15/06/2026 - Edición Nº1224

Agro

PRIMERA EN EL PAÍS

La imponente cosechadora CR11 ya tiene dueños: “Vivimos para los fierros"

15/06/2026 | Tras 60 años de trabajo y superar varias crisis, la familia Vilas adquirió la máquina más grande del mundo.



La primera cosechadora New Holland CR11 vendida en Argentina ya tiene dueño. La adquirió Agroservicios IBP Vilas, una empresa familiar de Dudignac, partido de 9 de Julio, que tras más de seis décadas de trayectoria como contratista rural se convertirá en la primera en operar en el país la máquina considerada la más grande y potente del mundo.

La operación se formalizó durante AgroActiva, en Armstrong, Santa Fe, pero detrás de la incorporación tecnológica hay una historia que comenzó en los años sesenta con Juan Carlos Vilas, continuó con sus hijos y atravesó crisis, kilómetros de ruta y años de trabajo hasta llegar a este presente.

"Somos tres hermanos y mi vieja, que está al tanto de todo lo que hacemos. Mi papá falleció hace unos años y nosotros vivimos de y para los fierros", contó Juan Pablo Vilas. Junto a sus hermanos Ignacio y Juan Bernardo y a su madre, Marta Santilli, integra la segunda generación al frente de Agroservicios IBP Vilas, la firma fundada por Juan Carlos Vilas en la década de 1960.

Cómo se concretó la compra de la primera CR11 del país

La llegada de la CR11 al mercado argentino aceleró una decisión que la familia venía siguiendo de cerca. El modelo había comenzado a operar en Brasil durante 2025, aunque todavía no estaba prevista su comercialización en el país.

La operación se concretó a través de Catelli, concesionario oficial de New Holland con sede en Monte Maíz, Córdoba, que venía siguiendo el interés de la familia por el nuevo modelo.

"Había entrado a Brasil el año pasado, pero a Argentina nos habían dicho que no venía todavía. La agencia sabía que a nosotros nos interesaba y cuando entró nos comunicó. Lo primero que hacemos nosotros es ver cómo está la billetera, cómo estamos con la plata para encarar algo. Y obvio, después crédito y todo eso", relató Vilas.

La máquina representa un salto en capacidad de trabajo. Está equipada con un motor FPT Cursor 16 de 775 caballos de fuerza, una tolva de 20.000 litros, capacidad de descarga de 210 litros por segundo y un nuevo sistema de doble rotor que apunta a maximizar la productividad durante la cosecha

Sin embargo, para los Vilas la decisión estuvo menos vinculada a la inteligencia artificial o los sistemas de automatización y más relacionada con la eficiencia operativa.

La imponente cosechadora CR11 ya tiene dueños

"Miramos más que nada el tener lo último que sale, ofrecer lo mejor. La tecnología sabíamos que la tenía, pero no sé si fue lo que más nos sedujo. Nosotros mirábamos la capacidad de trilla, la plataforma y la capacidad de colado de la máquina", explicó.

Según detalló, el objetivo es aprovechar mejor las cada vez más reducidas ventanas de trabajo que deja el clima.

"No vamos a hacer el doble de lo que hacemos con una de las máquinas que tenemos hoy, pero le vamos a agregar unas cuantas hectáreas más por día. Ahora venimos de casi 20 días nublados. Cuando sale el sol dos días los querés aprovechar a full. Lo que se busca es hacerlo más rápido con el mismo grupo de gente que tenés", señaló.

Buenos rindes hoy, preocupación por la próxima campaña

Más allá de la incorporación de la CR11, los Vilas siguen de cerca la evolución de una campaña que dejó resultados productivos satisfactorios, aunque con algunas señales de alerta de cara al futuro.

"Toda la cosecha que hemos hecho fue buena en rendimientos. Tal vez los precios no estén acompañando en algunos cultivos", analizó Juan Pablo Vilas.

A su entender, el principal interrogante no pasa por la campaña que está terminando sino por la próxima, en un contexto de aumento de costos y márgenes más ajustados para los productores.

"Esta cosecha tal vez no sea tanto el problema en sí, sino la próxima. Ya subió bastante más el combustible, los fertilizantes y cada uno está haciendo las cuentas para achicar gastos donde se pueda", explicó.

El contratista también advirtió sobre el impacto que viene teniendo el clima en distintas regiones productivas del país. Según describió, las complicaciones acompañaron buena parte de los trabajos realizados por la empresa durante el año.

"El clima está bastante bravo. No está acompañando la recolección. Arrancamos renegando con las pasturas en el sur y estamos terminando con los porotos en el norte con la misma situación. Días nublados, lluviosos. Cuando aparecen algunos días buenos hay que aprovecharlos al máximo", sostuvo.

Una empresa nacida en los años 60

La historia de Agroservicios IBP Vilas comenzó mucho antes de que existieran las cosechadoras de última generación. Juan Carlos Vilas inició la actividad en la década de 1960 combinando producción agrícola y prestación de servicios.

Con el paso de los años, las dificultades climáticas llevaron a la empresa a concentrarse cada vez más en el trabajo contratista.

"Siempre fuimos dadores de servicio. Mi papá sembraba algo para él. Después de una crisis de lluvias y muchos problemas climáticos nos enfocamos solamente en servicio y ahí se abrió el abanico", recordó Juan Pablo.

Desde Dudignac, la empresa construyó una estructura que hoy recorre buena parte del país. Mantiene actividad en el centro bonaerense y desde hace más de dos décadas trabaja también en el norte argentino.

"Nosotros arrancamos en Villalonga, cerca de Viedma, en Carmen de Patagones.  Después volvemos a Dudignac, donde tenemos la base, y de ahí nos trasladamos con carretón propio hacia Salta. Hace más de 20 años que trabajamos allá y siempre con la misma gente", explicó.

Actualmente la firma realiza tareas de siembra, pulverización y cosecha, mientras que en los últimos años volvió a incorporar algo de producción propia, aunque en una escala menor.

"Logramos dar vuelta la historia"

Para Juan Pablo Vilas, la adquisición de la primera CR11 que se venderá en Argentina tiene un significado que va más allá de la incorporación de una nueva herramienta de trabajo.

"Estamos muy contentos de poder hacer este negocio. Venimos muy de abajo o de menos diez. Cuando estás abajo, con deudas que te superan y no te podés poner al día, es muy difícil", afirmó.

La primera cosechadora New Holland CR11 vendida en Argentina (Foto Instagram newhollandarg)

El productor aseguró que el crecimiento de la empresa fue el resultado de años de esfuerzo familiar y de una apuesta permanente por reinvertir.

"Logramos dar vuelta la historia. Nos costó muchísimo trabajo, meses en la calle, olvidarse de la familia. Hoy seguimos metiéndole y nos llegó la posibilidad de estar bien para ser un buen prestador de servicios", sostuvo.

Actualmente la firma realiza tareas de siembra, pulverización y cosecha, mientras que en los últimos años volvió a incorporar algo de producción propia, aunque en una escala menor.

Detrás de esa estructura familiar también hay un esfuerzo que muchas veces queda lejos de los reflectores. "Cada uno de los tres tenemos esposas e hijos que nos esperan durante meses para compartir cuando merma la actividad en el campo. Sin esa parte sería muy difícil la vida", reconoció Vilas.

Las largas temporadas fuera de casa forman parte de la rutina de una empresa que cada año recorre miles de kilómetros detrás de las distintas campañas agrícolas.

La nueva unidad todavía no está en manos de la familia aunque su llegada es inminente. Según explicó Vilas, restan detalles vinculados al carro que transporta la plataforma y, una vez completado ese proceso, la máquina estará disponible para trabajar.

Sin embargo, la familia decidió esperar a la próxima campaña antes de incorporarla plenamente a la actividad. "Nosotros todavía no la tenemos porque faltan cosas como el carro que transporta la plataforma. Y aparte, para la fecha en que nos llegaría, ponele que sea en diez días, la cosecha ya está muy avanzada a nivel país. No tiene sentido hacer el gasto de traslado. Si uno no tuviese máquinas, sí lo hace", explicó.

El empresario señaló además que la operación contempla la entrega de una unidad usada como parte del recambio. "Una de las máquinas que está trabajando en el norte se va a entregar a la agencia, pero tampoco es que la vienen a buscar mañana. Vamos a terminar la cosecha y después organizaremos todo para arrancar con la unidad nueva en la próxima campaña", indicó.

El desafío de mover máquinas cada vez más grandes

La experiencia de recorrer miles de kilómetros por año también le permite a la familia observar una problemática que afecta a gran parte de los contratistas: la infraestructura vial.

"Yo tengo 47 años y recuerdo con ocho o diez años ir con mi papá al campo. Los caminos se cortaban en el mismo lugar que ahora. Pasaron 40 años y seguimos igual", lamentó.

Según explicó, el crecimiento del tamaño de las maquinarias volvió cada vez más complejo el traslado por rutas y caminos rurales.

"Vamos con Jesús en la boca en la ruta. Nos encontramos andando a 20 kilómetros por hora y los vehículos vienen a 130 o 150. Somos un país que produce alimentos y estas máquinas inevitablemente tienen que circular", planteó.

Y agregó: "Hay gente que te insulta y otra que entiende la situación. Pero es una discusión que deberíamos dar porque estas máquinas son las que cosechan los alimentos que después llegan a la mesa de todos".

La imponente cosechadora CR11 (Foto Instagram newhollandarg)

Mientras espera la llegada de la CR11, la familia Vilas sigue recorriendo los campos argentinos como lo hace desde hace más de medio siglo. Con una diferencia: ahora será la encargada de poner en marcha la primera unidad de la cosechadora más grande del mundo que desembarca en el país.