11/06/2026 - Edición Nº1220

Agro

DEBATE EN DIPUTADOS

Desgaste de suelos: Argentina pierde USD 7.000 millones extra por año

11/06/2026 | Es el equivalente a 45 millones de toneladas de granos se podría ganar con una mejor fertilización.



La Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados avanzó esta semana en el debate de un proyecto de ley que busca incentivar el uso de fertilizantes mediante beneficios fiscales.

Durante una reunión informativa, referentes de Fertilizar Asociación Civil y de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) presentaron estudios que advierten sobre el deterioro nutricional de los suelos argentinos y sostuvieron que una mayor inversión en fertilización permitiría incrementar la producción nacional entre 40 y 45 millones de toneladas de granos sin ampliar la superficie sembrada.

La iniciativa, impulsada por el presidente de la comisión, Martín Ardohain, propone elevar del 100% al 130% la deducción del gasto en fertilizantes en el Impuesto a las Ganancias.

Según sus defensores, se trata de una herramienta para aumentar la productividad, mejorar la competitividad y preservar un recurso estratégico para el país.

El suelo en rojo y una deuda de US$52.000 millones

La primera exposición estuvo a cargo de Fernanda González, directora ejecutiva de Fertilizar Asociación Civil, quien describió un escenario preocupante para la principal herramienta productiva del agro argentino.

"La máquina es el suelo y trabajamos todos los días pensando en que esa máquina nunca deje de producir y que cada vez produzca más alimentos y de mejor calidad", explicó.

Según detalló, Argentina registra una de las tasas de reposición de nutrientes más bajas entre los grandes productores mundiales de granos. Actualmente se repone apenas entre el 32% y el 37% de los nutrientes que se extraen con las cosechas.

"Argentina es uno de los países productores de granos con menor tasa de reposición. Somos productores de alimentos y no estamos cuidando esa máquina", afirmó.

En ese sentido, la referente de Fertilizar mostró a los legisladores un mapa en donde muestro país tiene los peores indicadores (es una de las tres regiones en rojo junto a Guyana y un sector de Europa del Este).

La especialista señaló que en los últimos 30 años los suelos argentinos aportaron silenciosamente nutrientes equivalentes a unos 52.000 millones de dólares que nunca fueron repuestos

"El aporte del suelo a la producción de alimentos silenciosamente fue de 52.000 millones de dólares", sostuvo.

González comparó la situación local con la de Brasil, donde las estrategias de fertilización buscan no sólo compensar la extracción sino también mejorar la calidad de los suelos.

45 millones de toneladas de granos se podrían ganar con una mejor fertilización

"No sólo reponen lo que extraen del cultivo, sino que manejan los nutrientes para mejorar la calidad de sus tierras porque hay una visión de futuro", remarcó.

La coyuntura internacional también marcó el pulso del debate, advirtiéndose que el conflicto en Medio Oriente encareció la urea un 50% en lo que va del año, debido a que por el Estrecho de Ormuz transita la mitad de los fertilizantes nitrogenados del mundo.

Ante este escenario de costos disparados y rentabilidad acotada, la nutrición de cultivos se convirtió en la principal "variable de ajuste" para los productores, lo que se refleja en una tasa de reposición de nutrientes que para la campaña se estima en apenas un 37%

Al respecto, González advirtió que esta falta de inversión tecnológica implica que "el suelo financió la cosecha del 2025" al ceder sus propias reservas minerales para compensar los nutrientes que no fueron aplicados.

La brecha productiva que podría aportar US$7.000 millones

Uno de los conceptos centrales de la presentación fue la denominada "brecha de rendimiento", es decir, la diferencia entre lo que actualmente cosechan los productores y lo que podrían obtener aplicando una nutrición adecuada.

En trigo, Fertilizar estimó que esa brecha alcanza el 37%. En maíz, el rendimiento promedio nacional ronda las 7,9 toneladas por hectárea, mientras que los ensayos muestran potenciales de hasta 11,5 toneladas

"Nadie quiere tener una fábrica funcionando al 50%. Hoy tenemos prácticamente la fábrica de granos funcionando a la mitad", graficó González.

La dirigente aseguró que cerrar esa brecha en soja, maíz y trigo permitiría un salto productivo sin necesidad de incorporar nuevas tierras.

"Podemos cosechar entre 40 y 45 millones de toneladas extra de granos en la misma superficie. Son 7.000 millones de dólares extra sólo ajustando la tecnología de la nutrición", indicó.

Además, sostuvo que una estrategia de fertilización más eficiente permitiría combinar productividad y sostenibilidad.

"Cerrar esa brecha productiva es poder producir más, que mi máquina esté produciendo al 100%, pero además de una forma sostenible", afirmó.

La propuesta de FADA: menos costo, más producción

Posteriormente expusieron representantes de la Fundación FADA, quienes defendieron la necesidad de generar incentivos económicos para facilitar la adopción de tecnología.

El presidente de la entidad, Juan Schilling, recordó que la presión fiscal sigue siendo uno de los principales condicionantes para la inversión en el sector.

"El 62% de la renta del productor agropecuario se paga en impuestos", señaló.

Y agregó: "Uno de cada cuatro pesos del pan, de la carne y de la leche se paga en impuestos".

Por su parte, la economista Antonela Semadeni coincidió en que la fertilización es “la principal de variable de ajuste” para el productor ante el impacto negativo de las retenciones y explicó el mecanismo del proyecto que analiza la comisión.

La propuesta de FADA: menos costo, más producción

"La propuesta consiste en una deducción de un 30% adicional a lo que actualmente se realiza del gasto en fertilizantes en el Impuesto a las Ganancias", detalló.

Actualmente el productor puede descontar el 100% de ese gasto. La iniciativa busca elevar ese porcentaje al 130%, reduciendo la carga tributaria efectiva

"Al aumentar el gasto deducible baja la base imponible de Ganancias y el productor paga menos de este impuesto", explicó.

Según las estimaciones de FADA, la medida implicaría una reducción cercana al 9% en el costo efectivo del fertilizante.

"El fertilizante para el productor saldría implícitamente un 9% menos, lo que aumentaría un 7% la venta y el consumo de fertilizantes", aseguró Semadeni.

Empleo, exportaciones y costo fiscal cero

La fundación calculó que ese incremento en el uso de fertilizantes permitiría generar 2,6 millones de toneladas adicionales de maíz, trigo y soja en el corto plazo.

"Nos genera 23.000 puestos de trabajo privados a nivel federal, 500 millones de dólares en exportaciones y más de 650 millones de dólares en valor bruto de producción", sostuvo la economista.

Uno de los argumentos centrales para impulsar la iniciativa es que el beneficio fiscal tendría un impacto neutro sobre las cuentas públicas.

"El costo fiscal neto es cero. La mayor producción devuelve recursos a través de otros impuestos que contrarrestan la baja inicial en Ganancias", afirmó Semadeni.

Desde la comisión también remarcaron que la inversión inicial corre por cuenta del productor.

"El riesgo lo cubre claramente la producción. La inversión la hace siempre el productor y el beneficio es a ejercicio vencido", sostuvo Ardohain.

El legislador consideró además que la propuesta tiene capacidad para reunir consensos más allá de las diferencias partidarias. "Es un proyecto que no tiene bandera política. Lo que vemos es cómo aumentamos la producción pero a la vez cuidamos un recurso no renovable como el suelo", manifestó.

Del rendimiento a la calidad de los alimentos

La discusión también incorporó una dimensión vinculada a la nutrición humana y la salud pública.

Durante su exposición, González advirtió sobre el fenómeno conocido como "hambre oculto", que afecta a personas que consumen suficientes calorías pero presentan déficits de minerales esenciales.

"Hay un hambre oculto que es la deficiencia de minerales y vitaminas. Las personas acceden al alimento pero están subalimentadas", explicó.

Según planteó, la degradación de los suelos no sólo afecta los rindes agrícolas sino también la calidad nutricional de los alimentos.

"La carencia de los minerales en los suelos se refleja en la carencia de las poblaciones", concluyó.

Con antecedentes legislativos que se remontan a más de una década y respaldo de entidades técnicas y productivas, el proyecto buscará ahora reunir consensos políticos para avanzar en el Congreso con una propuesta que combina productividad, sostenibilidad y alivio fiscal para el sector agropecuario.