El Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea elaboró un completo informe para advertir sobre las implicancias que tienen sobre los haberes jubilatorios el crecimiento del monotributo en detrimento del trabajo asalariado.
La advertencia es clara: “el financiamiento del sistema previsional enfrenta una presión creciente” producto del incremento de la informalidad y del monotributo dentro de la formalidad.
Con cada vez menos aportantes, y una población crecientemente envejecida, la sostenibilidad del sistema cruje.
Según los datos del IERAL, del total de ocupados de la Argentina, el 44% se encuentra en la informalidad. Esto significa que no realizan ningún tipo de aporte al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
El otro 56% sí aporta. Los aportantes son 10,3 millones de personas. Dentro de este grupo, el 74% corresponde a trabajadores en relación de dependencia (dos tercios privados y un tercio público), y el 26% restante corresponde a independientes, incluyendo monotributistas y autónomos).

Con esos 10,3 millones de aportantes se financian 7,5 millones de beneficios jubilatorios. Es decir, cada aportante debiera cubrir el 73% de una jubilación.
El monto que aporta cada categoría de trabajadores es muy disímil. Quienes se encuentran en relación de dependencia aportan, en promedio, el 11,2% de su ingreso.
Por su parte, los autónomos aportan menos de la mitad de ese porcentaje (5,2%) y los monotributistas menos del 10% de los asalariados (1,1% de sus ingresos).

En términos nominales, las investigadoras del IERAL destacan que “mientras que el aporte previsional de un trabajador asalariado registrado del régimen general promediaba en marzo 2026 los $187.098, el aporte promedio de un monotributista es casi 10 veces menor, rondando apenas los $19.215 mensuales”.
En consecuencia, para financiar una jubilación media “se requieren aproximadamente 3,5 trabajadores asalariados registrados, pero casi 34 monotributistas”.
Si se considera una jubilación mínima con bono, se precisan 2,4 asalariados registrados, frente a casi 23 monotributistas.
Por último, para financiar una PUAM (Pensión Universal para el Adulto Mayor), se requieren 1,6 asalariados registrados y 15,4 monotributistas.

El financiamiento del Sistema previsional se tensionó aún más desde la asunción de Milei. El modelo económico impulsado por el gobierno libertario tiene consecuencias severas para el mercado de trabajo:
En suma, la caída del empleo asalariado registrado alcanza los 329.667 puestos. Por el contrario, el monotributo creció como ocupación principal en 150.158 personas.

Así, no solo hay menos personas aportando a la caja de jubilaciones sino aportando menores montos.
Por otra parte, desde la campaña electoral, Milei sostiene que se precisa una reforma previsional (y tributaria) en Argentina. Si bien no se conocen detalles del contenido de dicha propuesta, sí podemos afirmar que lo realizado hasta aquí presenta características muy regresivas y que implican un desfinanciamiento para la ANSES.
Hacia adelante, el gobierno tiene en carpeta ir reduciendo el Impuesto a los Débitos y Créditos, más conocido como Impuesto al Cheque. Esto también implicaría desfinanciar las jubilaciones: el 100% de lo recaudado por este tribute se destina a la ANSES.