El diputado nacional Alberto "Bertie" Benegas Lynch volvió a cargar contra el anteproyecto de ley de suelos impulsado por el Colegio de Ingenieros Agrónomos y Forestales de la Provincia de Buenos Aires (CIAFBA), una iniciativa que busca establecer herramientas para la conservación de uno de los principales recursos productivos de la provincia.
A través de un video dirigido al presidente Javier Milei, el legislador libertario acusó a los impulsores de la propuesta de utilizar la "pistola del Estado" para avanzar sobre la propiedad privada bajo la excusa de un supuesto cuidado ambiental.
Aunque se trata de una iniciativa que, en caso de prosperar, deberá debatirse en la Legislatura bonaerense y no en el Congreso Nacional, Benegas Lynch decidió involucrarse de lleno en la controversia. Su participación terminó por nacionalizar una discusión que hasta hace pocos meses se desarrollaba principalmente entre especialistas, entidades agropecuarias y actores vinculados a la producción.
"Lo que están planteando es un saqueo", sostuvo el legislador, quien volvió a rechazar el concepto de "bien social" aplicado a los establecimientos rurales y cuestionó la participación obligatoria de profesionales en los planes de manejo previstos por el proyecto.
La nueva intervención del diputado llega semanas después del fuerte intercambio que protagonizó con referentes de CIAFBA tras el Congreso A Todo Trigo realizado en Mar del Plata, donde volvió a instalarse el debate sobre la conservación de los suelos bonaerenses.
El núcleo de la discusión gira en torno a una premisa defendida por Benegas Lynch: que el propietario es el principal interesado en preservar el valor de su tierra y que, por lo tanto, no existe necesidad de que el Estado intervenga para garantizar su conservación.
Bajo esa lógica, cualquier regulación sobre el uso del suelo constituye una invasión a la propiedad privada protegida por la Constitución Nacional.
Algunas autoridades del COLEGIO PROFESIONAL DE INGENIEROS AGRÓNOMOS, como mucha otra gente de espiritu saqueador, deben abandonar prácticas indecentes de intentar hacer negocios a través del estado via leyes injustas. pic.twitter.com/dGideoh5tT
— Bertie Benegas Lynch (@NYGBertie) June 11, 2026
Sin embargo, los especialistas que impulsan el debate sostienen que la evidencia muestra una realidad más compleja.
Como advirtió tiempo atrás Guillermo Studdert, integrante de la Comisión de Conservación de Suelos de CIAFBA, los suelos bonaerenses atraviesan procesos crecientes de erosión hídrica y eólica, compactación, pérdida de materia orgánica y problemas de sodificación derivados de prácticas productivas acumuladas durante décadas.
"Los suelos de la provincia sufren degradación intensa a pasos agigantados", alertó el especialista al defender la necesidad de abrir una discusión específica sobre el tema.
La observación pone en tensión uno de los argumentos centrales del legislador libertario: si la propiedad privada por sí sola fuera suficiente para garantizar la conservación del recurso, se preguntan desde el sector técnico, ¿cómo se explica el deterioro que hoy reconocen incluso actores de la propia cadena agropecuaria?
La polémica tampoco enfrenta únicamente a libertarios e ingenieros agrónomos. Durante el encuentro en Mar del Plata, el representante de CREA, Gabriel Vázquez Amábile, expresó reparos sobre algunos aspectos del proyecto y advirtió sobre el riesgo de que termine convirtiéndose en una nueva carga burocrática para los productores.
"La preocupación es la direccionalidad, que esto no se convierta en un impuesto. Tememos que se transforme en una VTV", sostuvo.
Sin embargo, también reconoció que muchos de los problemas actuales no surgieron por desconocimiento de los productores sino por decisiones económicas que terminaron desplazando esquemas de rotación y manejo más sustentables.

Según explicó, la pérdida de superficie ganadera y de pasturas estuvo fuertemente vinculada a condiciones económicas y políticas que empujaron una mayor agriculturización de los sistemas productivos.
Esa mirada introduce un matiz en la discusión: aun quienes cuestionan el proyecto reconocen que existe un problema de conservación que requiere algún tipo de respuesta.
Mientras el proyecto continúa en etapa de debate y todavía no llegó formalmente a la Legislatura bonaerense, la controversia parece haber abandonado el terreno estrictamente técnico para transformarse en una disputa más profunda sobre el rol del Estado, la propiedad privada y la gestión de los recursos naturales.
Por un lado, Benegas Lynch sostiene que el mercado y los incentivos individuales son suficientes para garantizar el cuidado del suelo. Por otro, los especialistas advierten que el deterioro ya está ocurriendo y que ignorarlo podría comprometer la productividad futura de uno de los principales activos de la provincia.
La discusión recién empieza, pero ya expone dos miradas muy distintas sobre cómo administrar la principal fuente de riqueza del campo bonaerense.