El gobierno de la provincia de Buenos Aires solicitó a la Nación que transfiera al Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense tierras del INTA que fueron cedidas a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), en medio del ajuste, cierre de dependencias y un plan de venta de activos impulsado por la gestión de Javier Milei.
El planteo fue confirmado este lunes por el ministro Javier Rodríguez, durante una conferencia encabezada por el ministro de Gobierno provincial Carlos Bianco junto al titular de ARBA, Cristian Girard.
La iniciativa aparece en un contexto de fuerte reconfiguración del organismo, con recortes presupuestarios, reducción de personal y un avance sobre su patrimonio inmobiliario impulsados desde la gestión libertaria.
Javier Rodríguez, Carlos Bianco y Cristian Girard en conferencia de prensa Según planteó Rodríguez, el INTA atraviesa un “vaciamiento constante” que impacta en su capacidad operativa y científica, mientras que desde la Provincia buscan posicionarse con una estrategia propia en materia de desarrollo agropecuario.
En paralelo, dentro del peronismo también emergen distintas propuestas sobre el futuro del organismo, como el anteproyecto impulsado por el kirchnerismo para rediseñarlo a nivel nacional.
En ese escenario, el pedido por las tierras no solo apunta a sostener líneas de investigación, sino también a intervenir en una discusión más amplia sobre el modelo productivo y el rol de la innovación científica y tecnológica.
Rodríguez confirmó que la Provincia ya avanzó con una presentación formal para que los predios bajo control de la AABE pasen a la órbita bonaerense.
“Desde la provincia hemos solicitado que esas tierras se traspasen al Ministerio de Desarrollo Agrario porque a nosotros sí nos interesa desarrollar investigación”, afirmó.
El funcionario remarcó que esos activos “son fundamentales para la innovación y el desarrollo agropecuario” y vinculó el pedido con una definición política.
“Esperamos la respuesta del gobierno nacional, pero esto marca nuestra línea respecto a la ciencia y la tecnología”, agregó.
El planteo provincial se da en medio de un proceso de ajuste profundo dentro del organismo.
“El 30 de abril hubo una nueva apertura de retiros voluntarios. Desde el inicio del gobierno de Milei hay un vaciamiento constante”, sostuvo Rodríguez.
El funcionario detalló que el presupuesto del INTA 2025 cayó un 36% respecto de 2023 y que para 2026 se proyecta una baja del 47%
A eso se suma el cierre de dependencias territoriales: en abril de 2026 el Consejo Directivo del INTA aprobó el cierre de 14 Agencias de Extensión Rural en Buenos Aires y Córdoba, que se agregan al desmantelamiento de la Estación Experimental AMBA y sus nueve agencias.
En territorio bonaerense, la medida alcanza a sedes en Vedia, Rojas, Laprida, Lamadrid, Benito Juárez, Lobería, Necochea, Balcarce, Saladillo y Mayor Buratovich, entre otras.
“Se viene dando una reducción persistente del personal, perdiendo profesionales y técnicos sumamente valiosos”, advirtió el ministro.
Reunión del Consejo Directivo de INTA También cuestionó el esquema de retiros: “Son caros y requieren recursos. No es una discusión presupuestaria sino de modelo de desarrollo”.
Uno de los puntos más sensibles es el avance sobre el patrimonio del organismo.
“El INTA está comenzando a desprenderse de tierras. No las vende directamente, sino que las transfiere a la AABE indicando que no las necesita”, explicó Rodríguez.
El plan oficial contempla la venta de más de 42.000 hectáreas de campos experimentales, con análisis de activos para su eventual comercialización, además de la unificación de centros y la eliminación de líneas de trabajo.
En paralelo, organizaciones de productores y el gremio APINTA denunciaron que detrás de estas operaciones podría haber intereses inmobiliarios. Incluso vincularon el esquema con el empresario Eduardo Elsztain, cercano al presidente Javier Milei.
El caso más avanzado es el del campo de 33 hectáreas de la ex Estación Experimental AMBA, entre Hurlingham e Ituzaingó, ya desafectado para su venta.
A esto se suma el antecedente del edificio de Cerviño, subastado en diciembre de 2024 en medio de cuestionamientos por presuntas irregularidades administrativas.
Según recordó Rodríguez, “los recursos que se prometieron para el INTA no fueron al INTA” lo que —a su entender— consolidó este nuevo mecanismo ( el dinero fue a Rentas Generales por un decreto de Milei).
Desde la Casa Rosada defendieron el proceso de reestructuración. El vocero presidencial, Manuel Adorni, sostuvo en el Congreso que “esta gestión no está desmantelando capacidades”, sino que busca “enfocar recursos en áreas tecnológicas más cercanas”.
También planteó que se apunta a “jerarquizar la influencia del sector privado” y no descartó continuar con la venta de bienes “innecesarios, ociosos o subutilizados”.
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“Se canalizaron los recursos del INTA para estar en el bolsillo de los productores y no en una oficina perdida de un pueblo”, afirmó.
Frente a este escenario, la Provincia busca reforzar su propio esquema de investigación y desarrollo.
Rodríguez mencionó convenios con la UTN y acuerdos internacionales, como el firmado con una universidad de China para crear un centro de investigación en forraje con foco en mejora genética.
“En el último año desarrollamos dos nuevas variedades de trigo y avanzamos en micropropagación de kiwi”, señaló.
El pedido de tierras se apoya en esa estrategia, pero también se inscribe en una discusión política más amplia.
Mientras el gobierno de Axel Kicillof busca exponer el “negocio” inmobiiario del gobierno nacional y usa a su favor la premisa libertaria del traspaso de competencias nacionales a las provincias o municipios, sectores del kirchnerismo duro impulsan su propio rediseño del INTA mediante un anteproyecto de ley.
Ambas miradas coinciden en cuestionar el rumbo actual, aunque con diferentes herramientas. En ese cruce, el control de las tierras aparece como un punto clave: no solo por su valor productivo, sino también por lo que representan en la pela entre modelos de desarrollo.