones de dólares que no ingresaron al país, según estiman exportadores, como resultado de semanas de bloqueos, negociaciones fragmentadas y puertos paralizados por el paro de transportistas.
A comienzos de la tercera semana de reclamos, el escenario muestra una serie de resoluciones parciales, con acuerdos locales que permitieron normalizar algunas operaciones, aunque con un puerto estratégico que hasta la noche del lunes seguía paralizado.
Mientras Bahía Blanca logró destrabar el ingreso de camiones y recuperar actividad, el foco de tensión se mantiene en Puerto Quequén, donde continúan las protestas y las negociaciones sin cierre.
Con epicentro en el partido de Necochea —con autoconvocados apostados en Circunvalación y ruta 227—, en el sudeste bonaerense se mantienen focos de reclamo en distritos que convergen hacia el puerto, como Balcarce, Tandil o Benito Juárez.
Desde el sector de autoconvocados de Necochea señalaron a Newsdigitales que la situación “sigue todo como el primer día”, a la espera de una respuesta concreta que sigue dilatándose.

En paralelo, el Gobierno bonaerense insiste en canalizar las discusiones dentro de la mesa provincial, en un contexto marcado por acuerdos fragmentados y posiciones todavía alejadas.
Así, el conflicto combina señales de alivio en algunos puntos, pero con focos activos que siguen condicionando la logística y la dinámica exportadora.
El impacto económico es uno de los datos más relevantes que dejó la crisis. Según la Cámara de Puertos Privados Comerciales, durante las semanas más críticas quedaron en espera más de 30 buques —22 en Bahía Blanca y 9 en Quequén—, muchos de los cuales optaron por cargar en Brasil.
En ese período, entre 700.000 y 1,5 millones de toneladas de granos no pudieron embarcarse, lo que implicó que al menos 450 millones de dólares no ingresaran al país, junto con sus correspondientes ingresos fiscales
Desde el sector exportador advierten que esta situación afectó a toda la cadena: productores, acopios, cooperativas, industrias y transportistas.
Desde el lado transportista, los autoconvocados replican que, sin una recomposición adecuada, los costos son absorbidos por el sector hasta volver prácticamente inviable la actividad.
En las últimas horas, la operatoria en Bahía Blanca comenzó a normalizarse tras la liberación de accesos y la reactivación del flujo de camiones.
Según indicaron desde el sector, los bloqueos fueron desapareciendo y tanto el puerto como los centros de acopio retomaron su actividad.
No obstante, la resolución se produjo en medio de tensiones y un clima de sospechas tras un ataque a silobolsas ocurrido en pleno conflicto.
El escenario sigue siendo distinto en Puerto Quequén, donde persisten los bloqueos y las negociaciones continúan sin resultados definitivos.
Transportistas autoconvocados señalaron a este medio que se había alcanzado una propuesta de mejora del 17% más un 5% adicional en concepto de gastos administrativos, lo que elevaba la recomposición al 22%, por encima del 14% acordado por algunas cámaras.

Sin embargo, afirmaron que los acopiadores y entidades rurales se negaron a firmar el acuerdo a último momento, lo que frustró el entendimiento durante el último fin de semana.
Los reclamos persisten también en algunos distritos del sudeste que funcionan como corredor logístico hacia el puerto.
Desde el Gobierno bonaerense remarcan que están abiertos a cualquier tipo de acuerdo, pero insisten en que prefieren canalizarlo dentro de la mesa provincial.
El objetivo es evitar una fragmentación por zonas —algo que ya ocurre de hecho— que termine generando nuevas distorsiones en las tarifas y grises territoriales.
En ese marco, la falta de un consenso general, como había ocurrido en negociaciones anteriores, no solo impide dejar atrás el conflicto, sino que también deja expuestas tensiones, fragmentación e interrogantes a futuro en toda la cadena de cara a las siguientes discusiones.